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lunes, 22 de diciembre de 2014

La Cámara es solo un objeto

Tengo varios meses pensando en ese tema, sin embargo hoy me tropecé con este articulo publicado en la versión digital del diario "El Universal" de Venezuela, las palabras de un maestro como este no deben caer en saco roto, además de la alegría de saber que no estoy tan equivocado en mi apreciación sobre la fotografía.


Sebastiao Salgado: "La cámara es solo un objeto"

"Solo sé que me toma tiempo compenetrarme con los sujetos que fotografío" "Venezuela ha tenido la suerte de que su petróleo no está en el Amazonas", señala el fotógrafo.

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Salgado publicó recientemente el libro "Génesis" (Cortesía Alberto Hernández)
ALBERTO HERNÁNDEZ |  ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
domingo 10 de agosto de 2014  10:14 AM
La labor fotográfica de Sebastião Salgado ha levantado revuelo desde el mismo momento que comenzó a publicar sus reportajes hace tres décadas. Sus imágenes, siempre en blanco y negro y compuestas por un ojo en extremo esteticista, impactan al espectador pues muestran temas crudos como las migraciones por hambruna y guerras civiles o trabajadores en condiciones infrahumanas. Esa mezcla particular de belleza y dureza lo ha convertido en el eje de críticas (tanto a favor como en contra) de sus colegas y teóricos de la imagen. Desde el festival de Fotogenio, realizado recientemente en Mazarrón, España, aprovechó para charlar sobre su publicación más reciente, un libro que es un paso de página en su carrera y presenta una visión más esperanzadora del mundo.

-Cómo nace este proyecto, Génesis?

-Después de haber pasado más de veinte años fotografiando los horrores de la raza humana, me sentía enfermo; el médico me dijo que mi cuerpo estaba bien, pero anímicamente estaba muriendo, así que tuve que ausentarme del trabajo para centrarme en mi salud. Durante un tiempo me dediqué a reforestar unos terrenos en Brasil que eran de mi padre y esa conexión con la naturaleza me hizo dar un giro más esperanzador. Mi Génesis es la exploración de un mundo virgen, sin las embestidas del mundo industrializado guiado por el consumo.

-¿Ha estado en Venezuela? Compartimos parte de la Amazonia, ¿cómo considera las acciones de nuestros gobiernos con respecto al medio ambiente?

-En Venezuela he estado varias veces, la última fue de incógnito y hace menos de dos meses en el Parque Serranía La Neblina. El problema del ambiente va más allá de los gobiernos y depende de los sistemas de consumo porque crean una necesidad enorme de riquezas naturales, agua, minerales y madera. Por ejemplo, Brasil es un gobierno democrático y aún así muchos de sus senadores son elegidos por intereses que son contrarios a la preservación del ambiente. Venezuela ha tenido la suerte de que su petróleo no está en el Amazonas, por lo que puede permitirse mantener la mayor parte de ese territorio intacto. Son los garimpeiros quienes hacen más daño allí. Por eso debemos colaborar juntos por una acción conservacionista eficaz. Para enaltecer nuestra selva, una sección del libro Génesis está dedicada al Amazonas. Las fotos de la parte humana es principalmente brasileña, mientras que los paisajes fueron tomados en Venezuela. Como dato curioso, en una oportunidad casi muero en la meseta de Ichun. Estaba fotografiando desde un helicóptero al borde de la pared del tepuy y nos sorprendió una masa de aire que nos envolvió; casi chocamos contra la pared. Fue una situación tensa pero afortunadamente el piloto logró maniobrar y corregir el curso.

Una especie rara

-Su trabajo siempre se ha caracterizado por un blanco y negro bastante elaborado. Este libro no es la excepción. ¿Ha hecho algo en película o ya es completamente fotografía digital?

-Decidí trabajar exclusivamente en blanco y negro porque siento que el color puede romper con la narración. En el caso particular del nuevo libro se ha fotografiado completamente en digital. Lo que nos resultaba vital era lograr un flujo de trabajo que nos garantizara resultados iguales a los que acostumbraba obtener con el negativo de película años atrás. Afortunadamente se logró.

-¿La cámara como herramienta le permite acercarse o siente que lo aleja del sujeto?

-Nunca lo he pensado. Solo sé que me toma tiempo compenetrarme con los sujetos que fotografío y para mí ese vínculo es la parte que valoro de mi trabajo. La cámara es solo un objeto, lo importante es la relación. Las fotos se convierten en parte del ser, en un pedazo de la vida. El fotógrafo tiene el derecho de respetar y ser respetado y la cámara es la herramienta de mi comportamiento. Para ser fotógrafo tienes que sentir un gran placer por lo que haces. Los fotógrafos somos como una especie. Cada uno piensa cosas diferentes pero nos une una pasión común que es fotografiar. Por eso, el consejo que le doy a quienes comienzan en este oficio es que traten de estudiar otra cosa o carrera diferente para entender su propio mundo y tener un punto de vista claro sobre la vida. Luego pueden salir a fotografiar. Así sus fotos tendrán un sentido.

-¿Cómo ve el fenómeno de la fotografía con los teléfonos celulares? ¿Piensa que eso puede cambiar la concepción del trabajo fotográfico?

-El teléfono/cámara es un juguete hermosito, sobre todo porque no va muy en serio. Es un juego que te lleva a otro comportamiento con relación a la fotografía, es más un modo y medio de comunicación que ha cobrado muchísima demanda y aceptación en los años recientes.

http://www.eluniversal.com/que-hay/140810/sebastiao-salgado-la-camara-es-solo-un-objeto

domingo, 7 de diciembre de 2014

Invitando a los amigos

Saludos  lectores, esta semana voy a hacer un post especial, esta vez no es para educar, voy a ocupar mi blog en hacer publicidad, me disculpan mis lectores pues esta vez no voy a escribir sobre ningún tema específico, en cambio voy a promocionar dos eventos en los que estoy involucrado.

El primero es comercial, lo que no quita que en el proceso pueda conocer a gente nueva e intercambiar ideas en el proceso, hice una selección de diez de mis mejores fotografías de este año y las pondré a la venta en un bazar que se estará llevando el 14 de Diciembre de este año en la Escuela Fotoarte en Caracas, son copias pequeñas de 30 X 45 centímetros en papel químico, unas en color y otras en blanco y negro, perfectas para regalar o para colgar en la pared, la mayoría son imágenes inéditas que reposaban en mi disco duro, así que mejor las vendo a precios accesibles a que sigan morando el sueño de los justos donde nadie puede verlas.


A continuación les muestro algunas de las fotografías que estaré vendiendo allí.



Lo segundo será un taller intensivo de fotografía que incluye refrigerio, transporte e hidratación, además del material de apoyo y asesoría constante sobre cómo hacer fotos y abordar el paisaje natural, la actividad está pautada para el día 20 de Diciembre con cupos limitados, aunque yo dictaré las clases estará organizado por otra gente cuyos datos están en la imagen de abajo.












domingo, 30 de noviembre de 2014

Para hacer una buena foto

Ahora que recién estoy ejerciendo la docencia de manera oficial, con cargo septiterno (hasta jubilarme) y sueldo fijo más bonificaciones me he planteado por primera vez, un plan de largo plazo para mis clases, creo que esa oportunidad de “fundar” una cátedra desde cero es algo excepcional pues no todos los fotógrafos tienen chance de organizar su propio espacio de trabajo sin más a quien rendirle cuentas que a tus propios alumnos. En virtud de eso me he vuelto un tanto exigente y quizás algo insolente, más allá de las estrategias pedagógicas, tengo entendido que quien ose llamarse fotógrafo cuando menos no debe imitar a las fotos que hace mi abuela con su celular.

Seguramente varios de mis exalumnos me odian, no puedo entender a alguien que quiera aprender algo pero no le dedique cuando menos medio día a la práctica y al estudio, que no investigue, que no pregunte más que bobadas y que de paso se crea la gran cosa por que usa los filtros de los procesadores de fotografías que tienen algunos modelos de teléfono móvil.

La fotografía, desnuda, sin los adminículos tecnológicos sigue siendo la misma cosa, una caja oscura con un agujero por donde entra la luz y una superficie fotosensible que la capta. Así tengas un equipo de cien mil dólares con ópticas de cristal lunar y unos equipos de iluminación que se manejan por computador, si tú cerebro no te da para más, tus fotos jamás serán si no otras más de las millones de malas imágenes que navegan en las redes.

Hoy estoy particularmente ofendido pues he visto con espanto como muchos jóvenes y otros no tanto, se ufanan por las redes con bodrios espantosos que tienen el descaro de decirles fotografías cuando la verdad no pasan de imágenes, sin sentimiento ni pensamiento no hay fotografía posible.

Tengo la impresión de que muy poca gente se detiene a meditar una imagen antes de disparar el obturador, todos al parecer piensan en “sorprender” a otros cuando la realidad de la mirada es que debe sorprenderlo a uno. Toca tomarse el tiempo necesario frente al visor, analizar la luz, saber dónde medirla y disparar varias fotografías con diferentes  exposiciones y encuadres , al principio es complicado pero con la práctica se logra, para eso toca leer, escuchar, hablar, mirar, investigar y mucho practicar, cuando se miran muchas fotos, se analiza lo que se mira y hasta se escucha el pensamiento, las imágenes comienzan a ser otra cosa, no una reproducción de los que miramos, aun cuando así sea toca buscar un elemento que la distinga, cuando se alcanza algo parecido a la originalidad es porque ya podemos sentirnos cómodos desnudos en la obra, somos individuos y como tales somos diferentes, esa diferencia se nota en la imagen.

Al final mi plan a largo plazo es intentar que la mayoría de mis alumnos entiendan de que va el asunto este de la creación, que se tomen el tiempo de pensar su imagen, que su proceso intelectual pese cada día más sobre su obra, que miren la obra de otros, que sepan que lo realmente valioso es el cerebro, no la cámara, esas las hacen en serie.
Profesor José Ramón Briceño Diwan, 2014
@plurifotos

Mirando-nos, imagen participante de la 10ma. Bienal Nacional de Fotografía de Venezuela,
autor: José Briceño @plurifotos



jueves, 13 de noviembre de 2014

Corazón/mente/ojo/cámara

Dar clases de fotografía es un asunto bastante edificante, ver como los muchachos pasan de cero a comenzar a mirar el mundo con otros ojos no tiene precio, tal como he dicho otras veces me he trazado la meta de impulsar a mis alumnos a tener conciencia crítica de todo, a desconfiar de los aparatos fotográficos con cierta saña y a no basar su trabajo en la tecnosofia que ahora muchos enarbolan como si de una gran panacea se tratase, tengo la certeza de que lo que importa realmente es la imagen, jamás como fue concebida pues se corre el riesgo de ser uno más del montón que prefiere técnica ante el tan importante discurso visual, me esfuerzo en impulsar fotógrafos no técnicos de la imagen, aunque la técnica es importante debe estar a la par con el discurso para que pueda tener relevancia alguna su trabajo. También les hago énfasis en que hagan cursos con todos los que su bolsillo les permita, hagan una carrera universitaria (acá en Venezuela no existe la licenciatura en fotografía) que les cambie la mirada, hártense de aprender técnica pero llegado un momento, dedíquese a hacer fotos logrando la “Combinación perfecta” corazón-mente-ojo-cámara, solo así se logra exponer el alma en una imagen.

Cuando los alumnos me preguntan qué libros leer sobre fotografía me quedo en mutis pues decidí hace bastante tiempo no dedicarme a leer nada de eso, muy al contrario he encontrado fuentes de inspiración más elevadas en la literatura, en mi caso, decidí que “la verdad” es lo que menos me importa en una imagen, así me permito sin pudor hacer las cosas que me atraen dentro de la imagen, nunca ser monotemático en mi mirada y ver el pequeñísimo mundo que me rodea desde la mirada sorprendida de quien por primera vez se dedica a OBSERVAR con detenimiento muchas de esas cosas que pasan desapercibidas por cotidianas, pero que la cámara te permite trocar en otros universos para que en algún momento pueda compartir desde alguna pared con otros que comparten la misma sensibilidad que yo.

La literatura te permite explorar otros mundos y hasta conocer de primera mano otras posibilidades, los tutoriales no son más que herramientas iniciales para comenzar a dominar el equipo además del laboratorio digital (use el que use usted querido lector), técnica sin intelecto carece de vida, no  le veo sentido a ser esclavo de las argucias tecnosóficas sin tener en cuenta el factor intelectual, cuyo valor es precisamente sacar la mirada del lugar común pues cada ser humano es único en su apreciación del mundo y así mismo ha de ser su forma de mirarlo.

Todas esas cosas las he aprendido de mis MAESTROS que por lo general son esos mismos amigos cuya mirada anda siempre buscando ese algo que nadie define pero que de alguna manera todos sabemos que es. La recomendación primaria que podría hacerle a cualquiera que ande buscando lo que no se le ha perdido por los vericuetos de la fotografía es, cásese con su equipo, así cambie de modelo de cámara o tenga una muy barata, conózcala completamente, haga sus propios registros de luz para que sepa cuánto ha de exigirle al equipo, cada cámara tiene sus peculiaridades, no hay malos equipos, solo gente que no los utiliza correctamente o simplemente no son los adecuados para el uso que quiere darle. Estudie otras cosas además de la fotografía, esas otras son las que le darán forma a muchas de sus búsquedas, estudie con otros fotógrafos, siempre la opinión ajena da sus frutos además puede contestar y explicar “in situ” las dudas que tenga y ser autodidacta es bueno hasta cierto punto, sin embargo vale tener una guía que te ayude en la búsqueda, sea detallista y muy importante, LEA el manual de su equipo.

Aléjese de los amigos que solo le hacen loas a sus fotos, la crítica dura pero con cariño es la mejor medida de lo que sirve o no, no se envanezca de los “LIKES” en Facebook que al final esos no tienen ningún peso en el mundo real, jamás muestre ninguna foto sin antes editarla pues toda imagen siempre puede ser mejorable y por último, no descuide su curiosidad que esa al final es la que va a motorizar su ojo hacia las cosas realmente importantes.
Profesor José Ramón Briceño

@plurifotos

viernes, 10 de octubre de 2014

Técnica y concepto, valores indivisibles


Recientemente se me presentó la oportunidad de dar clases de fotografía, de una manera más firme y sin los protocolos que implica trabajar para escuelas de terceros, casi como fundar una escuela propia pero donde tu sueldo es fijo y los gastos operativos corren por cuenta de otro, por supuesto he decidido abrir varios niveles de aprendizaje, donde solo el primer nivel es para hablar distendidamente de técnicas y los demás (dos nada más) son para dedicarlos al asunto de la conceptualización, que por cierto es lo que más me preocupa de la formación de los fotógrafos noveles.

En estos tiempos ya la fotografía ha dejado de ser un espacio para iniciados y gurúes de las “ciencias inexactas” para abrirse a todo tipo de público, gracias a las cámaras digitales que cada día cuestan menos dinero (excepto Venezuela) y tienen más funciones, el asunto de hacer fotos es algo más de las masas que hace diez años por ejemplo, sin embargo eso ha traído como problemas que mucha gente deje de lado eso que significa ser artista o cuando menos pretenderlo.

A diario veo cientos de fotos malas en las redes, también miro con cierto estupor como hay concursos de fotografía cuyos participantes envían cosas francamente malas aunque técnicamente bien ejecutadas, son cascarones vacíos sin discurso alguno. En esta oportunidad he tenido que revisar el trabajo de varios alumnos nuevos que pretenden entrar a estudiar el segundo nivel, miro fotos excelentemente expuestas, en algunos casos con benos encuadres y perspectivas interesantes, con un muy buen manejo del color pero todo se cae cuando se analiza la imagen, resulta que son unas más del inmenso montón de nada muy bonita que anda por ahí rodando, algunos de esos aspirantes se han levantado de la mesa luego de la discusión de sus fotos y se han ido para no volver, otros se molestan pero se quedan en sus sillas y vuelven a la semana siguiente para comenzar el periplo educativo, los menos se han puesto a discutir porque su profesor anterior le dio elogios profundos a sus fotos y que yo era un grosero por desautorizar la muy importante opinión de otro docente, a esos no espero que se retiren, se los solicito de manera muy cortes y hasta me ofrezco a dar el reembolso de lo que le pagó al instituto por sus clases.

En fin, sigo con la campaña por la necesidad de crear alumnos más reflexivos en torno al asunto fotográfico, que generen un discurso realmente denso en su trabajo autoral, para los otros espacios del oficio hay mucha gente dictando talleres, cursos y hasta diplomados pues no todas las formas de ganarse la vida con la cámara responden a ningún tipo de pensamiento profundo, sin embargo tampoco sobra quien le de algunas vueltas diferentes a las muy trilladas fotos de  eventos sociales, publicidad, alimentos, arquitectura, prensa o farándula, esas responden a otros parámetros menos exigentes pero como demuestran los maestros si le metes concepto funcionan mejor.

Creo que eso es hacer un llamado a todos los amigos que dictan clases de fotografía, aunque la técnica jamás sobra, aprender las nuevas maneras de hacer fotografías siempre es bueno, también es interesante formar gente que se vea “obligada” a pensar de manera conceptual, de esos que permean su sentir u opinión personal en cada imagen que muestran, esos que terminan por ser llamados artistas y que en algún momento de su carrera terminan pensando más en la imagen que en el equipo para lograrla o los recursos que los puristas tecnosóficos gritan a los cuatro vientos.
Prof. José Ramón Briceño, 2014
@plurifotos


domingo, 5 de octubre de 2014

Hacia una fotografía “Venezolana”


Las redes sociales se han vuelto una suerte de asistentes de divulgación gratuitos para todos lo que los humanes hacen, en el caso de la fotografía ya sabemos que por segundo hay millones rodando por ahí. En el caso de los fotógrafos “serios” también pasa, sin embargo hay algunos trabajos de los que uno se pregunta ¿Cómo no les da pena mostrar eso? O ¿Cómo ese amigo con esas fotos tan “normales” logra una pared en una galería en alguna parte del mundo?, más allá de las consideraciones estéticas o académicas, la respuesta es simple, ellos se atrevieron.

Si amigos míos mucho de eso es un asunto de ser algo atrevido, organizar el trabajo, darle cierta coherencia en la mayoría los ítems necesarios en eso de hacer portafolio y atreverse a mostrarlo a la gente indicada, eso es todo el asunto. Para que no te resulte debes ser verdaderamente malo en eso de hacer fotos para que nadie te ponga atención. En mi país (Venezuela) hay una diáspora por el mundo, todos los días me entero de alguna exposición de algún conocido o amigo en alguna sala del mundo, por cierto vayan mis más calurosas felicitaciones a los compatriotas que se está abriendo camino en eso de mantener el oficio fuera de nuestras fronteras.

Sin embargo aún nadie habla de la “fotografía Venezolana”, hay quienes se apasionan hablando de esa ausencia de denominación de origen, para otros le es indiferente y los menos hacen mutis en el tema. Uno ve que últimamente hay bastantes escuelas fotográficas con una presencia importante en las redes, sin embargo la mayoría de estos sitios publican portafolios de los “grandes” de la fotografía del extranjero, claro que se vale hacerlo, parte del aprendizaje del oficio nace del mirar las miradas de los maestros, educarse el ojo con las maravillas que hacen o hicieron estos con sus cámaras pero la mayor parte del tiempo nos olvidamos de los portafolios de nuestros connacionales, no hay excusa posible, acá hay bastante talento para mostrar, desde Luis Felipe Toro ,Henry Lord Boulton hasta Luis Brito, pasando por Nelson Garrido, Alvaro Silva, Felix Fachin  y una larga lista de gente que estuvo o está en la historia de la fotografía nacional gracias a su mirada.

Si queremos crear una escuela nacional o cuando menos alguna marca de origen de la fotografía venezolana no tenemos que exigirle nada al estado, mucho menos pretender que sus autoridades culturales cuya cultura no pasa de saber sobre los sorteos de lotería pues sus políticas culturales siempre han dejado mucho que desear. Lo que toca es preocuparse todos por ubicar compartir el trabajo de los maestros nacionales y compartir el trabajo de quienes hacen fotos de manera seria en este país, así sea comenzando por publicar y reseñar las exposiciones que hay en muchas partes del país o los del extranjero, a nadie le puede costar la gran cosa escribir una reseña, mostrar las fotos y quizás hasta organizar un archivo digital con esos trabajos.

No estoy hablando de olvidar a los maestros de otras latitudes, hablo de también darles espacios a los de las nuestras, por supuesto con la misma critica despiadada que uno le pudiere dar al extranjero pues de nada vale mostrar malos trabajos de nadie que al final harían más daño que bien a la difusión de lo que por acá se hace.

Espero que mis reflexiones no caigan en saco roto y los amigos de las redes hagan alguna reflexión similar, al final ganaremos todos y quizás hasta los malos fotógrafos, esos que invierten millones en mostrar sus fotos sin orden ni concierto hasta debajo de los puentes tomen cierta vergüenza y mejoren su mirada en pos de construir u imaginario visual venezolano que nos abra puertas en todo el mundo, sobre todo ahora que TODOS estamos pensando si no en emigrar si en buscar galerías en el extranjero donde vender nuestra mirada.
Prof. José Ramón Briceño , 2014

@plurifotos
  

viernes, 12 de septiembre de 2014

Buscar donde o con quien estudiar fotografía


Siempre alguien me pide consejo para que les comente sobre tal o cual curso de fotografía, por lo general los mando donde los amigos que se ocupan de eso, de suerte que en la vía he conocido mucha gente y las redes sociales ahora me los ponen cerca, por tanto siempre se en que andan todos. Escoger donde hacer el primer curso usualmente es determinante para el futuro de ese novel fotógrafo, una buena formación evita muchos impases en la vida de cualquiera, además claro de que evita egos desmesurados de quienes se hacen ver como fotógrafos pero su trabajo deja bastante que desear.

El primer paso para escoger escuela es descubrirlas, buscarlas en las redes, ver su programación e investigar que quiere decir cada cosa que publicitan, otro detalle está en investigar el nombre de los docentes que se ocupan de cada curso o taller, para eso hay herramientas gratuitas como Google por ejemplo, hasta un verbo nuevo existe que define esa búsqueda “guglear” le dicen, inserta el nombre del docente y todo lo que ha realizado, dicho, escrito o publicado saldrá a la luz, cosa que ayudará o todo lo contrario a la institución, hay bastantes que se erigen en puntal de la docencia pirata, esas toca evitarlas.

Si no se ha dado cuenta no hablo de las instalaciones, aunque parecieran un asunto primordial, se de muchos excelentes profesores cuya función docente la hacen en espacios no convencionales, bien sea por que no tienen acceso a él o simplemente porque les da más gusto no estar encerrado en cuatro paredes. Digo esto porque a través de las redes me han llegado preguntas que cualquier profesor promedio pudiera contestarlas sin mayor problema, por ejemplo, una vez una muy buena amiga me preguntó cuál es la razón para que no pueda trabajar su cámara digital con la óptica en manual, le respondí que claro que se puede pero es muy incómodo ya que la construcción de esas ópticas y del visor de las cámaras digitales no están pensados para trabajar en manual, es decir, no hay campo partido para confirmar foco y el recorrido del lente es muy corto para poder hacer un enfoque que no deje lugar a dudas, cuando le pregunté qué le respondió su profesor  me dijo que no se podía, jamás le explicó nada, solamente eso.

Me quedé de piedra, le pregunté el nombre del tal docente y solo me encontré con un espacio en flickr lleno de fotos insulsas, más de estudiante que de profesional, era solo un curso básico pero dejó el mal sabor en la boca de mi amiga y una gran desconfianza en mi mente, esa escuela, que no voy a nombrar, tiene  unas excelentes instalaciones, un director notable pero al parecer muy malos maestros pues los comentarios negativos han sido varios y de distintas fuentes.

No es lo mismo ver clases con un profesor que se ha ganado dos grandes premios en arte (conozco varios que de paso respeto profundamente), cuyos estudios justifiquen el gasto de hacer un taller con él, que con uno que jamás ha quedado seleccionado en ningún salón y se esfuerza por parecer la gran cosa. Inventarse historias es fácil, decir mentiras tanto más pero con Google nadie puede, un asunto bueno y malo al mismo tiempo pues así como demuestra que has hecho cosas interesantes también puede dejarte desnudo ante la opinión publica si has cometido alguna tontería en el camino.
En resumen, antes de tomar la decisión por estudiar en alguna escuela de fotografía, emergente o con abolengo, investiguen un poco, sopesen opciones, pregunten en el camino, pero no se dejen influenciar de buenas a primeras por el primer advenedizo que les ponga la cosa muy bonita, un currículo lo inventa cualquiera, google los deja en evidencia, es bueno , bonito y muy barato eso de guglear a alguien, recuerden que invertir en formación es invertir a futuro y la vida da demasiadas vueltas como para dejarlo todo al azar.
José Ramón Briceño Diwan, 2014
@plurifotos





domingo, 7 de septiembre de 2014

Aclarando algunos puntos sobre ser profesor de fotografía


En esto de caminar por los lados de la imagen se conoce mucha gente, me impresiona como muchos confiesan que les gusta la fotografía, eso no es nuevo, desde que comencé a estudiarla hace más de 20 años, siempre me he tropezado gente así, de hecho antes me gustaba mucho hablar del tema, ahora pues lo he cambiado por la literatura que me parece más interesante pues no necesitas más que lápiz y papel para escribir, en cambio la fotografía necesita de toda una parafernalia tecnológica para su consecución. No me mal entiendan, no estoy renegando de ella, sería un acto de malcriadez. Lo que sucede es que tengo años pensando y he llegado a la conclusión que en mi caso, la imagen es un medio, jamás un fin en si mismo, es una forma de comunicarme con el mundo o cuando menos de los pocos que han visto mi trabajo.

Entre los entusiastas me he encontrado de todo, desde el que aspira vivir de hacer fotos, el que solo quiere tomar imágenes de los viajes y se muere por el paisaje marino, los que solo quieren hacer fotos memorables de sus seres queridos, complementar su actividad académica, los que sueñan con ser fotorreporteros hasta los que pretenden solo ser “artistas” . en todos los casos intento darle las primeras herramientas para que satisfagan su búsqueda y por lo general los animo a buscar otros espacios para que complementen su aprendizaje, en muchos casos, la mayoría diría yo, me los tropiezo en el camino con logros interesantes y terminamos siendo entrañables amigos de trago y conversa, hasta me han intentado colocar en un pedestal cosa que me incomoda en extremo.

Siento que la mayor cualidad de un docente en cualquier área debe ser la de impulsar a sus alumnos para que estos amplíen su espacio intelectual, sentirse la más grande cosa en el universo de la docencia da asco, a mi cuando menos me incomodan las poses de muchos que conozco, esos que dan clases y se creen la gran cosa por ello, tengo la certeza de que eso es una demostración de supina ignorancia por parte de muchos.

No reniego de la sabiduría de mucho monstruo sagrado de la fotografía latinoamericana, es que el aprendizaje de vida, los tropiezos, las equivocaciones y la gran suerte de haber compartido espacios con gente grande de verdad, me han enseñado que estos grandes no usan poses, no son inalcanzables y su ego empieza y termina en la imagen fotográfica colgada en alguna pared. Demuestran con hechos y no con poses lo grandes que son y lo bien dispuestos que están para entender los motivos ajenos, además claro de que comparten sus ideas sin la cicatería intelectual con la que muchos “profesores” lo hacen.

Puedo entender quizás que toca guardarse muchas cosas por eso de la supervivencia, muchas escuelas de fotografía viven solo de los cursos que dictan, he visto algunos realmente extraños, pero de esos no voy a hablar, quien sabe cuándo me toque ser más creativo para la supervivencia y termine dándome en la cabeza con la misma piedra que estoy lanzando.

Veo con preocupación el surgimiento de cientos de escuelas de fotografía en mi país, pero creo que es un fenómeno de toda Latinoamérica, pues el tiempo en que estuve viviendo en México, en un pueblo llamado Ciudad del Carmen, al sur del país, vi con cierto espanto como alguien tenía una escuela de formación fotográfica y en tres módulos ofrecía lo que por acá damos solo en el primer nivel, lo que me pareció una estafa y me valió cierto repudio por parte de los dueños de ese invento a quienes conocí por buscar empleo, sé que no debí hacerlo pero la verdad creo que uno debe ser consecuente con sus creencias y si va en función de mejorar cosas toca decir lo que se siente.

Más me preocupa el endiosamiento de muchos, en estos días por ejemplo, mis alumnos de primer nivel hicieron su primera exposición, fue un evento improvisado, realizado sin recursos más llevado a ser una primera experiencia que a otra cosa, sin embargo me sorprendió ver en la apertura al antiguo profesor de la catedra que ahora llevo, el hombre no contento con hacer malos comentarios sobre el espacio de trabajo, se dio a la tarea de decirles a mis alumnos por qué razón sus fotos no le gustaban, la verdad poco me faltó para expulsarlo a patadas, pero las formas toca cumplirlas, sobre todo en el espacio de trabajo, lo peor del fulano es que jamás ha quedado en ningún salón nacional, no ha expuesto más que en colectivas de dudosa calidad y exposiciones individuales insignificantes, cuyo trabajo no aporta nada bueno, en cambio es un excelente técnico, cuya imagen es casi perfecta a no ser por el detalle de ser vacías en su contenido.


Para cerrar este artículo, creo que todos tenemos la obligación de revisarnos como docentes, los “dioses” están en otra parte, ninguno puede abrogarse esa función, sobre todo en esta aldea global .

Profesor José Ramón Briceño
@plurifotos

martes, 26 de agosto de 2014

Ideas para esta crisis (parte I)


Tengo tiempo devanándome el seso para encontrarle la vuelta a la crisis, mucha tinta y pixeles se gastan a diario en quejas y lamentaciones, sobre todo de fotógrafos que hemos conocidos mejores tiempos para el oficio, sin embargo tengo la certeza que usualmente las crisis se campean con cierta dosis, si no de cinismo (que es un asunto inevitable para evitar depresiones) si de ingenio para encontrarle la vuelta.

Quizás la primera traba que muchos encontramos (en Venezuela cuando menos) es el altísimo costo de exponer en una galería, no todos nos podemos dar ciertos lujos, hacerlo en otros países es una asunto complicado para algunos, aemás, impensable por aquello de los costos en moneda extranjera que si en la local es cuesta arriba, en moneda dura no es más que una fantasía para muchos. Sin embargo repito, las crisis tienen el efecto de generar ideas para a supervivencia como todo instinto humano, no hacerlo quizás es un síntoma preocupante. Aquí me dirijo no solo a los compatriotas, también a otros artistas noveles que deseen encontrar nuevas vías con las cuales generar ingresos adicionales que a nadie le molestan.

Una de las ventajas de la fotografía digital es que nos desembarazamos de los aperos de laboratorio que obligaban en muchos casos que los fotógrafos estuviesen atados a cargar con las copias impresas a todos lados, incluyendo claro un desembolso grande en impuestos y requisitos en cualquier aeropuerto o envío de correos, hoy día con tener una buena memoria portátil basta para cargar las imágenes a todos lados, en cualquier parte hay laboratorios digitales con la suficiente capacidad para hacer buenas copias, además claro de versiones “portables” de muchos de los más populares programas de retoque fotográfico que permiten descargarlos en cualquier parte y utilizar cualquier computador para tratar imágenes y preparar las salidas digitales.

En este punto los amigos son un recurso importantísimo, todos tenemos (o deberíamos tener) amigos interesantes, quienes a su vez mantienen lazos con otros no menos interesantes que, además califican como potenciales clientes. Debemos conversar con algunos de ellos a ver si nos pudieran permitir la sala de su casa o algún espacio similar, organizar una pequeña “fiesta” o como dice un buen amigo, un “open house” donde los invitados, entre vino y conversa puedan ver nuestra obra, de allí a vender no hay mucha distancia, eso sí, toca desembarazarse un poquito del prurito de querer vivir un mes con la venta de una sola foto, para eso toca mucho andar en el largo camino hasta la galería importante.

Por lo pronto yo mismo estoy planificando varias visitas a varios de estos amigos, si aceptan claro, después vendrá la gloria de las galerías, mientras la supervivencia manda, si alguno se presta pues bienvenida la invitación, ya convenceré a alguno, a los que me leen pueden ir viendo que cosas pueden hacer en este sentido.
Saludos desde mi esquina.
José ramón Briceño , 2014

@plurifotos

lunes, 4 de agosto de 2014

Hablando de RAW y HDR


Cada vez que me reúno con fotógrafos, sobre todo si hay novatos entre el foro, evito por sobre todas las cosas hablar de cosas técnicas, de verdad prefiero hablar de política, religión y hasta de mujeres antes que abordar cosas técnicas, ¿la razón? Me aburren a estas alturas del partido, sobre todo si esas discusiones técnicas son para hablar de trucos y cosas en “RAW” o alguno de los otros accesorios digitales para hacer las brujerías que todos (los novatos sobre todo) hacen para creerse la gran cosa.

No me malinterpreten, no soy un dinosaurio de la época de la película fotográfica, debo admitir que la fotografía digital me gusta bastante por cientos de razones, entre ellas que me he deslastrado del siempre alto costo de revelar y copiar, además de comprar papel, químicos, filtros, mantener el laboratorio y los cientos de detalles que incluye como la relativa toxicidad a la que uno estaba expuesto en aquellos años y que ahora, por obra de la tecnología ya no, solo es asunto de una buena tarjeta de memoria y listo, a la calle o adonde sea para tomar las imágenes que después la computadora será el vehículo para mejorar (si es que cabe eso) la fotografía tomada antes de darle salida para impresión. Todo muy fácil.

La fotografía hoy día se ha vuelto algo boba, no hablo por todos los fotógrafos, sin embargo hay un buen número de ellos que “abusan” de esas cosas como el “camera RAW” o el “HDR”, en ambos casos me parece pérdida de tiempo y un artilugio para facilitar el trabajo que debería hacer la conjunción normal de todo fotógrafo esa de ojo-cerebro-cámara  pues (creo) que le están dejando todo el trabajo a la cámara en vez de organizar el discurso desde el cerebro, que es el deber ser de todo trabajo fotográfico.

Revisen el trabajo de los maestros pre-digitales, ciertamente en esa época se gastaba mucho tiempo y recursos en el laboratorio, pero lo principal, el negativo, era uno solo, sin más artilugios que si acaso algún filtraje o alguna película específica para el fin deseado, nada de inventos o florituras tecnológicas que al final convierten tu trabajo en uno más pues despersonalizan la mirada.

Una cosa muy buena de las réflex digitales es la posibilidad de trabajarlas como las analógicas de antaño, en mi caso a la mía (una Nikon D5100, nada del otro mundo y ni profesional es) le desconecté todos los automatismos, la medición es puntual, es decir, yo me ocupo de ubicar el punto de enfoque y el espacio del plano de donde voy a medir la luz que a su vez me permitirá calcular correctamente la exposición para la foto que quiero, a pesar de los consejos de quienes de verdad saben , me niego a trabajar en RAW pues he decidido hace años que la imagen es una sola, si tengo que trabajar en exceso una foto la desecho pues no sirve, esto me mantiene obligado a revisar constantemente mi cámara y a hacer múltiples exposiciones variando las medidas hasta lograr la imagen deseada o por lo menos aproximada a eso que quiero sin utilizar los automatismos.

Quizás exijo mucho, a lo mejor estoy mal ubicado pero estoy seguro que mientras menos se le permita a la tecnología pensar por los fotógrafos, mejor será el trabajo final pues la cámara se transforma en el auxiliar para compartir la mirada que debe ser y no el traductor automatizado de luz en pixeles que muchos pretenden ver como fotografía.
Prof. José Ramón Briceño
2014
José Briceño, 2014



domingo, 13 de julio de 2014

Compartiendo la mirada (exponer)



En el post anterior hablábamos de los primeros pasos para mostrar nuestro trabajo, hoy continuaremos el tema pero hablaremos de un asunto importante y ante el cual por lo general nadie (al parecer) le pone mucho énfasis como lo es el formato de la copia y la cantidad de copias para una exposición.

Vamos a comenzar a hablar del formato, todos sabemos que hay infinidad de tamaños para copiar fotos, es más, con la aparición de los plotters y demás artilugios de impresión con calidad fotográfica han aparecido múltiples variaciones y posibilidades para imprimir nuestras imágenes, esto ha traído como consecuencia una suerte de gigantismo fotográfico, en todas partes vemos fotos gigantes, todos mis alumnos y algunos compañeros de la fotografía hablan de imprimir y montar verdaderos monstruos, con decenas de metros cuadrados, algunos me hablan de más de tres metros de alto, yo por lo pronto me espanto, no creo que sea manejable una cosa tamaño valla publicitaria , creo de verdad que un tamaño válido es por ejemplo, un metro por noventa centímetros (100 X 90 cmts.) que me parece sin ser pequeño es manejable y permite al espectador mirar todos los detalles de la imagen, un tamaño mayor solo distorsiona la posibilidad de disfrutar visualmente la obra en su totalidad.

Pudiera estar equivocado, sin embargo es mi opinión. Otra cosa son los formatos de impresión, más allá del asunto de la copia están los formatos, yo tengo la duda si es que muchos fotógrafos novatos aún no se han dado cuenta que la cosa es hacer fotos, no diseño gráfico, a mis alumnos siempre los pongo a trabajar entre los parámetros que ofrecen los formatos convencionales (4x6”, 8X12” y así sucesivamente) de manera tal que se acostumbren a ver de manera rectangular y acomodar su mirada ante ese espacio de trabajo, quizás sea una reminiscencia de cuando uno hacia copias a “negativo completo” de la época analógica y que dicho sea de paso me acostumbre a trabajar, lo que me parece muy cómodo al momento de mirar por mi visor y compartir mi mirada con todos, cosa que en el fondo es la fotografía, compartir la mirada desde la realidad o desde esa otra “verdad” oculta entre las mentiras fabricadas por el Photoshop, pero que sin embargo no hacen más que enmascarar una gran verdad, aunque esta solo exista en mis neuronas.

También aplican formatos más “íntimos” para propuestas también en el mismo tono, creo que para elegir el formato de copia debemos tener muy en cuenta dos factores, primeramente la temática de nuestro trabajo y segundo, el espacio físico de la galería donde se expondrá el mismo, teniendo en cuenta que los espectadores deberán tener frente a la copia un espacio equivalente a una vez y media el tamaño total de la copia, para poder apreciar en su totalidad la imagen, he visto con cierta sorpresa que en algunos sitios, bajo la excusa de que son “espacios alternativos” no tienen en cuenta ese detalle y (en muy pocos casos realmente)   la obra expuesta es de complicada contemplación.

La cantidad de copias para exposición dependerá directamente del espacio que para tal fin se tenga dispuesto, además que para ser sinceros, muchas copias en exposición aburren o cansan según sea el caso, por lo que muchas copias nunca son recomendables para hacer fluida la mirada de los espectadores y posibles compradores de nuestra obra.

Como punto final, la obra debe ser mostrada atendiendo a las normas museográficas, lo que permitirá al espectador establecer un real nexo con lo que mira y establecer relaciones intertextuales entre todas las fotografías, captando si no todo, cuando menos una idea aproximada del ánimo de lo mostrado, así estemos hablando de una retrospectiva.
Prof. José Ramón Briceño, 2014
@plurifotos



lunes, 30 de junio de 2014

Exponer, primeros pasos



Todos los fotógrafos tenemos, en algún momento que participar en alguna exposición, competir en algún concurso, vender en alguna galería, total, diversificar las maneras de difusión de nuestro trabajo, atrayendo de paso nuevos espectadores proveerse de la muy necesaria remuneración. Esa decisión forma parte del oficio “serio” medirse con otros o quizás simplemente vernos en la pared de alguna galería o museo es un placer siempre, si le sumamos la posibilidad de venta o de premiación para nuestro trabajo, tanto mejor.

La cosa se pone complicada cuando comenzamos a seleccionar el material para enviar, usualmente tenemos cientos de miles de imágenes en otros tantos discos desperdigados por todos lados, revisar eso es un problema, mi primera recomendación es que mantengan archivos genéricos con una selección básica de las mejores fotos que vayamos tomando, separadas en caretas por motivos y hasta por técnica, al momento de plantearse la selección agradecerán haber tomado esa precaución.

Para plantearse la selección de lo que vayamos a enviar bien vale revisar la historia de la galería, museo o salón al que enviará su obra, nunca es el mismo tipo de jurado que está en un museo de arte contemporáneo al jurado de un premio de fotoperiodismo, tampoco son de la misma óptica los jurados que usualmente se asumen para salones tradicionales, una vez que sabemos su historia podremos comenzar la selección primaria. Otra clave también son las bases mismas, si hay poco espacio para la obra debemos pensar en una imagen única, si por el contrario hay suficiente espacio podríamos pensar en un tríptico para que nuestra historia en imagen sea más contundente, aunque soy partidario de la imagen solitaria con discurso, también sé que hay otros que van mejor acompañados.

En caso de decidirnos por más de una fotografía, si es un salón tradicional no tiene sentido enviar polípticos, nada de eso, si acaso tres buenas imágenes que compartan por completo lo que su autor pretende, la otra licencia es más válida para los museos o galerías de arte contemporáneo que son más flexibles en cuanto a la apreciación de otras formas menos convencionales de elaborar discursos.

Color o B/N formará parte de su decisión, pero aun no llegamos ahí, la temática de las imágenes también es pertinente, no a todos los concursos entra un desnudo,  ya comenté líneas arriba que vea la historia del salón   así podré ver si el abordaje del tema es válido para ese espacio, siempre los paisajes, las instantáneas, el trabajo conceptual y hasta el documental son bien recibidos en todas partes, las naturalezas muertas, los desnudos, el trabajo experimental y hasta los ecos del surrealismo contemporáneo caben más en un museo o en alguna galería especializada.

Ya vio que tiene, en el supuesto de que haya visto suficientes fotos leído suficientes libros (no de técnica por favor) ha mirado infinidad de filmes y ha visitado muchos museos así sea de manera virtual, presumo que su pieza es lo suficientemente original como para que un jurado no lo rechaza por ser un vulgar copiador de otros, eso es muy feo.

Toca seleccionar la impresión, en estos tiempos hay cientos de opciones de impresión, desde la lona, pasando por el lienzo, el vinil autoadhesivo hasta la siempre hermosa copia en papel, debo admitir que soy un purista en cuanto al asunto del montaje, a  mí me sigue gustando el marco negro, el paspartú blanco y con las consideraciones necesarias mi fotografía impresa en papel fotoquímico y protegida de los elementos con su vidrio, todo muy clásico, sin embargo, en virtud de los tiempos que corren toca pensar en otras formas, quizás en este punto la única acotación sería que la impresión fuese si no perfecta por lo menos cercana a eso, una presentación limpia y que exude seriedad por favor nada de ese espantoso “marco holandés” (así le dicen en Venezuela) que no es más que la imagen pegada a una tablilla, eso está bien para las fotos familiares en la oficina, que al final tampoco la oficina es tuya ( si lo es, quita esa foto y mándala a montar bien) en una sala de exposición debemos mostrar respeto y consideración hacia el espectador, además, la foto es nuestra embajadora si da mala impresión así mismo nos verán.
Prof. José Ramón Briceño, 2014

@plurifotos


domingo, 22 de junio de 2014

A propósito de los "fotógrafos profesionales"

 La fotografía se ha democratizado al fin, ahora todos tenemos acceso a ella y la podemos compartir por las redes,  eso leí en estos días en un sitio de internet, como quien eso escribía se autodenominaba como “artista visual”, no creí pertinente discutirle el asunto, eso es tan verdad como decir que por que tengo ordenador con un programa para escribir textos soy escritor.

He escrito lo suficiente al respecto como para que algunos entiendan que es eso de ser artista, con que se come, como se hace y cuáles son las reglas al respecto. No comulgo con esos docentes de la fotografía que se envanecen y se juran imprescindibles, cuyas sentencias (creen) son edictos divinos y ven por encima del hombro a todo aquel que no comparte sus ideas, soy enemigo acérrimo de esos que se asumen como regentes, cuando en realidad no son más que mercachifles de su oficio, que prefieren destrozar a todos con tal de tener su cuota de discípulos fieles que se inscriben hasta en cursos de marquetería con papier maché si su “maestro” se los pide, esos sobran y conozco a más de uno.

Sin embargo creo fervientemente en la experimentación, en el libre albedrio y en la mesura con la que los nuevos fotógrafos muestran sus trabajos, la mirada que siempre está alerta, el cerebro siempre funcionando para hurgar la realidad y entresacar su porción de mundo para traducirla en pixeles, en quienes miran a los maestros del mundo entero y van captándolos matices de su obra, quizás no para imitarlos pero si para combinar sus estilos hasta encontrar el propio.

Me he tropezado en mi aula con farsantes del modo automático que creen más en lo efectista de los filtros que en el poder de la observación, esos que tienen el descaro de presentarse como fotógrafos “profesionales”, “artistas fotográficos” o lo ponen en inglés para (piensan) tener más impacto, cuando solamente con identificarse como fotógrafos a secas bastaría.

De esos, muchos abandonan las aulas de clase pues piensan que la fotografía es solo una forma fácil de ganarse la vida, tristemente es así en muchos casos y lo peor es que desmeritan a quienes ejercen su oficio con el decoro y la preocupación pertinente,  haciendo de su día a día un ejercicio de investigación constante. No sé si es solo acá en Venezuela, pero tengo la impresión de que en toda Latinoamérica es el mismo asunto.

Al final no es solo un asunto de semántica, eso de identificarse como tal o como cual tipo de fotógrafo, el cuento es el de tener un mínimo de sentido común para salir a hacer su trabajo. Hay todo un submundo de gente que maltrata el oficio hasta niveles realmente vergonzosos, unos se autodenominan artistas presentando cosas tan espantosas que hablar de ellos sin insultarlos es imposible, otros maltratan al público desde las imágenes de bodas y eventos, todos esos prostituyen el oficio hasta niveles insultantes, me explico, casi todos cobran por su trabajo sumas groseramente insuficientes pues su escasa formación les impide saber exactamente cuánto cuesta en realidad ser “Fotógrafo” , bajan sus precios, regalan sus fotos, dicen ser algo que saben que no son, además, se abrogan espacios que no les corresponden (política por medio) dejando por fuera a quienes de verdad son serios en su oficio.

Señores “artistas fotográficos”, “fotógrafos profesionales”, fulanos o fulanas de tal “photograhy” o "photographer" , sepan desde ya que los títulos se ganan, no son simplemente una marca de agua, el mundo no los odia (yo tampoco) pero si sus imágenes son malas, repetidas, harto comunes, con miles de fallas no esperen una palabra de aliento, que el pudor también se exhibe y la gente seria se molesta.
Profesor José Ramón Briceño
@plurifotos

 
Vivo ejemplo de un mal fotografo