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viernes, 16 de enero de 2015

De la “Selfi” al AUTORRETRATO

Sé que prometí que este año solo hablaría de los maestros y de los amigos fotógrafos, sin embargo hay un tema que no había tocado, es necesario puntualizar que es cada cosa, es mi opinión, quizás no sea correcta pero es mi visión ante esa cosa espantosa del selfi, que mientras no tenga grandes pretensiones, no pasa nada, pero cuando pretenden meterlo como un autorretrato, el asunto se pone algido.

Desde hace unos años las redes sociales le han cambiado el rostro al mundo, ahora la gente puede mentir más seguido y puede pensar que todos le creen, de verdad es más fácil, si lo vemos desde una óptica más cínica. Solo entre mis contactos  he podido verificar esa tesis y apoyarme en algunos estudios aparentemente más serios. Ese eterno mentir de muchos está (como no) pleno de imágenes, con esto de los Smartphone y las cámaras más baratas todos tienen acceso a fotografías “decentes”, esto ha traído como resultado el fenómeno “Selfi” (lo escribo de manera fonética pues me molesta escribir palabras en inglés) dejando de lado el autorretrato.
Hace pocos días, en una clase, algunos alumnos me preguntaron cuál es la diferencia entre una selfi y un autorretrato, si al final ambas son autofotos. En principio la diferencia más marcada está en la intención de ambas fotografías, mientras en la selfi gana la inmediatez y las ganas de compartir lo que se hace, lo que se siente o como se ve (bástese mirar las de las mujeres y hombres que cultivan su físico, al parecer quieren compartir cuan bien se ven), sin parar mucho en las formas, en cambio el autorretrato tiene una intención más profunda pues la mirada crítica de cualquier artista de la imagen ya de por si es dura, con uno mismo es peor, más allá del photoshop .

El autorretrato necesita de un periodo de análisis, tiene visos psicológicos que le gritan al mundo o a quien quiera ver ese trabajo, lo que realmente sentimos en ese instante, convierte algunas veces una imagen en un manifiesto, contiene elementos que le dicen al espectador avezado que tanto se conoce a sí mismo el autor, además pone en evidencia las neurosis, alegrías, temores y hasta deseos de quien se toma el trabajo de mirarse descaradamente al objetivo de una cámara con el deseo expreso de decir cosas sin palabras.

En el selfi, no existe más que el deseo comunicacional inmediato, mira que tetas se ha puesto la joven, mira como se ve el amigo, mira lo que desayuna, almuerza o cena, donde ha ido de viaje, que tan buena(o) está la novia(o), esposa (o), hija(o), que tan bien se ve la suegra, que tan bien lo pasan ahora que la economía los ha devuelto al hogar paterno, la playa de este domingo que divina estaba, las mujeres que miro, en fin todas aquellas cosas que bien se quieren compartir porque si o aquellas otras que se hacen para que los demás se enteren de que tu vida no es tan mierda como a de otros.
La verdad yo me he tomado selfis, muchas, con mi hija, mi familia, mi novia y hasta solo, no tanto por querer que me envidien la vida como para compartirla con mi gente querida que está regada por el mundo y visitarlas se me hace casi que imposible por motivos monetarios.

El autorretrato tiene un alto valor por su contenido sicológico y su carácter de manifiesto, no en balde se practica desde que el hombre descubrió que puede dejar su imagen a la posteridad y pretende que sea recordado por lo que en verdad es o quiso ser, de hecho, algunos he visto donde no existe imagen del autor, más bien organiza su discurso visual en las cosas que lo caracterizan desde donde puede decirle al mundo quien es , que hace, que siente o que piensa en un determinado momento, además hay quienes usan esa forma de verse con fines medicinales pues algunos psicólogos me han comentado que es una muy buena manera de que sus pacientes se miren al espejo de la realidad sin el auxilio del cerebro, de esa forma se descubren como realmente son, también funciona para las depresiones.

No tengo nada en contra de las redes sociales, muy al contrario, me gustan bastante pues me dan opciones que hace apenas unos años ni soñaba con tener, pero toca estar claros si quieren ser fotógrafos para poder diferenciar algo inocuo como una selfi de algo tan profundo como un autorretrato.
Profesor José Ramón Briceño Diwan

@plurifotos
Autorretrato

Selfi



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