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domingo, 23 de marzo de 2025

Notas fotográficas; una conversación ente amigos con George Castellanos

 

Es normal que luego de 30 años de carrera como fotógrafo uno se deje ganar por el ego y piensa que lo sabe todo alrededor del oficio , o peor, piensa que la mecánica del oficio es la misma en todos los rincones del planeta, en esta conversación que tuve en vivo por mi canal de Instagram y que ahora acabo de montar en YouTube para que esté al alcance de todo, no solo he descubierto que se muy poco, también que hay un universo de cosas que ignoro y que además son básicas para los fotógrafos y aspirantes a fotógrafos de Latinoamérica , solo porque compartimos el mismo idioma.

En esta grata conversación que tuve con mi compatriota George Castellanos quien nos cuenta desde sus inicios allá en su San Cristóbal natal (estado Táchira) hasta su actual trabajo con diversas agencias de noticias con quienes comenzó a colaborar en Venezuela y con quienes sigue teniendo relación laboral en su exilio, también nos hace algunas aclaratorias sobre lo necesario para poder vivir de la fotografía en Europa, que por cierto es absolutamente distinto a como lo hacemos acá en Venezuela, les dejo abajo una sinopsis de la Carrera de George Castellanos y los invito a ver la entrevista de una hora sin desperdicio en mi canal de YouTube que les dejar al final del texto.

George Castellanos o las aventuras de un Fotoperiodista venezolano en Europa

Con más de 20 años de experiencia, este fotoperiodista venezolano radicado en Portugal ha documentado noticias, deportes y eventos globales con un enfoque visual impactante. Su trabajo ha sido publicado en prestigiosas agencias internacionales como Agence France-Presse (AFP), EFE y Associated Press (AP), así como en plataformas de renombre como Getty Images y NurPhoto.

Especializado en fotografía documental y periodismo gráfico, ha sido clave en la cobertura de eventos de alto impacto para medios globales. Actualmente, colabora con Nikon España y la plataforma Nikonistas, donde prueba equipos en condiciones extremas y comparte análisis técnicos sobre fotografía de naturaleza y documental.

Además de su labor profesional, es miembro del Círculo de Reporteros Gráficos de Venezuela y la Comisión Profesional de Periodistas Portugueses. Su experiencia incluye el manejo avanzado de cámaras, drones y herramientas audiovisuales para la producción de contenido informativo de calidad.

Desde agencias como SO-PA Images hasta su rol como videoperiodista en Al Jazeera, ha demostrado una capacidad excepcional para narrar historias visuales con profundidad y autenticidad. Su formación en el Instituto Portugués de Fotografía (IPF) complementa su experticia técnica, consolidándolo como un referente en el fotoperiodismo contemporáneo.

Si te apasiona la fotografía documental, el fotoperiodismo y las pruebas de equipo en condiciones extremas, ¡suscríbete para conocer más sobre su trayectoria y consejos fotográficos!

Toca la imagen para ir directo al Video








 

viernes, 1 de noviembre de 2024

La fotografía como herramienta de interpretación

 Durante los muchos años que tengo en esto de la fotografía me he tropezado con muy pocos fotógrafos conscientes de que son escritores que usan imágenes en vez de palabras, ante la molestia de algunos hace rato decidí dejar esa conversación solo entre amigos muy cercanos, en un principio pensé que fuese parte de una suerte de sesgo profesional ya que pasé 8 años (entre el pre y el posgrado) redactando una media de 20 páginas por semana para las cientos de evaluaciones que presenté en su momento, luego de tanta teoría y práctica entre la crítica literaria, los ensayos y la lingüística mientras ejercía como profesor de fotografía en distintas instituciones, hacia vida fotográfica e integraba lo aprendido de la crítica sobre la estética de la literatura a mi visión personal, llegando a mi costumbre de querer saber que significa todo lo que me rodea e incluso cuestionármelo, esto último porque luego de tanto andar en Venezuela es difícil no saber si la realidad en verdad existe o si es el estrés que me hace sacar de proporción el asunto, una fórmula para llegar a estar en paz con el mundo.

Este eterno pensar en cómo asumir el significado de hacer fotografías, todas las respuestas son válidas, puede ser desde un acto hedonista hasta un ejercicio diario para ayudar a la memoria, pero además hay que ganarse la vida, por tanto, todo el caos que puedes ver en cualquier parte hay que darle un orden y sobre todo dotarlo de un lenguaje común que puedan entender todos los observadores posibles, hay símbolos, acciones y situaciones que solo son lógicas en ciertos marcos culturales , puede que un padre noruego pueda fotografiarse bebiendo cerveza con su hijo de 14 años, en su marco cultural eso es de lo más normal, o el muy elegante abogado inglés que se toma media pinta de cerveza negra con el desayuno antes de ir a trabajar sin que sea un drama que fácil terminaría en tribunales por ir a trabajar bajo la influencia del alcohol, esas acciones solo responden a su cultura y tienen tantos años haciéndolo que debe ser el equivalente a celebrar la pesca de la primera gran presa un día cualquiera, de esos que celebran padres e hijos hasta el fin de sus vidas.

 Ganarse la vida

La mejor forma de explorar un género fotográfico es pensar en un ensayo que termine en un portafolio donde un máximo 25 fotos puedas contar una historia coherente, esto obliga en principio en estar claro en cuál es la intención comunicativa del ensayo y la parte más complicada, integrar la mayor cantidad de elementos de la historia en cada imagen que estás trabajando, en lingüística se le llama economía del lenguaje, en este caso hay que pensar en algo así como la economía de la imagen, para ello hay muchos recursos que van desde la disposición de las luces, el enfoque selectivo, todas las fotos deberían poder tener al menos dos sub planos para ser considerada como parte del portafolio. Esto significa que el sujeto/objeto/situación principal debe ir acompañada de un entorno que pueda otorgar más significado a la imagen, los maestros dejan muchas más opero no nos exijamos tanto, que con dos vamos bien, el proceso de organizar un ensayo no es tan distinto al de un trabajo especial de grado (tesis) de cualquier universidad, planteamos un objetivo general (que es lo que quiero saber) y al menos cuatro objetivos específicos (en cuantos pasos voy a lograr el resultado deseado) , un marco teórico (todo nuestro conocimiento sobre el tema desde la óptica de la academia) , un marco metodológico (como voy a lograr acercarme a la escena/situación/paisaje o personaje en el mejor instante y aprovechando al máximo la luz según las características del equipo o película a utilizar) , análisis de los resultados (curaduría del trabajo), una discusión del resultado (la selección final que demostrará si el ensayo está correctamente narrado en fotografías ) y por ultimo las conclusiones que estarán constituidas por el trabajo completo, al igual que las tesis su conclusión puede tardar dos días o cinco años, dependiendo del grado de claridad y del nivel de exigencia del fotógrafo. Si piensas ganarte la vida como fotógrafo, si te planteas cada encargo como un ensayo donde lo importante es tener clara la intención comunicativa llegando con los años a lograr ser más asertivo en cada fotografía, aunque mucho de eso explica más sobre el fotógrafo que sobre su obra, también implica que ofreces una respuesta a cada uno de quienes admiren tu trabajo, incluyendo publicaciones de cualquier tipo y forma, asumir la obra con la mayor parte de los puntos claros, permite que aun la fotografía siga empeñada en ser arte a pesar de la guerra de las redes sociales.

La fotografía como acto de interpretación

Susan Sontag, en On Photography, argumenta que “la fotografía es un acto de interpretación, no solo de representación”. De esta manera, el ensayo fotográfico se convierte en un espacio donde la subjetividad del fotógrafo se manifiesta, permitiendo una interacción más profunda entre el observador y la imagen.

Vamos a ver algunas precisiones teóricas sobre el ensayo como genero fotográfico, este, por lo general se percibe como parte del género de la fotografía documental, sin embargo, a pesar de funcionar su estructura para organizar un trabajo documental, strictu sensu no puede ser documental pues para el ensayo la única voz importante es la mirada del fotógrafo, lo documental intenta apegarse a la realidad, pero el ensayo no tiene esa obligación sin embargo su estructura lo permite.  

Los ensayos fotográficos pueden clasificarse en varios modos, dependiendo de la intención del fotógrafo y la naturaleza del proyecto. Entre los modos más destacados se encuentran:

Ensayo Fotográfico Documental: Este modo busca captar la realidad de manera directa, a menudo centrado en temas sociales o culturales. Ejemplo de esto es el trabajo de Dorothea Lange, quien en su serie sobre la Gran Depresión, afirmaba: “La fotografía tiene la capacidad de abrir los ojos de la humanidad ante la injusticia”.

Ensayo Fotográfico Narrativo: Este enfoque utiliza la secuenciación de imágenes para contar una historia. Los fotógrafos pueden emplear una estructura narrativa que combina imágenes y texto, como lo hizo Chris Marker en La Jetée, donde la fotografía se convierte en un medio para explorar el tiempo y la memoria.

Ensayo Fotográfico Conceptual: Este modo se centra en la idea por encima de la representación literal, empleando la fotografía como un medio para explorar conceptos abstractos. El trabajo de Cindy Sherman, quien utiliza la fotografía para cuestionar la identidad y el rol de la mujer en la sociedad, es un claro ejemplo de este enfoque. Como ella misma ha señalado, “la fotografía puede ser una forma de autoexploración, un medio para poner en cuestión las verdades asumidas”.

Ensayo Fotográfico Reflexivo: En este modo, el fotógrafo no solo documenta el mundo exterior, sino que también reflexiona sobre su propio proceso creativo. La obra de Gregory Crewdson, que recrea escenas elaboradas y cinematográficas, invita al espectador a contemplar no solo el contenido de la imagen, sino también el contexto de su creación. Crewdson ha afirmado que “la fotografía es un medio para explorar la complejidad de la experiencia humana”.

El objetivo principal de un ensayo (sea cual fuere) es intentar encontrar el significado de cualquier duda, compartir la felicidad, la indignación, la angustia, el horror y todas las emociones posibles en su trabajo, igualmente buscar lograr hacer un limitado número de fotos para contar la historia completa, así trate de una operación a corazón abierto hasta la final de la liga infantil donde juegan tus sobrinos, he ahí la razón por la que existe el ensayo, personalmente me gusta pensar que hago un ensayo cada vez que me propongo algo. Por ahí dicen que los fotógrafos nunca jamás hacemos malas fotos, la verdad es que todo el mundo hace malas fotos, el asunto está en solo mostrar las buenas, plantearse un ensayo, planificarlo, tener un fin, descifrar el significado de lo que quiero decir, puede ser nada (aparentemente) trascendente, el viaje en Metro desde Palo Verde hasta el Hipódromo debe ser un espectáculo, si te planteas un trabajo de las diez cosas que más te disgustan o te gustan de ese maratónico viaje cada mañana y cada tarde, solo haces dos fotos en cada viaje, al año tendrás quinientas fotos buenas de las cuales puedes hacer una reducción drástica a 20 imágenes, ya tienes en inicio un trabajo sólido candidato a ser portafolio, con buena suerte en alguna galería física , si su caso es solo ganarse la vida haciendo fotografía deportiva, es el mismo procedimiento, solo debe saber que quiere contar y que es lo que necesita su cliente o su alma.

Si les ponen el ojo a los maestros del siglo XX, solo contando a los que cubrieron la segunda guerra en cualquiera de los frentes nos encontraremos ante unos ensayos, no reportes de la realidad, todo el horror, mostrado con sentido estético, nada de eso puede ser accidental, todo apunta a que cada foto era un recordatorio del horror filtrado a través de su mirada y compuesto según su elegancia, nada amarillista, queriendo siempre contar la historia de modo absolutamente estético, lo que implica una intención comunicativa reflexiva e inevitablemente, toda la historia que uno, como espectador debe armar al encontrarse con tales portentos de imagen, siempre serán un ensayo, el asunto en este caso es hacer que todas las interpretaciones de la obra sean entendidas por los espectadores para que su interpretación sea cercana a la intención comunicativa del fotógrafo.

Antes de cerrar les recuerdo que estoy organizando un curso de fotografía en línea llamado Mirar la Ciudad desde el Teléfono Móvil cuyo fin no solo es manejar el móvil como cámara principal, es aprender a interpretar el entorno desde nuestra óptica particular , si necesitas información en este enlace https://forms.gle/38RVVKVxhD6bKxcT9

Prof. José Ramón Briceño Diwan

Noviembre del 2024

 

sábado, 14 de septiembre de 2024

De Hobby a Profesión: Por Qué Es Crucial Cobrar por Tu Trabajo Fotográfico

 

Hace muchos años, quizás unos quince cuando a media tarde recibí una llamada, era alguien que conocía preguntando si estaba disponible para cubrir una emergencia, unos amigos de ella (la persona que llamó) se casaban, pero no tenían fotógrafo para la boda, todo iba bien hasta que preguntó si me podía pagar con comida y bebida en la fiesta, como si pagase una barra libre, pero en vez de usar dinero debía usar la cámara, algo muy ofensivo, sobre todo cuando me enteré que los contrayentes habían contratado uno de los salones de festejos más caros de la ciudad y quien sabe cuánto licor y comida pero no querían (o no podían) pagar un fotógrafo. Obviamente decliné de modo poco elegante la invitación, es un exceso que alguien desprecié tu trabajo al intercambiarlo por comida o bebida, que si me hubiese podido llevar una caja de wiski escoces de 18 años a casa quizás hubiese pensado hacerlo ya que el trueque es (a veces) una forma interesante de hacer negocios, pero solo aplicaba lo que me pidiese comer o beber mientras “disfrutaba” la fiesta.

Cuando es válido “regalar” el trabajo

No digo que jamás haga cosas de gratis, igual tengo archivo y todos los días cuando salgo a trabajar o a lo que sea me voy con el compromiso de volver con una imagen, aunque sea, eventualmente el ejercicio irá haciéndose un portafolio que por lo general no es comercial, el destino de eso es invariablemente ser posteado mis redes sociales, si en el camino alguna revista digital me pide unas para ser publicadas y acompañadas de algún artículo con gusto las cedo siempre y cuando lleven mis créditos las cedo, la publicidad entre el público que me interesa nunca es mala. También aplica usarlas como regalos, si algún amigo o familiar muy querido necesita un fotógrafo con gusto regalo mis servicios, pero sin excepciones a la regla que me tomo bastante en serio, de ahí a soportar que cualquier desconsiderado piense que por usar una cámara digital voy a intercambiar mi trabajo por nada hay un largo trecho, mismo razonamiento uso cuando aparece alguna oferta de empleo tipo necesito hacer las fotos para mis redes, te voy a contratar sin ningún otro beneficio que pagarte 50$ a la semana en jornadas de ocho horas de lunes a sábado el otro típico es, vamos a salir con mi empresa de viaje para (ponga el sitio que prefiera) te invitamos pero debes hacer todo el registro del evento y no cobrarás nada, a menos que el viaje sea a un sitio paradisiaco donde pueda hacer otras fotos que pueda vender lo normal es que me niegue, así hay un largo etcétera de posibilidades de “trabajo” que no me interesan y que en realidad son insultos para el oficio que suceden todos los días y a cada rato.

Valuar el trabajo

Cuando comenzamos cualquier proyecto (el que sea) tenemos que hacer una inversión, esta inversión debe ser no solo en equipos, también en formación, estos elementos pesan al momento de cobrar nuestros servicios. El caso de los fotógrafos es bastante problemático el asunto del cálculo de honorarios justos por nuestro trabajo.

Seguramente muchos de quienes me leen alguna vez los han contactado para hacer algún trabajo de gratis, unas veces pretenden que uno se cobre con comida o del licor de la boda, otras te compran unas cuantas fotos y te preguntan a ver si les regalas el resto de las fotos, los menos te “invitan” a una salida, la que sea y de paso piden por favor que les hagas fotos de su evento y se las regales. Están mal, sé que muchas veces provoca cierto temor ser firme en el momento de cobrar o negarse a hacer el trabajo bien sea por lazos familiares o por que quien te está pidiendo (de gratis) el trabajo es algún jefe que no se quiere enterar ni que eso es fuera de horario laboral o que la ocasión nada tiene que ver con lo que fuiste contratado, los más son los conocidos que por unas palabras amables ya se creen con derecho a solicitar un trabajo gratuito sin retribución alguna porque “son amigos”, una cosa es que uno mismo regale el trabajo, por que provoca y otra muy diferente es que te “Exijan” que lo regales, es trabajo no hobby, como muchos lo ven.

Se preguntarán a que viene el cuento, simple, entre todos los males de estos tiempos está el del desprecio por el trabajo ajeno, sobre todo porque los demás piensan que la que hace las fotos es la cámara y no el fotógrafo, por tanto, no tiene sentido pagar por algo tan común que hasta ellos mismos lo pueden hacer, cada vez que me tropiezo alguien así le recomiendo que lo hagan ellos mismos, total “es fácil”.

Nadie habla del tiempo dedicado a cada imagen, del que se invierte en posproducción, de lo que cuesta el equipo, del desgaste de las computadoras ,el costo del software y sobre todo el conocimiento, eso sin hablar del drama si las fotos no agradan a los beneficiaros luego hablan mal del trabajo y en tiempos de redes sociales eso es nefasto, de todo eso hace rato me cansé, nunca más hago ni descuentos ni regalo nada a petición ajena, lo mismo le recomiendo a todos los que se inician, los que se buscan un sitio en la comunidad para ganarse la vida, bájense de la nube con la fantasía que si cobran muy barato tendrán más clientes, la verdad es todo lo contrario, si cobran muy barato difícilmente podrán crecer en equipos, el uso los irá dañando y si el retorno de la inversión no es acorde con la posibilidad de reponer equipo vivirán con lo que les vaya quedando, al final, en el mejor de los casos, terminarán en la puerta de las iglesias cazando bodas o  bautizos con su álbum bajo el brazo sin solución de futuro como tantos otros.

Daños a terceros

Estemos claros, cuando se es novato no puedes cobrar gran cosa, pero ha de existir un piso mínimo de venta al público que todos respeten. También es lógico que cada trabajo tenga un valor específico una foto de una fiesta infantil no tiene ni de lejos el mismo esfuerzo de una boda, ni un trabajo editorial o un trabajo de modas, pero regalar fotos por dos centavos solo te dejará en la ruina, arruinaras a los colegas, seguirás colaborando a la merma del negocio para todos y por ultimo serás co-culpable de la mentalidad abusiva de los mendigos de trabajos, que nunca jamás chistan por el costo de una botella de wiski , por el servicio de catering o quien sabe cuántas cosas más pero pretenden que las fotos o se las regalen o peor, que les cobren muy barato pues se lo han gastado todo y a última hora se acordaron de las fotos. Los jefes abusivos también aplican cuando se aprovechan y si tú los dejas se servirán más de todos, así el espiral de abusos nunca terminará. Desde estas líneas les recomiendo a todos los fotógrafos que me leen, a quienes piensan meterse en el oficio, a los que ya son profesionales y a los que están en vías de serlo, que unamos conciencias, cobremos lo justo pero que jamás volvamos a dejar que alguien abuse pidiendo regalos no merecidos que de paso desmerecen nuestro esfuerzo y afectan las finanzas de todos.

Prof. José Ramón Briceño Diwan

12/09/2024

 


viernes, 23 de agosto de 2024

El dilema de ser fotógrafo: ganarse la vida.

 

Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo, y el látigo es únicamente para autoflagelarse con él

Truman Capote

Nunca antes en nuestra historia la opinión de los simples mortales como uno tiene tanto valor, aunque es algo cuántico, tal cual un fotógrafo en el experimento de Schrödinger  porque puedes desgañitarte por las redes sociales, nadie respondería pero si obtienes alguna notoriedad enseguida se sumaran amigos y enemigos en una infinidad de diatribas bizantinas muy al estilo de la inquisición española para quienes todos éramos sospechosos y culpables aun demostrando lo contrario, lo que por cierto (creo) es el sueño de muchos.

Desde que comencé a escribir de manera más o menos constante hace ya 18 años según mi blog más viejo, siempre he tenido en cuenta las buenas reseñas y las malas, las primeras acarician mi ego que siempre se siente agradecido cuando no se siente tan solo, el segundo caso sin satisfacerme (a todos nos encanta que nuestras cosas gusten) me agrada pues si se han tomado la molestia de leerme y no les agradó por el tema que fuese, al menos sé que se le removió algo y en cualquier momento reflexionarán , de ahí parte el cambio así que a ellos también les agradezco me contradigan.

En este Newsletter llevo poco tiempo escribiendo y las métricas sin ser ninguna maravilla, tampoco son tan malvadas, si en este universo de millones de posibles lectores me leen mil al mes es más gente que la que me ha escuchado forzada por la circunstancia universitaria al menos en los momentos en que he tenido más estudiantes por semestre, por tanto, considero esos mil lectores un tesoro. Entre esos mil lectores hay hasta exalumnos y no siempre están de acuerdo conmigo, es lo normal, uno de los mayores aprendizajes de la vida está en el rebote, así como me han aceptado en salones importantes también tengo mi larga cuota de rechazos que templan el carácter y te hacen saber que por muy bueno que te consideres en algo, siempre habrá otros mejores que tú o existirán otros tantos que consideren tu trabajo una tontería y eso no es ninguna tragedia, es lo normal.

Hace días escribí sobre lo que consideraba un buen fotógrafo, un exalumno se amoscó totalmente por mi artículo como siempre pienso que cada quien tiene su idea y al final entre ser feliz y tener la razón siempre es preferible ser feliz, total, tampoco es que el mundo va a implosionar si el profesor Briceño desde su PC se arma una pelea innecesaria con uno de sus lectores.

La fotografía es un oficio, comenzando por ahí, por tanto, hay tantas variantes como posibilidades existan, en otros términos si te atrincheras en un solo nicho, digamos que los productos de tocador, solamente fotografías cosméticos de uso masculino para el público tropical, para ello te armas toda una estrategia de marketing, email marketing y hasta te inventas una marca ficticia para mostrar a los posibles clientes la maravilla de tu trabajo es factible que puedas ganarte la vida con tu móvil y una cajita de luz con iluminación LED, sin mucho estrés, solamente escoger el nicho que más te vaya bien, todo es ganarse la vida que si además te permite tener una vida holgada con mucho trabajo pues aplausos de pie, igual con cualquier otro género de la fotografía, excepto (siempre hay un pero) si te da por ser “artista” porque ahí el baremo responde a mil detalles que nadie ha podido asir con seguridad, donde puedes tener una técnica impecable pero sin ninguna intención comunicativa (evidente) , también están los que recurren a  los filtros de cualquier APP y siguen cayendo en la necedad de no integrar la intención comunicativa de forma fácilmente legible, ser fotógrafo y no tener mensaje implícito (el que sea) que no necesite una aclaratoria por parte del artista lo exime de cualquier consideración, incluso en algunos casos es el mismo jurado quien no entiende, he visto casos de salones donde un competidor cuya obra no fue tomada en cuenta, la misma pieza fue ganadora en un concurso internacional un año más tarde, ser artista es un drama.

Ser fotógrafo no debe ser un drama

Todo es cuestión de aspiraciones, si es solo ganarse la vida hay todo un mundo ahí afuera donde buscar clientes, una ciencia de marketing bien establecida con herramientas para usarlas en función de tus necesidades, clientes deben haber de sobra , el asunto es encontrarlos y ese es el verdadero trabajo difícil para los fotógrafos contemporáneos que deben batallar con las bajas tarifas, la competencia salvaje que existe entre los nuevos fotógrafos (esos de IA y aparaticos mágicos) , los Smartphone y las herramientas generativas que han reducido sensiblemente los ingresos de quienes antes vivíamos con dos o tres trabajos al mes que daban mucho más que los sueldos de nuestras respectivas profesiones (ser profesor es mal negocio en Venezuela).

La única solución que le veo es hacer marketing dirigido al nicho que se le haga más sencillo a un fotógrafo, siendo el más complicado (a mi opinión) cualquiera que me fuerce a tener interacción social, por eso me encanta ser documentalista porque los documentalistas somos invisibles o al menos debemos hacer el esfuerzo por serlo pues cualquier interacción con el entorno alteras el natural desenvolvimiento de lo que sea estés registrando, sin más interacción social que ser ignorado hasta que destapas la primera cerveza en el bar local y empiezas a conocer gente y con cuatro o cinco cervezas el panorama cambia. La última vez que intenté hacer un registro en un festejo infantil sin cobrar (afortunadamente) terminé gritándole a las señoras y a los niños, en algún momento el caos se desató y vi desde un niño sacándose los mocos de la nariz y barnizando la torta con ellos hasta madres y padres formando parte del caos buscando espacio alrededor de la mesa con la torta, mi paciencia tiene un límite y esa tarde lo conocí, nunca más haré ese tipo de trabajo, dios bendiga a los amigos fotógrafos que se destacan en eso.

Vale, cuando comenzamos a caminar por la senda de la imagen es normal que queramos comernos el mundo, se fotógrafos de la revista Vogue, ser contratado para publicaciones como Ocean drive, quizás jugarte la vida como reportero de guerra en cualquier parte del mundo donde cargar una cámara réflex no te valga ser asaltado por los militares o policías, hacer un blog de viajes y andar por el mundo fotografiando y escribiendo, en fin, ser pare de la glamorosa legión de fotógrafos bien pagados del mundo, hacerte de un nombre para terminar siendo considerado el Cartier Bresson/Robert Cappa/ Sebastián salgado/Robert Mapplethorpe/ Nelson Guarrido/ Luis Brito (y una larga lista de genios ) de tu generación.

En teoría todos tenemos la misma oportunidad de ser émulos de nuestros héroes, sin embargo, la realidad hace otra cosa, nos restringe a las posibilidades que otorgan las variables inmanejables de origen/nacionalidad/crianza/posibilidades económicas/educación y valor, antes de seguir debo hacer un apare sobre el último punto “el valor” , si algo lamento de mi pasado fue no haber sido más previsivo y salir del acuartelamiento voluntario de estar atrapado en una capital de provincias en mi mejor momento como fotógrafo, un tren que pasó y en el que no podré volver a montar, si hay algo indispensable para los fotógrafos talentosos es tener el valor de poner a prueba tus facultades en el espacio idóneo, mientras solo tienes la responsabilidad por ti mismo es el momento de tomar las maletas y buscar otros aires recordando que muy  pocos llegan a ser profetas en su tierra, ya soy un hombre de 52 años y en este momento deben haber al menos diez millones de mejores fotógrafos que yo, aunque no suelto el sueño tampoco me doy mala vida por ello, aunque tengo miles de cosas por agradecer hay otras tanto que tengo que soltar para poder ser feliz.

No hay que ser un maestro

Volviendo al tema, no hay que ser un maestro de la fotografía para ganarse la vida, al final lo que interesa es la opinión de tus clientes que a fin de cuentas son quienes te dan los fondos para honrar los asuntos económicos de todos los días, atrincherarse en un solo nicho y no salirse de ahí, tener un equipo réflex no te hace multitasking dentro del área fotográfica. Si eres fanático de un deporte entrénate con las ligas menores de tu localidad los mejores fotógrafos de cualquier área son aquellos que conocen tan bien su nicho que no se tienen que mover de allí para sobrevivir. el problema de esa estrategia es el tiempo que pasa entre el instante que decides incursionar en un nicho hasta que este comience a dar muestras de vida con contratos regulares, todo tiene su tiempo y su estrategia, el asunto en todo caso es de aguante y trabajo constante que en algún momento explota la burbuja.

En resumen, un buen fotógrafo es aquel que logra ganarse la vida con su oficio, ser un maestro es cuestión de otros factores que no van al caso en este texto, hacer fotos de todo para cualquier cliente es la peor idea que uno puede tener, por muchos años lo intenté por el mismo asunto de las cuentas y fallé, hasta que me di cuenta que lo mío era otra cosa, mucho más complicada, pero al fin de todo es lo que me hace final, ya no quiero ser un maestro, solo con ganarme la vida del modo en que sueño me basta, ahí vamos.

Profesor José Ramón Briceño Diwan

19/08/2024

 


 

 

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jueves, 26 de mayo de 2022

Regalar el trabajo

 

Los fotógrafos del siglo XXI la tenemos difícil, toda la tecnología está pensada para que la mayor cantidad posible de clientes puedan tener el mejor aparato para hacer fotos a un costo menor, tanto que ya quienes tengan en su bolsillo un Smartphone de al menos hace cuatro años ya tiene un estudio de grabación, filmación y fotografía de bajo costo casi al instante, situación que ha traído como consecuencia no solo la perdida de trabajo para muchos, también la extraña idea de que el trabajo de los fotógrafos es algo que cualquiera puede hacer.

Aunque sea doloroso tienen razón, en principio al menos cualquiera puede tomar su Smartphone y con un poco de maña hacer el trabajo de un fotógrafo , debo admitir que me valgo de eso para sacar trabajos personales pues la cámara réflex es un aparato que llama demasiado la atención y en Venezuela llamar la atención muchas veces se paga con un asalto bien de los ladrones como de las autoridades que tienen como objeto primordial incordiar a cualquier profesional gracias a su paranoia, como si Google (y los satélites espías) ya no los espiara hasta cuándo van al baño, en cualquier caso pierdes el equipo por un descuido, en cambio con el teléfono pasas desapercibido y hasta te puedes ganar la vida vendiendo la imagen sin andar con un equipo que fácil vale cuatro veces el costo de un móvil de gama media, cosa maravillosa por cierto.

 


 

El asunto se pone álgido cuando algún despistado que a cuenta de amigo (pensando muy bien) quiera ayudarte a hacer contacto con posibles clientes y ofrezca tus servicios (de gratis) intercambiando con comida y bebida para que le hagas el trabajo a alguien que no solo puede pagar el servicio, también es un fulano importante como para utilizar el momento como una forma de ganar puntos con el que se casa, es una de las pocas ocasiones en que enfurezco por razones laborales, vaya que la cosa está difícil, el trabajo escasea pero no por eso vas a rebajarte a cobrar con comida algo que cuesta bastante más, si lo que quieren los amigos es ayudar buscar formas de limosna no es el modo.

 

Esto me ha sucedido un par de veces, gente que a costa de pensar que el trabajo de fotógrafo es una tontería piensa que es una buena idea comprometerte por comida y fiesta, así sean las Kardashian que se casan , a menos que el intercambio sea por un artículo completo con el making of y los resultados de la boda en digamos que Sony entretainment televisión o de intercambio con alguna influencer no hay modo en el que hacer fotos de gratis sea un escenario posible, eso solo queda para los afectos más cercanos, el resto que pague , además quien no gasta dinero en un servicio tampoco lo aprecia en toda su extensión , la gratuidad funciona como un gesto de amor , no de genuflexión.

Ahora bien el negocio ha cambiado muchos de mi generación (comenzamos en los años noventa)han ido mutando en sus modelos de negocio, algunos hay que se han dedicado a nuevas formas de mercadear su trabajo (mi tienda) , otros se han dedicado a la enseñanza y he descubierto que hay hasta quienes han vuelto a los procesos químicos como una forma de ganarse la vida  y aunque estoy consciente de lo maravilloso de la fotografía digital y de las muchas ventajas que tiene tener un artefacto como el Smartphone en el bolsillo  también estoy claro en que cuando te comprometes a realizar un trabajo como una boda , por ejemplo, estás forzado a sacar a relucir todos los trucos del oficio, amén de sacar todas las ventajas de las ópticas de tu cámara, hay cosas que ni tan siquiera un smartphone de alta gama hacen , que solo son posibles gracias a la conjugación de recursos técnicos más habilidad en la combinación obturación/iluminación/ISO/óptica + sensibilidad de artista para lograr el resultado, en el caso de las bodas debe ser lo más parecido a la imaginación de las novias, por lo tanto la realidad es un asunto no tocado, aunque existen mil filtros de Instagram o cualquier otra aplicación (gratis o de pago) , ser fotógrafo de bodas es todo un trabajo que en ningún caso has de cobrar por comida a menos claro que un alma caritativa te saque de a indigencia, en ese caso bien vale el intercambio por algo que además ibas a gastar de todas maneras, tampoco es que se intercambia por una cena en el Waldorf Astoria con habitación y desayuno incluido, la oferta en esos casos es de solamente lo ofrecido en la fiesta, como un invitado más, cosa que de todas maneras no harás porque debes estar pendiente de todo el proceso, así que el amable cliente que te ha invitado a su boda para que le hagas las fotos ni siquiera gasta papel porque la invitación llega previo mensaje de Instagram, seguramente enviado usando el wifi de la oficina, toda una estafa basada en la esperanza nunca realizada de que le hicieras las fotos en su boda, que seguramente cuesta no menos de doscientos dólares por invitado y son un montón.



 

En todo caso hay ocasiones en las que un intercambio sea posible, la recompensa debe ir acompañada de una ventaja igual o similar en importancia para el futuro, tampoco aplica el viaje a un sitio espectacular para regalar las fotos al contratante, él igual debía hacer ese gasto, todo el presupuesto está centrado en hacer fotografías, pero ese es su problema, si quiere un fotógrafo para mostrar su negocio maravilloso debe pagar por el servicio, en igual proporción debe pedir retribución el cliente, si no tienes al menos un par de publicaciones importantes o un millar de otras menos famosas , procura al menos que te den el alcohol que desees para poder decir que una vez te emborrachaste junto a una bella mujer viendo las luces de caracas mientras anochece desde el hotel Humboldt, de resto amigos, si tienen un oficio no regalen el trabajo, eso aplica ara diseñadores, escritores, pintores, dibujantes, artistas que quieran ser respetados, nunca jamás regalen el trabajo, además de que es maravilloso recibir felicitaciones por tu trabajo también hay que comer, cobrar excesivamente barato tanto como no hacerlo va en detrimento de tu oficio y en el de todos los que pretendemos vivir de él.

Profesor José Ramón Briceño Diwan

26/05/2022



 

 

martes, 25 de octubre de 2016

Sobre la originalidad y el arte


Los fotógrafos se clasifican según el segmento comercial al que se dediquen, hay que ganarse la vida de alguna manera, por fortuna somos pocos los que nos dedicamos a la docencia, sin embargo veo con cierta preocupación que hay muchos menos que se preparan para ser docentes pues veo cada vez más (y eso lo repito bastante) fotógrafos con altísimo grado técnico pero pobre trabajo autoral, atados por las cadenas de la tecnosofía. En el caso de los fotógrafos que se dedican a nichos comerciales donde el hecho técnico es algo casi mecánico donde la creatividad está de parte de otros  como los publicistas que le dan un history board al que ceñirse y listo, no hay gran problema, así hay un número más o menos grande de variantes del oficio donde es más importante complacer al cliente que a sí mismo.

El asunto que me incomoda es que muchos se dicen artistas o se esconden tras la cámara para decirse artistas como si utilizar un aparato de esos fuese patente de corso para hacer circo de los lugares comunes, vale, una foto bonita siempre será una foto bonita pero en casi ningún caso será arte, más bien formará parte del inmenso cúmulo de lugares comunes que flotan como basura en las redes sociales o en el caso de los afortunados, en las páginas de hermosos y muy costosos libros exhibidos pero jamás comprados por la misma razón, son imágenes tantas veces vistas que no mueven a ningún comprador.

Parte de la culpa recae sobre nosotros los docentes del área, he escuchado cosas como que si no usas tal o cual software de retoque no eres fotógrafo, que debes tener un ordenador o tampoco aplicas , la cámara ha de ser una de miles de dólares, la perfección , el RAW, el  HDR pero casi nunca oigo hablar del concepto, del trabajo intelectual del fotógrafo (en este caso hay honrosas excepciones debo acotar) , de lo importante de no desconectarse de las otras expresiones del arte , ni siquiera he oído ninguna discusión sobre la originalidad o su ausencia en el trabajo de los noveles o de alguno de los consagrados.

En el caso de lo “original” estoy convencido que eso en estado puro no existe, filosofías aparte somos el producto de tres mil años de historia y cultura que arrastran cosas desde la oscuridad de los primeros tiempos del hombre, en el caso de los venezolanos es hasta más complicado el asunto con aquello del mestizaje que trae en nuestro ADN restos de culturas olvidadas pero cuyos trazos aún perviven en algunas manifestaciones o expresiones del quehacer diario, si a eso le sumamos el cine, la televisión, el internet, la publicidad, la literatura, la pintura, la escultura, los museos y las diferentes percepciones y formas en las que cada grupo familiar ha traducido toda esa información , es impensable que podamos escapar a tales influencias , que dicho sea de paso no son para nada malas, muy al contrario, son una maravilla.

Esa interconexión entre lo que  leemos, vemos, oímos, aprendemos y hasta hablamos que deviene de todo lo hecho, pintado, fotografiado, filmado, escrito o construido , le llamamos “Intertextualidad”. Quizás algún lector se preguntará ¿hacia dónde va este artículo que niega de plano la originalidad para sustituirla con un término tan exótico como la intertextualidad?, la respuesta es sencilla, para buscar ser originales en nuestra propuesta toca investigar bastante, leer mucho, preguntar más, buscar en donde se pueda las referencias posibles sobre trabajos anteriores a ese que queremos hacer, pero en ningún caso para copiarlos, más bien para ubicar puntos coincidentes con nuestra mirada, es decir, en vez de tener una sola influencia marcada deberíamos tener múltiples influencias , tomando cosas de cada uno de los maestros de la imagen.

La parte complicada está en pasar todo ese conocimiento por el tamiz de nuestra mirada personal e impregnarlo todo de nuestra vivencia, lo que acercaría la obra a ser realmente un trabajo cuya aproximación a lo original sea suficiente como para ser considerado arte. He repetido varias veces en otros artículos que ser artista es tener el valor suficiente para andar desnudo en las paredes donde se muestre nuestra obra ,pero como si fuese poco, tenemos que tener la suficiente humildad para reconocer que no somos más que la suma de lo que aprendemos , que mientras más buscamos información así será nuestro trabajo, que ser artista no es una pose, ser fotógrafo tampoco es tener millones en equipo, ser artista tener un trabajo que “obligue” al espectador a ver dos veces nuestra obra, aprender a incluir múltiples códigos en una imagen  para que la decodificación del mensaje también responda a varias interpretaciones sin que la ausencia de los referentes sea impedimento para que cualquier mortal pueda disfrutar el goce estético de admirar tu trabajo.
Articulo patrocinado por Manual de fotografía para principiantes



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Foto: Chema Madoz