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domingo, 18 de mayo de 2014

Nostalgias analógicas

Desde que la fotografía digital hizo explosión, se coló en todos lados, tanto así que hasta los que renegábamos y asegurábamos jamás pasarnos a digital por el asunto de la resolución de aquellas cámaras digitales de aquellos tiempos (12 años atrás) el contraste con las copias que se hacían a partir de las películas, la calidad de las imágenes digitales de antaño , aquellas de 4Mp no daban mucho espacio a dejar de lado el 35mm tan cómodo y fiel, sin embargo, en contraste con los 24Mp de una digital estándar, además de los precios actuales de película, procesado y hasta copiado, obligan a tener uno su equipo digital y quizás solo soñar con pasarse al analógico por un asunto de mero romanticismo.

Debo acotar que soy de los que piensa que los fotógrafos de verdad se forman primero con película y luego se pasan al digital, ¿la razón? Simple, el proceso analógico obliga a pensar y repensar antes de hacer un disparo pues nunca estás muy seguro del resultado hasta que has pasado por el laboratorio, si le sumamos que es caro el asunto, obliga a ser mucho más cuidadoso. Recuerdo como era todo eso de hacer una foto, primer te aprendías todas las posibilidades de ciertas películas, por ejemplo, había una de blanco y negro que solo al forzarla en el revelado me daba la escala tonal que yo quería y en base a eso hacia mis copias, usualmente usaba un papel multigrado sin filtraje con químicos puros para el procesado de las copias, aunque a algunos amigos del oficio, muy dedicados, más aficionados al preciosismo les causaba cierto sobresalto mi manera de hacer copias, al final me quedaban bastante buenas.

 Recuerdo que vendían una película de color muy barata y que por tanto muchos presumían de mala, según un profesor que dictó unos seminarios acá en mi ciudad (allá en los 90) la fulana película había sido pensada para los fotógrafos de plaza latinoamericanos, esos que no manejaban muy bien los detalles del oficio y se resignaban a ofrecer sus servicios a puerta de las iglesias, escuelas, universidades o plazas , nos dijo en aquella oportunidad que la película aguantaba sin mayor problema dos diafragmas de sobre exposición y tres de subexposición, se me abrió el entendimiento y decidí usarla con luz artificial (flash) como ISO 100 que era lo que marcaba la caja, pero en exteriores la usaba como ISO 400 lo que me daba los tonos que me gustaban sin polarizar. Al final solo mis amigos cercanos sabían  que usaba esa película tan barata, mientras otros se explayaban mostrando todo el catálogo de las principales marcas que se encontraban en el país.

El asunto al final era casarse con un proceso, conocer todos los detalles del mismo y en función de ese conocimiento explorar todas las posibilidades de la imagen, eso sí, siempre calculándolo todo, forzando la imaginación, buscando información y hasta  halagar a los laboratoristas para que el trabajo funcionase en todas las fases.

Claro, debo admitir que la fotografía analógica es limitante por el número de disparos que tenía cada carrete de película, engorrosa, incomoda, obliga a cargar excesivo equipo y llenarse la cabeza de mucho tecnicismo, pero esa misma limitante hacía del oficio un espacio para pensar el mundo desde una óptica más calmada, era espacio de reflexión y de reclusión para muchos, de los tiempos de laboratorio hay mucho matrimonio roto gracias a la pasión de muchos, en esas noches dedicadas a hacer una copia de salón , en los procesados especializados, en esa misma cualidad mágico-mistica de cargar tres cámaras con distintos tipos de película, de cargar además con un almacenaje que no deteriorase la película y ese click que hacíamos pensando en el procesado que le haríamos para que rindiese lo que nuestro cerebro nos dictaba.

En fin , escribo hoy con cierto dejo de nostalgia, aunque sé que el planeta agradece que ya no existan millones de litros de químicos oxidados por la saturación de haluros de plata, muchos además agradecemos la inmediatez y la ausencia de la peste que se adhería a la ropa luego de seis horas revelando y copiando, amén de lo barato y práctico que resulta ahora ser fotógrafo y mejor aún ser artista pues la imaginación ya no depende de los malabares de alquimia que hacíamos antes, solo con un buen programa de retoque y cierto criterio ya estaremos listos para la calle.

Lo único que lamento es que ese espacio de reflexión se reduzca cada día más, los fotógrafos solo son denominados por la cantidad de dinero asociado a su equipo, lo que ha traído esta crisis de identidad pues a pesar de que tener una cámara no te hace fotógrafo, al parecer al gran público le parece que si y los pocos que quedamos aun vivimos bajo el sino de la incomprensión, más aun en esta esquina del tercer mundo donde me ha tocado en suerte nacer y vivir.
Profesor José Ramón Briceño, 2014

@plurifotos


martes, 13 de agosto de 2013

Consejos para una escuela fotográfica de estos tiempos

Desde que este blog existe he expresado algunas inconformidades con esto del oficio fotográfico, escuelas y espacios de formación emergentes además de los tradicionales hay bastantes, existen unos que son un lujo pues nos solo los docentes si no las instalaciones son de primer orden así como sus precios, los hay también lujosísimos pero son un cascaron vacio, se conforman en dar lo mínimo, no explican en profundidad los temas y de paso se complican con tonterías tales como el programa tal o cual de retoque fotográfico. También existen escuelas más modestas e iniciativas particulares plenas de intenciones, solo algunas (muy pocas) se salvan de la critica que voy a hacer a continuación.

Creo firmemente que en la mayoría de los espacios de enseñanza se ha primado el asunto económico antes que ese otro menos pragmático pero más necesario, el de la discusión estética y técnica en profundidad, por ejemplo , le he preguntado a varios novatos recién salidos de algunos talleres y su respuesta es invariablemente una interpretación de lo que wikipedia dice, cuando le pregunto qué es la fotografía me salen con una pretensión académica copiada de las redes, ven la fotografía como un fin y no como el medio que es, hay algunos profesionales con trabajos impecables pero con un vacio  notorio en cuanto a propuestas estéticas o de contenido, la foto no solo debe ser agradable a la mirada, también ha de contar una historia, sin necesidad de explicaciones verbales ni muletas del titulo.

Como yo la verdad no me considero con la razón absoluta le hice la pregunta a varios de los mejores artistas de mi país, gente con más premios y vida que yo, solo con el afán de saber si yo estoy equivocado o no, a continuación les voy a transcribir literalmente lo que algunos  de ellos me respondieron muy amablemente.

Luis Brito (http://www.nuestramirada.org/profile/LUISBRITO) , premio nacional de fotografía y uno de los fotógrafos más emblemáticos de mi país:
“Para mi depende todo de la fotografía que hagas, la foto es como la medicina parte de un tronco y luego se especializa... por allí podemos ahondar, pues yo , mi fotografía, no la de comer parte en general de especie de exorcismos personales, pero la vaina se agrava , en la búsqueda de un lenguaje... parto de eso y de que debe tener la capacidad como todo acto creativo de emocionarte y conmoverte para bien o para mal y allí está el meollo del lenguaje, Garrido tiene iconos, un lenguaje muy particular pero su lenguaje y es a propósito provoca rechazo…”

“Para mí la fotografía es mi manera más personal de expresarme. Creo que el artista muestra preguntas, pero el fotógrafo muestra sus opiniones. La formación del fotógrafo debería enfocarse en lo estrictamente fotográfico y dejar que el alumno lo ubique en un contexto artístico o meramente técnico. Esa debe ser su elección.”

Como podemos apreciar en las líneas que preceden a este párrafo, la fotografía no es solo un medio rápido, es un fin para expresarse, tan válido como otros y hasta con normativas estéticas similares, sin embargo es de alguna forma, por aquello de los avances tecnológicos y la masificación de los equipos además de los programas de retoque, se ha transformado en una herramienta más al alcance de las masas, amén de una forma más pronta de ganarnos la vida, lo triste de todo es que en esa búsqueda de ganancias en que andamos todos, se han ido dejando de lado otras apreciaciones que hacen que la fotografía sea un oficio de artistas para transformarse en un acto de artesanos de la imagen y en algunos casos hasta de buhoneros de la fotografía, cosa que creo debe terminar, aunque siempre se va a necesitar aquel que registre un bautizo, una boda, unos quince años, el de la pagina de sociales de un medio de comunicación y hasta el fotógrafo que hace fotos tipo carnet (digámosle así a ver si se anima a hacer otra cosa) también el mundo necesita de artistas que compartan con el mundo su mirada profunda y realmente terminen siendo artistas y no los foteros que abundan, así que desde estas líneas exhorto a las escuelas y centros de formación fotográfica a plantearse la necesidad de complementar su formación para dejar de formar técnicos para formar fotógrafos.
José Ramón Briceño, 2013

@´plurifotos

viernes, 10 de agosto de 2012

El filtro polarizador, elemento indispensable del equipo de todo fotógrafo



Aunque la tecnología ha ido eliminando la necesidad de utilizar la mayoría de los filtros que antiguamente utilizábamos en las cámaras de película ya que la razón de estos desaparece al existir los filtros digitales que nos ofrecen los paquetes de retoque digital, aun existe la necesidad de utilizar un filtraje indispensable por lo menos para estas latitudes donde la intensidad del brillo solar obliga a usar un polarizador en nuestras ópticas de manera permanente cuando hacemos tomas a cielo abierto.
Estos filtros, entre otras cosas reducen el reflejo en superficies reflectantes no metálicas además de polarizar la luz solar haciendo el cielo más azul  y en el caso de los lagos, ríos y mares reduce notablemente la incidencia de la reflexión solar en el agua permitiendo que el diferencial de exposición entre el cielo y el suelo (en este caso el agua) se “emparejen” un poco permitiendo que los azules aparezcan con mucha mas notoriedad, tal y como corresponde a un paisaje marino.





José Ramón Briceño,2013
@plurifotos
Articulo patrocinado por http://threeway.es/



lunes, 18 de junio de 2012

Ópticas


Ópticas
Las ópticas (fotográficamente hablando) son lo que comúnmente llamamos lentes y más precisamente objetivo, aunque en virtud de la verdad, las ópticas son más bien un conglomerado de lentes que de manera mecánica se combinan para hacer lo que llamamos foco, de la calidad de la misma depende la calidad final de nuestras imágenes pues una mala óptica necesariamente dará como resultado malas imágenes, a menos que esa precisamente sea nuestra finalidad como en el caso de los que hacen la llamada lomografia  cuyo fin es precisamente prescindir de la perfección técnica y dejarse sorprender por las aberraciones que estos equipos producen. Pero volviendo al tema que nos compete, una óptica es un dispositivo óptico hecho de cristal, vidrio o plástico que hacen converger la luz en la superficie de un sensor que interpretará estos y los transformará en información digital (código binario).
La estructura de estos objetivos será diferente según el tipo de cámara de la que hablamos, en el caso de las compactas, su óptica también lo es, en algunos modelos estas ópticas son retractiles y con una longitud focal bastante amplia que los fabricantes combinan con algo que han dado el llamar zoom digital, lo cual explicaremos en detalle un poco más adelante, en cambio en los equipos réflex de óptica no intercambiable su fuerte es tener un zoom óptico lo bastante contundente (35-300mm) para no tener necesidad de utilizar el zoom digital cuya calidad siempre será menor a la de los ópticos.
Las cámaras réflex de óptica intercambiable (SLR) carecen por completo de zoom digital, pues la posibilidad de intercambiar ópticas hace innecesario el recurrir a los zoom digitales. Para estos equipos existen múltiples opciones de objetivos que van desde los de focal fija que se dividen en tres tipos; los grandes angulares (entre 8mm y 28), los angulares (entre 28mm y 40mm), el “normal” (50mm) llamado así por que su ángulo de toma es bastante cercano al del ojo humano y los tele objetivos de longitud focal bastante amplia (desde 80mm hasta 2000mm) siendo los mas grandes los utilizados por quienes hacen cobertura fotográfica a los deportes pues permiten “acercarse” lo suficiente a la zona donde sucede la acción. Luego están los llamados zooms que no son más que ópticas que por su estructura permiten acomodar en un mismo cuerpo varias longitudes focales que van desde 12-35mm,17-55mm, 35-210mm, 100-300mm y hasta 300-600mm, por su precio y practicidad las hacen las preferías de los aficionados y muchos profesionales, pues los fabricantes se han esmerado en producir unos de muy buena calidad a precios bastante razonables, en contraste con las ópticas de focal fija cuyo precio (y calidad) siempre será mayor que la de un zoom pero las ópticas fijas tienen en contra el tener que cambiar de óptica cada vez que se hace necesario, en cambio con un zoom, siempre se tienen a mano varias en un mismo cuerpo, así con solo girar un disco en al lente se hace el cambio de óptica necesario para lograr la imagen requerida.
Para algunas cámaras compactas y las réflex de óptica no intercambiable que por su construcción no tienen la posibilidad de agregar nuevas ópticas según sus necesidades, existen accesorios que se acoplan al frontal de la cámara en unas y a la óptica en otras que hacen la función de objetivos adicionales, tal es el caso de los grandes angulares y de algunos teleobjetivos.


 

En la imagen superior, detallamos como está compuesto exteriormente un objetivo tipo zoom, en este caso es una óptica que contiene en un mismo cuerpo, focales de 70, 85, 105, 135 y 200mm, es decir, cinco ópticas en un solo objetivo. Debido a su peso y tamaño tiene un soporte para ser fijado al trípode o monopodo a fin de no dañar la montura del objetivo, estos zoom por las distancias focales que contiene son perfectos para registrar deportes, modas y naturaleza.
Cada óptica tiene su uso específico, por ejemplo los angulares y grandes angulares por ser ópticas de focal corta nos permiten una mayor profundidad de campo junto con la posibilidad de obtener perspectivas más amplias en nuestra imagen.


También existen angulares de focales más cortas, pero su gran margen de aberración de la imagen los hace pertenecer a una gama de focales “especiales”  ya en desuso debido a la posibilidad de “fabricarlos” artificialmente gracias a los programas de manipulación digital y que han venido a sustituir el laboratorio químico por uno digital, uno de estos objetivos es el de 9mm también llamado ojo de pez por su aberración circular solo pueden ser utilizados en casos muy especiales haciendo la inversión en ellos muy costosa y por tanto (en muchos casos) innecesaria.


La óptica “normal” se llama de esa manera pues su ángulo de toma es cercano al del ojo humano, por tanto las tomas con esta óptica estarán destinadas a usos múltiples, pues pueden ser usadas tanto para retratos como para trabajo documental por que las imágenes resultantes de esta óptica  están dotadas de la sinceridad que proviene de la cercanía con la mirada “real” sin los artilugios de otros objetivos de focales distintas.


Veamos en perspectiva los espectros de toma de otras focales mas largas



La  mayor desventaja de las focales largas (85mm en adelante) es su escasa profundidad de campo, entonces para contrarrestar este inconveniente vale siempre  trabajar con diafragmas altos (F11 en adelante) lo que obliga al fotógrafo a estar permanentemente atento y en los casos en que la luminosidad sea baja  aumentar el ISO para mantener velocidades de obturación lo suficientemente altas a fin de evitar imágenes fuera de foco o “movidas” , por que de lo contrario la cámara siempre va a pedir velocidades tan bajas que difícilmente puedan hacerse a pulso. En el caso de fotografías de exposiciones largas o de cosas inmóviles, el fotógrafo debe de trabajar con un trípode para evitar que la cámara se mueva. Ahora si se es fotógrafo de modas o simplemente no nos importa la profundidad de campo, ya que necesitamos de fondos difusos las focales largas son nuestra mejor elección.
Una pregunta que normalmente hacen los aficionados es cuanto “acerca” el lente de tal o cual cámara y la respuesta es simple, se divide entre 50 el número focal de la óptica seleccionada y se tendrá como resultado el “acercamiento” de este. Por ejemplo  una óptica de 300mm dividida entre 50 nos da como resultado 6, la traducción de este resultado es que, lo que enfoquemos con esta focal estará seis veces más cerca, es decir, que si el objeto fotografiado está a sesenta metros el rango de acercamiento será de diez metros o diez veces la distancia enfocada, el mismo calculo aplica a los zoom digitales que son expresados en aumentos (X).
José Ramón Briceño, 2013
@plurifotos
Articulo patrocinado por http://threeway.es/

viernes, 18 de mayo de 2012

Encuadre


Encuadre
Una vez superados los rigores técnicos de nuestros aparatos debemos prestar atención a algo tan vital como el manejo de los programas y el control de la nitidez de nuestras fotografías, el encuadre.
Existen cuatro planos básicos al momento de abordar un sujeto
El  primerísimo primer plano (extreme close-up), que usualmente se utiliza en retratos o en tomas  técnicas y de naturaleza. Los otros también son llamados primer plano (close-up), plano medio (medio plano americano) y plano completo. Estos en general son los más utilizados dentro del ámbito fotográfico.



Como la mayoría de los formatos fotográficos actuales son rectangulares mantienen las mismas proporciones del negativo (24x36 mm) de 35mm, los encuadres estarían realizados en función de esta proporción ubicando los elementos de la imagen en esta forma. Basándonos en estos datos, organizamos nuestra imagen en dos formas, apaisada (horizontalmente) o retrato (verticalmente), aunque en los dos casos no necesariamente se hable de que solo sean para paisajes y retratos, mas bien son formatos de impresión y presentación, verifiquen con su impresora, que en el caso de imprimir fotografías tiene esas dos opciones, solo que ellas lo llaman portrait y landscape.








En la fotografía, a parte de los planos utilizados para componer nuestra imagen también tenemos algunas maneras de encuadrar la imagen a fin de realzar o mejorar nuestra perspectiva, dándole a la misma alguna variante de tono personal, estas maneras son, la frontal, muy utilizada por ser la manera en que nuestros ojos aprecian el mundo, la toma aérea , que aun siendo incomoda para quien la mire por la simple razón de nuestros ojos aprecian el mundo mirando en cuatro direcciones, arriba, abajo, a un lado y al otro, nunca desde el aire (cuando menos para los mortales ) en la vida diaria. Fotográficamente cuando hablamos de arriba, le decimos picado y abajo, contrapicado, aclarando que estos picado y contrapicado deberán ser realizados siempre en ángulo, pues de lo contrario ese arriba y abajo se hacen ilegibles para el espectador .




Tal y como sucede con la imagen que tenemos sobre estas líneas. A primera vista es difícil discernir que es lo que queda de una escalera en una casa antigua, dicho trozo de escalera cuelga del techo de la estructura. Toda imagen que requiera de tal explicación es inservible ya que la idea es que una fotografía hable por si sola y no necesite del apoyo de las palabras para poder ser entendida.



Caso contrario al de esta fotografía, que si bien está tomada desde un punto alto es de fácil lectura, ya que por la perspectiva en que está tomada el espectador puede  sin mayor ayuda identificar lo que hay en la imagen.
Para calificar un encuadre como picado a contrapicado, el vértice de la toma debería de estar muy cerca del sujeto u objeto fotografiado, tal y como lo muestra la fotografía siguiente.




Una de las ventajas de este encuadre es que por medio de la perspectiva eliminamos todo aquello que hace “ruido” en la fotografía, es decir todos aquellos elementos que desviarían la atención de lo que queremos mostrar en nuestra fotografía.
En el caso del picado, también puede funcionar de igual manera, para eliminar elementos que entorpecieran la atención del espectador en lo que nos esta mostrando.




 Cuando observamos un espacio cualquiera, por ejemplo, cuando vemos televisión. Lo más común es que la pantalla del Tv sea mucho más pequeña que la pared que tiene detrás y si tenemos un televisor de ultima generación, ultra plano  igual siempre es menor en tamaño que lo que lo circunda, otro ejemplo clásico es cuando asistimos a un concierto, allí usualmente hay una tarima bastante grande en comparación a los artistas. En ambos casos nos concentramos solamente en el objeto de nuestra atención, a esto se le llama selectividad del ojo, es cuando el cerebro “limpia” toda fuente de distracción y solamente registra la escena seleccionada por nuestro ojo.



Sin embargo las cámaras que si bien son una extensión del ojo humano para compartir nuestra visión del mundo, no poseen un cerebro que elimine toda interferencia y solo se dedican a registrar lo que “ven”, este fenómeno del que hablamos (selectividad del ojo) nos trae no pocos problemas al momento de hacer las tomas fotográficas y es el culpable muchas veces de que incurramos en errores como el de la imagen superior ya que usualmente nuestra concentración está centrada en el sujeto.


En esta fotografía se supone que la labor del fotógrafo era registrar a los niños jugando en esta plaza, la luz está perfecta, le exposición igual, el encuadre muy bueno, si lo que queríamos era una perspectiva de la plaza, pero como nuestra búsqueda son los niños y sus juegos, no nos sirve, pues los niños están entre tantos elementos distractivos (el cielo, los arboles, la estatua, la plaza, los bancos) que se pierden en la imagen.


La forma correcta de encuadrar nuestra imagen seria esta. Si su equipo no está dotado de un buen teleobjetivo (zoom o fijo) use el más económico de todos, las piernas, camine hasta lograr un encuadre que le funcione y si quiere una imagen de calidad nunca utilice ni el zoom digital ni recurra solamente a los programas de retoque fotográfico.
Otro error muy común es el de ignorar los horizontes, resultando con imágenes cuyo horizonte está torcido con respecto a la horizontal de la fotografía.


A menos que se trate de fotografía de modas adonde el detalle del horizonte poco importa y por lo general los fotógrafos se permiten ciertas licencias que otros géneros no soportan. Pero como aquí no hablamos de modas sino de imágenes bien concebidas, el horizonte torcido no es una opción.


Muchas veces  una fotografía muy buena se pierde por un error involuntario y de tan fácil solución como el corregir el horizonte, tal y como sucede con las imágenes superiores, en esencia la misma fotografía cambia radicalmente cuando el horizonte es corregido, la imagen izquierda está ligeramente torcida hacia la derecha y la orilla del mar parece una inmensa rampa, en ese caso el cerebro nos dice que algo anda mal y estamos ante una imagen bastante incomoda de ver. En la derecha está la misma fotografía pero con esa orilla de mar correctamente horizontal resultando una imagen bastante atractiva.
Al encuadrar nuestras fotografías tenemos que (a parte de atender las consideraciones anteriores a este párrafo) tener especial cuidado en los espacios que dejamos libres alrededor del sujeto principal, ya que usualmente se comete el error de dejar excesivo espacio abajo o arriba de este, por la razón simple de equilibrio, pues a nuestro alrededor siempre veremos más cielo que suelo y esa proporción nunca ha de ser olvidada.

José Ramón Briceño, 2013
@plurifotos
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viernes, 27 de abril de 2012

Exposición 1


La exposición
Las fotografías deben estar siempre correctamente expuestas, usted querido lector se preguntará,  ¿Qué es esto de la exposición?, la respuesta es simple, la exposición correcta es aquella que reproduce con exactitud todos los matices de la escena fotografiada, incluyendo un equilibrio entre todos los elementos independientemente de la tonalidad de los mismos, a las imágenes incorrectamente tomadas las incluimos en dos categorías. Las subexpuestas que no tienen  la suficiente luz y por tanto son  oscuras y las sobre expuestas, que son el caso contrario, hay excesiva luz en la toma y por tanto están como “lavadas” o muy claras.



La exposición “correcta” se logra con una combinación entre el diafragma y la velocidad de obturación que permita a la cámara captar con relativa exactitud  la mayor cantidad de detalles posibles en la escena seleccionada.
La pregunta más  común entre quienes comienzan en el camino de la fotografía trata de cual es la combinación perfecta de abertura y velocidad para lograr la imagen perfecta. La respuesta a esta interrogante es difícil, pues tal combinación perfecta no existe, estos valores (en modo manual) son combinados según la preferencia del fotógrafo, es decir que a veces se transgrede la norma para lograr ciertas imágenes. Sin embargo los fabricantes han intentado resolver eso por medio de los programas automáticos que posee cada equipo, por ejemplo, en el modo automático.




Donde se manejan unos valores estandarizados 1/60 Seg con F 5.6, es decir, una velocidad media, el único problema de la combinación es que los resultados son igual de medianos.
Estos automatismos donde la cámara decide los valores funcionan correctamente cuando las condiciones de luz ambiente son casi perfectas, pero cuando en la imagen existen variables en cuanto a la iluminación de algunos elementos surgen los problemas de exposición.
Sin embargo hay maneras de establecer una correcta exposición, una de ellas es en principio seleccionar la hora “perfecta” para realizar la toma fotográfica, pues aún tomando las medidas de diafragma y velocidad correctas, la imagen no siempre es buena pues la hora escogida no es la mejor.
En el ejemplo siguiente vemos la misma imagen tomada el mismo día, solo que a horas distintas y vean como cuando cambia la posición del sol, y con ella la iluminación de todo el espacio, cobrando vida este árbol, pues por el tono en que está pintado resalta entre todo lo que lo rodea, haciendo la imagen más interesante




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Por supuesto nunca debemos olvidar que la primera norma al hacer fotografías es nunca dejar que el sol esté frente a nosotros, siempre atrás del fotógrafo pues de otra manera tendremos un contraluz, ya que la cámara siempre registrará las altas luces y las bajas las dejara de lado.
Otra manera es la de seleccionar el área de la imagen adonde la exposición esté en un punto medio.


Tal y como vemos en la imagen arriba de estas líneas, el fotógrafo tomó como referencia la parte más iluminada por el sol, que en esté caso fue el reflejo sobre las estatuas, lo que permitió que la fotografía tuviese todos los elementos en tono, con un cielo azul típico del mar que va desde el azul profundo de las alturas hasta uno muy claro en la línea del horizonte, permitiendo además que se vean las montañas y el mar al fondo.
Siguiendo estas instrucciones podremos tener imágenes como la que mostraremos a continuación.



Un atardecer a la orilla del lago de Valencia, donde el contraste del verde del pasto, muy iluminado por el sol en contraposición de un cielo que anuncia lluvias, adonde, además encontramos dos arboles secos a la orilla del agua constituye una imagen con mucha fuerza pero adonde solo con un poco de paciencia todos podemos llegar a realizar esta fotografía sin ser profesional ni tener el gran equipo.

Un caso menos excepcional, una escena tradicional, en esta imagen el fotógrafo tomó como medida la piel de los tamboreros para calcular su exposición, fíjese que el poco cielo que se puede observar en la escena está sobreexpuesto, sin embargo la imagen no pierde nada de su fuerza puesto que la expresión de los sujetos principales es el punto central de la fotografía, y el haber tomado nuestra medida en ese sitio nos permite observar la variedad cromática de la escena, si hubiésemos utilizado un flash la imagen perdería naturalidad.


En esta imagen estamos en presencia de una incorrección-correcta, es decir, que la norma nos dice que no deberían ser tomadas en esta manera, a contraluz, pero en esta situación, el misterio que la envuelve resuelve muy bien la escena de alguien preparándose para lanzar un cohete, la medida de la imagen está hecha en el foco que está tras el sujeto de nuestra fotografía, note  como se detallan los faroles pero solo vemos la silueta de nuestro personaje, este es otro ejemplo de cómo el uso del flash en ciertas situaciones no es conveniente pues “contaminan” una imagen.

Esta fotografía mucho más cercana a nosotros (los padres) fue tomada midiendo la luz de las velas para aprovechar su amarillento reflejo en la cara de la cumpleañera, manteniendo la media luz propia del momento en conjunto con la expresión siempre alegre de los niños cuando soplan las velas de su torta de cumpleaños.
En esta imagen que veremos a continuación la medida fue tomada a la luz de la calle, dejando el interior y sus detalles oscuros, sin embargo este contraluz que pareciera ir en contra de todo lo dicho anteriormente nos funciona perfectamente con lo que queremos expresar en la imagen.


 Continuara...

José Ramón Briceño, 2013
@plurifotos
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