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jueves, 25 de febrero de 2016

La fotografía sincera


La fotografía se ha vuelto extraña, no es que antes no lo fuera, la verdad era más complicada pues tocaba hacer seguimiento a todo el proceso, en la mayoría de los casos a ciegas pues se le confiaba el trabajo a algún laboratorista y si uno mismo era el laboratorista pues se volvía una suerte de alquimia de los haluros. Tocaba desde seleccionar la película indicada, los químicos preferiblemente de la misma marca con la dilución y la temperatura indicada, el papel correcto de acuerdo al tipo de copia y a la finalidad de esta, nunca será lo mismo una copia final para el portafolio  personal que la de una galería o museo, eso sin contar con que las imágenes se tomaban sin el auxilio de ninguna previsualización, total un gran trabajo para una imagen.

Ahora es lo mismo pero con la comodidad del laboratorio digital, los miles de megapíxeles, la ventaja de visualizar la imagen al instante y la bendición añadida de ya no tener que tener laboratorio húmedo en casa u oficina, con un buen pc basta.

He visto no sin cierta sorpresa la aparición de cientos de sectas fotográficas que diseccionan el oficio hasta niveles incomodos por decir lo menos, de hecho hay algunos que se ufanan de no tratar sus imágenes con ningún proceso, esos se creen la gran cosa por no hacerlo, se ufanan en sus martingalas teosóficas de porque es malo utilizar los procesos digitales y dicen que “antes” no habían tales cosas por tanto los de otras épocas eran “verdaderos” fotógrafos.

Hoy voy a decir unas cuantas cosas al respecto, verdaderamente no pienso en la fotografía como un asunto tecnosofico, cada quien se vale de los elementos que bien puede y en base a eso hace su trabajo. Por otra parte haber pertenecido a la generación analógica me permite  poder decir con base que el proceso de laboratorio químico es tan cual el digital, a pesar de que aquel parecía más básico, puedo decir con absoluta franqueza que este nuevo me gusta más. En Photoshop o el programa que utilice no se hace nada que no se hiciera antes con mucha paciencia y material en un laboratorio químico, igual se intervenía la luz, se copiaba para ciertas gamas tonales, se trucaban los grises, se sobre (o sub según el caso) revelaba la película, se le añadían anilhinas, baños para alterar los tonos,   en fin habían cientos de trucos que cualquier laboratorista promedio usaba para lograr las copias deseadas.

Así mismo se intervenían las copias para que el efecto de la pieza comunicase el mensaje, algunas veces sin importar mucho las normas, se hacían los fotomontajes y un sinfín de cosas para lograr el efecto deseado, así que creerse la gran cosa por mostrar las imagen tal cual la han captado no tiene sentido.

Ahora bien, la fotografía o mejor, la imagen resultante del trabajo personal debe ser lo más sincera posible, eso no quiere decir que deba ser idéntica a la realidad que ven nuestros ojos, lo que quiero exponer es que la intención debe estar allí y los recursos utilizados han de ser siempre en función de decir algo, compartir una idea, comunicar un mensaje, de ahí mi desdén por la imagen “bonita” sin sentido alguno.

La imagen sin intención no tiene sentido alguno, así mismo el hacer fotos por hacer fotos tampoco, asegúrese de tener un fin concreto, tener un planteamiento mínimo, estar claro en lo que quiere decir y guárdese los comentarios sobre el proceso que la imagen es la que debe hablar, llenarse la boca con técnicas para apabullar es un recurso óptimo para quienes tienen trabajos mudos, que no dicen nada pero abundan en detalles, si va a hacer retratos de su familia que esa fotografía cuente lo que usted siente por ella, si son sus hijos que no quede duda de su adoración por ellos, si hay desnudos femeninos o masculinos haga notar su admiración por el cuerpo fotografiado, si decide entrarle al tema documental haga énfasis en que quien mire sus imágenes vea una conjunción de maestría y mensaje, fotos de gente haciendo cosas hay por millones, ahora imágenes que conjuguen arte con mensaje son pocas, si para eso debe fracturar algunas normativas hágalo, no se quede con las ganas que para eso existen los laboratorios, si decide por el contrario no utilizar el ordenador cálleselo que eso no aporta nada, más bien ocúpese de ser sincero en su propuesta, de no esconderse tras la tecnosofía y verá que poco a poco la foto que usted haga hablará más de usted que lo que sabe su psiquiatra, ahí comenzará a transitar el terreno de la originalidad, ya podrá comenzar a sentirse artista.
En este link estan todos los articulos organizados para compartir lo que yo se sobre fotografía Fotografía para principiantes


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José Ramón Briceño, 2016

@jbdiwancomeback