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viernes, 18 de mayo de 2012

Encuadre


Encuadre
Una vez superados los rigores técnicos de nuestros aparatos debemos prestar atención a algo tan vital como el manejo de los programas y el control de la nitidez de nuestras fotografías, el encuadre.
Existen cuatro planos básicos al momento de abordar un sujeto
El  primerísimo primer plano (extreme close-up), que usualmente se utiliza en retratos o en tomas  técnicas y de naturaleza. Los otros también son llamados primer plano (close-up), plano medio (medio plano americano) y plano completo. Estos en general son los más utilizados dentro del ámbito fotográfico.



Como la mayoría de los formatos fotográficos actuales son rectangulares mantienen las mismas proporciones del negativo (24x36 mm) de 35mm, los encuadres estarían realizados en función de esta proporción ubicando los elementos de la imagen en esta forma. Basándonos en estos datos, organizamos nuestra imagen en dos formas, apaisada (horizontalmente) o retrato (verticalmente), aunque en los dos casos no necesariamente se hable de que solo sean para paisajes y retratos, mas bien son formatos de impresión y presentación, verifiquen con su impresora, que en el caso de imprimir fotografías tiene esas dos opciones, solo que ellas lo llaman portrait y landscape.








En la fotografía, a parte de los planos utilizados para componer nuestra imagen también tenemos algunas maneras de encuadrar la imagen a fin de realzar o mejorar nuestra perspectiva, dándole a la misma alguna variante de tono personal, estas maneras son, la frontal, muy utilizada por ser la manera en que nuestros ojos aprecian el mundo, la toma aérea , que aun siendo incomoda para quien la mire por la simple razón de nuestros ojos aprecian el mundo mirando en cuatro direcciones, arriba, abajo, a un lado y al otro, nunca desde el aire (cuando menos para los mortales ) en la vida diaria. Fotográficamente cuando hablamos de arriba, le decimos picado y abajo, contrapicado, aclarando que estos picado y contrapicado deberán ser realizados siempre en ángulo, pues de lo contrario ese arriba y abajo se hacen ilegibles para el espectador .




Tal y como sucede con la imagen que tenemos sobre estas líneas. A primera vista es difícil discernir que es lo que queda de una escalera en una casa antigua, dicho trozo de escalera cuelga del techo de la estructura. Toda imagen que requiera de tal explicación es inservible ya que la idea es que una fotografía hable por si sola y no necesite del apoyo de las palabras para poder ser entendida.



Caso contrario al de esta fotografía, que si bien está tomada desde un punto alto es de fácil lectura, ya que por la perspectiva en que está tomada el espectador puede  sin mayor ayuda identificar lo que hay en la imagen.
Para calificar un encuadre como picado a contrapicado, el vértice de la toma debería de estar muy cerca del sujeto u objeto fotografiado, tal y como lo muestra la fotografía siguiente.




Una de las ventajas de este encuadre es que por medio de la perspectiva eliminamos todo aquello que hace “ruido” en la fotografía, es decir todos aquellos elementos que desviarían la atención de lo que queremos mostrar en nuestra fotografía.
En el caso del picado, también puede funcionar de igual manera, para eliminar elementos que entorpecieran la atención del espectador en lo que nos esta mostrando.




 Cuando observamos un espacio cualquiera, por ejemplo, cuando vemos televisión. Lo más común es que la pantalla del Tv sea mucho más pequeña que la pared que tiene detrás y si tenemos un televisor de ultima generación, ultra plano  igual siempre es menor en tamaño que lo que lo circunda, otro ejemplo clásico es cuando asistimos a un concierto, allí usualmente hay una tarima bastante grande en comparación a los artistas. En ambos casos nos concentramos solamente en el objeto de nuestra atención, a esto se le llama selectividad del ojo, es cuando el cerebro “limpia” toda fuente de distracción y solamente registra la escena seleccionada por nuestro ojo.



Sin embargo las cámaras que si bien son una extensión del ojo humano para compartir nuestra visión del mundo, no poseen un cerebro que elimine toda interferencia y solo se dedican a registrar lo que “ven”, este fenómeno del que hablamos (selectividad del ojo) nos trae no pocos problemas al momento de hacer las tomas fotográficas y es el culpable muchas veces de que incurramos en errores como el de la imagen superior ya que usualmente nuestra concentración está centrada en el sujeto.


En esta fotografía se supone que la labor del fotógrafo era registrar a los niños jugando en esta plaza, la luz está perfecta, le exposición igual, el encuadre muy bueno, si lo que queríamos era una perspectiva de la plaza, pero como nuestra búsqueda son los niños y sus juegos, no nos sirve, pues los niños están entre tantos elementos distractivos (el cielo, los arboles, la estatua, la plaza, los bancos) que se pierden en la imagen.


La forma correcta de encuadrar nuestra imagen seria esta. Si su equipo no está dotado de un buen teleobjetivo (zoom o fijo) use el más económico de todos, las piernas, camine hasta lograr un encuadre que le funcione y si quiere una imagen de calidad nunca utilice ni el zoom digital ni recurra solamente a los programas de retoque fotográfico.
Otro error muy común es el de ignorar los horizontes, resultando con imágenes cuyo horizonte está torcido con respecto a la horizontal de la fotografía.


A menos que se trate de fotografía de modas adonde el detalle del horizonte poco importa y por lo general los fotógrafos se permiten ciertas licencias que otros géneros no soportan. Pero como aquí no hablamos de modas sino de imágenes bien concebidas, el horizonte torcido no es una opción.


Muchas veces  una fotografía muy buena se pierde por un error involuntario y de tan fácil solución como el corregir el horizonte, tal y como sucede con las imágenes superiores, en esencia la misma fotografía cambia radicalmente cuando el horizonte es corregido, la imagen izquierda está ligeramente torcida hacia la derecha y la orilla del mar parece una inmensa rampa, en ese caso el cerebro nos dice que algo anda mal y estamos ante una imagen bastante incomoda de ver. En la derecha está la misma fotografía pero con esa orilla de mar correctamente horizontal resultando una imagen bastante atractiva.
Al encuadrar nuestras fotografías tenemos que (a parte de atender las consideraciones anteriores a este párrafo) tener especial cuidado en los espacios que dejamos libres alrededor del sujeto principal, ya que usualmente se comete el error de dejar excesivo espacio abajo o arriba de este, por la razón simple de equilibrio, pues a nuestro alrededor siempre veremos más cielo que suelo y esa proporción nunca ha de ser olvidada.

José Ramón Briceño, 2013
@plurifotos
Articulo patrocinado por http://threeway.es/


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