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miércoles, 7 de agosto de 2024

Más introspección y menos tecnosofía


En estos tiempos ya la fotografía ha dejado de ser un espacio para iniciados y gurúes de las “ciencias inexactas” para abrirse a todo tipo de público, gracias a las cámaras digitales que cada día cuestan menos dinero (excepto Venezuela) y tienen más funciones, el asunto de hacer fotos es algo más de las masas que hace veinte años, por ejemplo, sin embargo, eso ha traído como problema que mucha gente deje de lado eso que significa ser artista o cuando menos pretenderlo.

A diario veo cientos de fotos malas en las redes, también miro con cierto estupor como hay concursos de fotografía cuyos participantes envían imágenes que podrían ser consideradas casi estandarizadas de tan parecidas unas de otras, técnicamente bien ejecutadas, son cascarones vacíos sin discurso alguno. Alguna vez he tenido que revisar el trabajo de algunos alumnos que pretendían entrar a estudiar el segundo nivel( sin haber hecho el primer nivel conmigo, así puedo ver cómo están sus habilidades), miro fotos excelentemente expuestas, en algunos casos con buenos encuadres y perspectivas interesantes, con excelente manejo del color, hermosas como un jarrón chino comprado por alíbaba, resulta que son unas más del inmenso montón de nada muy bonita que anda por ahí rodando, algunos de esos aspirantes se han levantado de la mesa luego de la discusión de sus fotos y se han ido para no volver, otros se molestan pero se quedan en sus sillas y vuelven a la semana siguiente para comenzar el periplo educativo, los menos se han puesto a discutir porque su profesor anterior le dio elogios profundos a sus fotos y que yo era un grosero por desautorizar la muy importante opinión de otro docente, a esos no espero que se retiren, se los solicito de manera muy cortes y hasta me ofrezco a dar el reembolso de lo que le pagó al instituto por sus clases.

En fin, sigo con la campaña por la necesidad de crear alumnos más reflexivos en torno al asunto fotográfico, que generen un discurso realmente denso en su trabajo autoral, para los otros espacios del oficio hay mucha gente dictando talleres, cursos y hasta diplomados pues no todas las formas de ganarse la vida con la cámara responden a ningún tipo de pensamiento profundo, sin embargo tampoco sobra quien le de algunas vueltas diferentes a las muy trilladas fotos de  eventos sociales, publicidad, alimentos, arquitectura, prensa o farándula, esas responden a otros parámetros menos exigentes pero como demuestran los maestros ; si le metes concepto funcionan mejor.

Creo en hacer un llamado a todos los amigos que dictan clases de fotografía, aunque la técnica jamás sobra, aprender las nuevas maneras de hacer fotografías siempre es bueno, también es interesante formar gente que se vea “obligada” a pensar de manera conceptual, de esos que permean su sentir u opinión personal en cada imagen que muestran, esos que terminan por ser llamados artistas y que en algún momento de su carrera terminan pensando más en la imagen que en el equipo para lograrla o los recursos que los puristas tecnosóficos gritan a los cuatro vientos.

Prof. José Ramón Briceño



sábado, 17 de junio de 2017

Monologos fotogràficos



Hace varios años, en un periodo donde no aparecía empleo, para no sentir que no hacía nada decidí escribí un manual básico de fotografía, ya tenía más de diez años dando clases así que no fue un gran esfuerzo simplemente transcribí mis clases tomando en cuenta los programas universitarios  que me había quedado luego de dar clases en varias instituciones de educación superior además de otros que había pedido prestados a colegas de otras universidades y tecnológicos quienes con gusto facilitaron el material. Entre correcciones de estilo y actualizaciones pasaron tres años, cuando sentí que ya estaba listo empecé a busca editorial que lo publicase, cosa que jamás pude lograr. Una noche de fiesta pegunté a un amigo si conocía alguna editorial que le interesase el asunto de publicarlo, aquel periodista sentenció que me dejase de vainas, que publicase eso en línea pues  es más fácil que se conozca el trabajo así y quizás algún editor leyese eso y se interesaría. Así nació el blog.
Durante un tiempo publiqué semanalmente un tópico del manual hasta que agotado el tema inicial hubo que buscar otros textos para enriquecerlo, comencé a utiliza mi blog para exponer los temas que me inquietaban, en algunos momentos invitaba a algunos amigos, otras veces publiqué contenidos ajenos que hablaban de temas específicos hasta terminar haciendo de mi espacio digital un sitio donde expresar mis ideas en tono al hecho fotográfico obviando artículos sobre técnica pues esos hay millones en las redes. Aunque habla como lo hago no siempre logra hacer amistades pues siempre hay quienes se sienten aludidos (con justa razón por cierto) llegando incluso a retirarme el habla, también ha logado calar en un número de lectores que jamás pensé que podido llegar a tener. Quiero pensar que también he logado mi cometido, el de hace que los fotógrafos de habla hispana y en especial los venezolanos comiencen a pensar más allá de la técnica, que la fotografía es mucho más que el “Click” del obturador, del tratamiento digital y de la discusión bizantina donde priva el ego más que la sensatez.
He condensado en este volumen “Monólogos fotográficos”  cuarenta y siete artículos presentados en tres capítulos, uno de técnicas, otro de reflexiones en tono a la fotografía actual y un tercero dedicado a la actividad fotográfica en mi país (Venezuela). Absolutamente todos los escritos van en función didáctica aunque algunos tengan forma de protesta por algún hecho  que me incomode, sin embargo están dedicados a despertar el ánimo rebelde que todo aspirante a artista debe tener y con ello también las ganas de investigar eso difícil de definir que está tras cada imagen mostrada , como un aporte necesario para que forme parte de la educación visual de las nuevas generaciones de fotógrafos de habla hispana, más lejos de la tecnosofía peo más ceca de una fotografía correcta, esa que habla desde los pixeles y que deja huella ´que evita el lugar común para invita a pasease por la psique de su auto, apuntando siempre a la búsqueda de la  originalidad que en ningún caso está en la posesión de equipos de punta si no en un cerebro activo y una mirada inquieta. Disponible en este enlace de Amazon

Contenidos
Capítulo I
Bodas
Lomo, otra especie de fotografía
Exponer, primeros pasos
Hablando de RAW y HDR
De la “Selfi” al AUTORRETRATO
El equipo “correcto” para hacer fotografías
Como lograr un buen Blanco y Negro
Especialización, mercadeo y ventas, tabla de salvación para los fotógrafos
Para mejorar la mirada

Monólogos reflexivos
Capitulo II
Como poder pensar en ser artista y usar la fotografía para ello.
La fotografía frente a la crisis del sector imagen
Razones para tener que cobrar nuestro trabajo fotográfico
Consejos para una escuela fotográfica de estos tiempos
No basta con creerse "artista", toca serlo
Sesiones de embarazadas
Motivos fotográficos
A propósito de los "fotógrafos profesionales"
Aclarando algunos puntos sobre ser profesor de fotografía
Buscar donde o con quien estudiar fotografía
Técnica y concepto, valores indivisibles
Para hacer una buena foto
El equipo “correcto” para hacer fotografías
La fotografía onanista
El largo camino de la imagen
Volver a las raíces para ser mejores fotógrafos
Monólogos sobre la fotografía en Venezuela
Capítulo 3
Hacia una fotografía “Venezolana”
La fotografía "Venezolana"
Reflexión sobre la fotografía actual en Venezuela







martes, 25 de octubre de 2016

Sobre la originalidad y el arte


Los fotógrafos se clasifican según el segmento comercial al que se dediquen, hay que ganarse la vida de alguna manera, por fortuna somos pocos los que nos dedicamos a la docencia, sin embargo veo con cierta preocupación que hay muchos menos que se preparan para ser docentes pues veo cada vez más (y eso lo repito bastante) fotógrafos con altísimo grado técnico pero pobre trabajo autoral, atados por las cadenas de la tecnosofía. En el caso de los fotógrafos que se dedican a nichos comerciales donde el hecho técnico es algo casi mecánico donde la creatividad está de parte de otros  como los publicistas que le dan un history board al que ceñirse y listo, no hay gran problema, así hay un número más o menos grande de variantes del oficio donde es más importante complacer al cliente que a sí mismo.

El asunto que me incomoda es que muchos se dicen artistas o se esconden tras la cámara para decirse artistas como si utilizar un aparato de esos fuese patente de corso para hacer circo de los lugares comunes, vale, una foto bonita siempre será una foto bonita pero en casi ningún caso será arte, más bien formará parte del inmenso cúmulo de lugares comunes que flotan como basura en las redes sociales o en el caso de los afortunados, en las páginas de hermosos y muy costosos libros exhibidos pero jamás comprados por la misma razón, son imágenes tantas veces vistas que no mueven a ningún comprador.

Parte de la culpa recae sobre nosotros los docentes del área, he escuchado cosas como que si no usas tal o cual software de retoque no eres fotógrafo, que debes tener un ordenador o tampoco aplicas , la cámara ha de ser una de miles de dólares, la perfección , el RAW, el  HDR pero casi nunca oigo hablar del concepto, del trabajo intelectual del fotógrafo (en este caso hay honrosas excepciones debo acotar) , de lo importante de no desconectarse de las otras expresiones del arte , ni siquiera he oído ninguna discusión sobre la originalidad o su ausencia en el trabajo de los noveles o de alguno de los consagrados.

En el caso de lo “original” estoy convencido que eso en estado puro no existe, filosofías aparte somos el producto de tres mil años de historia y cultura que arrastran cosas desde la oscuridad de los primeros tiempos del hombre, en el caso de los venezolanos es hasta más complicado el asunto con aquello del mestizaje que trae en nuestro ADN restos de culturas olvidadas pero cuyos trazos aún perviven en algunas manifestaciones o expresiones del quehacer diario, si a eso le sumamos el cine, la televisión, el internet, la publicidad, la literatura, la pintura, la escultura, los museos y las diferentes percepciones y formas en las que cada grupo familiar ha traducido toda esa información , es impensable que podamos escapar a tales influencias , que dicho sea de paso no son para nada malas, muy al contrario, son una maravilla.

Esa interconexión entre lo que  leemos, vemos, oímos, aprendemos y hasta hablamos que deviene de todo lo hecho, pintado, fotografiado, filmado, escrito o construido , le llamamos “Intertextualidad”. Quizás algún lector se preguntará ¿hacia dónde va este artículo que niega de plano la originalidad para sustituirla con un término tan exótico como la intertextualidad?, la respuesta es sencilla, para buscar ser originales en nuestra propuesta toca investigar bastante, leer mucho, preguntar más, buscar en donde se pueda las referencias posibles sobre trabajos anteriores a ese que queremos hacer, pero en ningún caso para copiarlos, más bien para ubicar puntos coincidentes con nuestra mirada, es decir, en vez de tener una sola influencia marcada deberíamos tener múltiples influencias , tomando cosas de cada uno de los maestros de la imagen.

La parte complicada está en pasar todo ese conocimiento por el tamiz de nuestra mirada personal e impregnarlo todo de nuestra vivencia, lo que acercaría la obra a ser realmente un trabajo cuya aproximación a lo original sea suficiente como para ser considerado arte. He repetido varias veces en otros artículos que ser artista es tener el valor suficiente para andar desnudo en las paredes donde se muestre nuestra obra ,pero como si fuese poco, tenemos que tener la suficiente humildad para reconocer que no somos más que la suma de lo que aprendemos , que mientras más buscamos información así será nuestro trabajo, que ser artista no es una pose, ser fotógrafo tampoco es tener millones en equipo, ser artista tener un trabajo que “obligue” al espectador a ver dos veces nuestra obra, aprender a incluir múltiples códigos en una imagen  para que la decodificación del mensaje también responda a varias interpretaciones sin que la ausencia de los referentes sea impedimento para que cualquier mortal pueda disfrutar el goce estético de admirar tu trabajo.
Articulo patrocinado por Manual de fotografía para principiantes



@plurifotos
Foto: Chema Madoz