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miércoles, 28 de enero de 2015

Chema Madoz, la otra forma de la realidad

Realidad y ficción siempre terminan siendo lo mismo en el hecho artístico, aunque la fotografía pudiera ser algo diferente pues nos permite congelar pedacitos de tiempo en bites (ahora, antes era en haluros). Cuando comencé en esto de la fotografía no teníamos el auge del internet y cualquier novedad tocaba esperarla en los kioscos de revistas cada fin de mes.

En una de esas excursiones, allá por el año 99, hace un rato ya, me tropecé con una publicación creo que ya extinta, era la revista FOTO española, en ese número en especial estaba un portafolio de Chema Madoz, debo admitir que sus imágenes me descolocaron, hasta ese momento veía la fotografía “seria” como otra cosa, desde ahí la verdad he sido fanático de su trabajo, donde conjuga realidad-ficción y poesía visual con un tino difícil de encontrar, no solo en la calidad de su discurso visual, también en la elegancia de una propuesta sin estridencias que llama a la reflexión y a ver desde otro ángulo las cosas cotidianas.

A continuación voy a reproducir lo que su página web con la firma de Luis Arenas, habla sobre sobre su trabajo, “A menudo ese par de conceptos (real y virtual) se presentan bajo la forma de una oposición conflictiva. Llevados de otras oposiciones lejanamente emparentadas (apariencia/realidad, potencia/acto, etc.), lo real y lo virtual parecen manifestar una tensión irresoluble, una oposición frontal e irremontable. Lo que de cierto hay en esa oposición no debe ocultar, sin embargo, la complementariedad que cabe hallar aún entre ambos términos. La presencia ubicua de las tecnologías de la información y su uso generalizado del término “virtual” —a menudo bajo el significado de “irreal”, “aparente”, “simulado”, “ficticio”— corren el riesgo de borrar para siempre los ecos de otro significado antiguo y venerable que ha venido encerrando el concepto de lo “virtual” desde sus más remotos orígenes. “Virtual” remite a la virtus latina, un término cuyas connotaciones —desde “capacidad”, “potencia”, “poder” hasta sus más inmediatas resonancias claramente morales o teológicas— no permiten adivinar la sospecha que sin embargo hoy recae sobre guerras, sexo, juegos, políticas o imágenes que se ven calificadas de “virtuales”. Lo virtual en este sentido peyorativo es algo devaluado, algo que sufre una suerte de “depotenciación” ontológica que no aquejaría, por lo que parece, a lo real. Paradójicamente, sin embargo, los significados asociados al origen etimológico de las palabras virtus o virtualis subrayan justamente la “potencia”, las posibilidades contenidas aunque aún no realizadas en la cosa de marras.
Sospecho que ese juego complementario entre realidad y virtualidad puede constituir un buen punto de partida para aproximarse a la poética de Chema Madoz. De su mano decubrimos que esa presunta oposición férrea entre lo real y lo virtual no siempre resulta relevante en el terreno del arte y la estética. Resulta obvio que, de acuerdo con un sentido positivo del término, las virtualidades de una persona o una cosa —en el sentido de sus posibilidades aún no realizadas— no sólo no entran necesariamente en contradicción con lo que esa misma persona o cosa es en la actualidad, sino que justamente constituyen parte de su forma de ser y acaso lo más real y valioso de la misma. En este caso, descubrir la virtualidad oculta de algo no nos aleja de su última esencia; muy al contrario, nos pone en camino de descubrir lo que el ente es en verdad”
Chema Madoz
Foto:Chema Conesa



Me parece muy importante que las nuevas generaciones entiendan que el Ps. No lo es todo, que el programa de retoque es para ayudar, no para hacer el trabajo de un fotógrafo, lo cotidiano, al combinarse, se transforma en algo extraordinario.











viernes, 16 de enero de 2015

De la “Selfi” al AUTORRETRATO

Sé que prometí que este año solo hablaría de los maestros y de los amigos fotógrafos, sin embargo hay un tema que no había tocado, es necesario puntualizar que es cada cosa, es mi opinión, quizás no sea correcta pero es mi visión ante esa cosa espantosa del selfi, que mientras no tenga grandes pretensiones, no pasa nada, pero cuando pretenden meterlo como un autorretrato, el asunto se pone algido.

Desde hace unos años las redes sociales le han cambiado el rostro al mundo, ahora la gente puede mentir más seguido y puede pensar que todos le creen, de verdad es más fácil, si lo vemos desde una óptica más cínica. Solo entre mis contactos  he podido verificar esa tesis y apoyarme en algunos estudios aparentemente más serios. Ese eterno mentir de muchos está (como no) pleno de imágenes, con esto de los Smartphone y las cámaras más baratas todos tienen acceso a fotografías “decentes”, esto ha traído como resultado el fenómeno “Selfi” (lo escribo de manera fonética pues me molesta escribir palabras en inglés) dejando de lado el autorretrato.
Hace pocos días, en una clase, algunos alumnos me preguntaron cuál es la diferencia entre una selfi y un autorretrato, si al final ambas son autofotos. En principio la diferencia más marcada está en la intención de ambas fotografías, mientras en la selfi gana la inmediatez y las ganas de compartir lo que se hace, lo que se siente o como se ve (bástese mirar las de las mujeres y hombres que cultivan su físico, al parecer quieren compartir cuan bien se ven), sin parar mucho en las formas, en cambio el autorretrato tiene una intención más profunda pues la mirada crítica de cualquier artista de la imagen ya de por si es dura, con uno mismo es peor, más allá del photoshop .

El autorretrato necesita de un periodo de análisis, tiene visos psicológicos que le gritan al mundo o a quien quiera ver ese trabajo, lo que realmente sentimos en ese instante, convierte algunas veces una imagen en un manifiesto, contiene elementos que le dicen al espectador avezado que tanto se conoce a sí mismo el autor, además pone en evidencia las neurosis, alegrías, temores y hasta deseos de quien se toma el trabajo de mirarse descaradamente al objetivo de una cámara con el deseo expreso de decir cosas sin palabras.

En el selfi, no existe más que el deseo comunicacional inmediato, mira que tetas se ha puesto la joven, mira como se ve el amigo, mira lo que desayuna, almuerza o cena, donde ha ido de viaje, que tan buena(o) está la novia(o), esposa (o), hija(o), que tan bien se ve la suegra, que tan bien lo pasan ahora que la economía los ha devuelto al hogar paterno, la playa de este domingo que divina estaba, las mujeres que miro, en fin todas aquellas cosas que bien se quieren compartir porque si o aquellas otras que se hacen para que los demás se enteren de que tu vida no es tan mierda como a de otros.
La verdad yo me he tomado selfis, muchas, con mi hija, mi familia, mi novia y hasta solo, no tanto por querer que me envidien la vida como para compartirla con mi gente querida que está regada por el mundo y visitarlas se me hace casi que imposible por motivos monetarios.

El autorretrato tiene un alto valor por su contenido sicológico y su carácter de manifiesto, no en balde se practica desde que el hombre descubrió que puede dejar su imagen a la posteridad y pretende que sea recordado por lo que en verdad es o quiso ser, de hecho, algunos he visto donde no existe imagen del autor, más bien organiza su discurso visual en las cosas que lo caracterizan desde donde puede decirle al mundo quien es , que hace, que siente o que piensa en un determinado momento, además hay quienes usan esa forma de verse con fines medicinales pues algunos psicólogos me han comentado que es una muy buena manera de que sus pacientes se miren al espejo de la realidad sin el auxilio del cerebro, de esa forma se descubren como realmente son, también funciona para las depresiones.

No tengo nada en contra de las redes sociales, muy al contrario, me gustan bastante pues me dan opciones que hace apenas unos años ni soñaba con tener, pero toca estar claros si quieren ser fotógrafos para poder diferenciar algo inocuo como una selfi de algo tan profundo como un autorretrato.
Profesor José Ramón Briceño Diwan

@plurifotos
Autorretrato

Selfi



miércoles, 7 de enero de 2015

El "Instante decisivo"

Tomar una foto cada día es más simple, un botón y listo, soy de los que dicen a sus alumnos que si lo que quieren es simplemente usar bien su equipo, basta con que tengan la fuente de luz más fuerte a su espalda, no se le monten encima a su sujeto para que el flash no lo blanquee demasiado y de ser posible utilicen el ISO automático, siempre en el programa automático, así pues saldrán del atolladero de a foto simple y podrán decir que usan su cámara, su celular, la Tablet o cualquier otro adminiculo que permita hacer fotos, independientemente de la calidad de la misma.

Ahora, si lo que queremos es hacer una FOTO, toca comenzar a familiarizarse con todos los detalles de la construcción de la imagen y desembarazarse de ciertos preconceptos que traemos por aquello de la “inmediatez”, la verdad es que uno no tiene real concepto del tiempo hasta que se pone serio en esto de hacer fotografías pues es ahí, cuando estamos manipulando ese juego entre obturador-diafragma en que descubrimos que un segundo es un tiempo muy largo, cosa que la mayoría de nosotros asumimos como algo común, cuando tomas la cámara descubres que no es así, la paciencia es una de las virtudes de cualquier fotógrafo serio, esperar el “instante decisivo” ese que define la imagen como única y claro, estar preparado para reconocerlo es realmente la máxima aspiración de todo fotógrafo independientemente de la rama de la fotografía que decida explotar.

Los detalles técnicos están regados por todo este blog , así que retomarlos me da cierto aburrimiento, he decidido dedicarle el año entero a mostrar cosas de los maestros y opiniones de otros fotógrafos que tienen todo mi respeto, así colaboro un poco más con la educación visual de todos aquellos que bien inician o quienes están interesados en saber más del asunto de la imagen.


Hoy  traeré a uno de mis fotógrafos preferidos del siglo que pasó, Henry Cartierr Bresson, el acuñó el concepto del que les hablé líneas arriba, el cual por cierto va más allá de capturar el instante preciso, más bien habla de tener en cuenta todos los elementos de la situación para organizar el discurso en una conjunción que permite considerar un trabajo eminentemente periodstico con una obra de arte cuyo contenido dice muchísimo más que lo que cualquier periodista pueda redactar en las simples cuartillas de un diario o revista, he allí el meollo de hacerse fotógrafo, el poder comunicar decenas de historias en una misma imagen sin tener que recurrir a las palabras, solo a los haluros de plata (hoy pixeles).
Fotografías del maestro 









Como de algo tenemos que vivir acá les traigo mi Manual de fotografía para principiantes
Profesor José Ramón Briceño Diwan, 2015
@plurifotos