sábado, 17 de junio de 2017

Monologos fotogràficos



Hace varios años, en un periodo donde no aparecía empleo, para no sentir que no hacía nada decidí escribí un manual básico de fotografía, ya tenía más de diez años dando clases así que no fue un gran esfuerzo simplemente transcribí mis clases tomando en cuenta los programas universitarios  que me había quedado luego de da clases en varias instituciones de educación superior además de otros que había pedido prestados a colegas de otras universidades y tecnológicos quienes con gusto facilitaron el material. Entre correcciones de estilo y actualizaciones pasaron tres años, cuando sentí que ya estaba listo empecé a busca editorial que lo publicase, cosa que jamás pude lograr. Una noche de fiesta pegunté a un amigo si conocía alguna editorial que le interesase el asunto de publicarlo, aquel periodista sentenció que me dejase de vainas, que publicase eso en línea pues  es más fácil que se conozca el trabajo así y quizás algún editor leyese eso y se interesaría. Así nació el blog.
Durante un tiempo publiqué semanalmente un tópico del manual hasta que agotado el tema inicial hubo que buscar otros textos para enriquecerlo, comencé a utiliza mi blog para exponer los temas que me inquietaban, en algunos momentos invitaba a algunos amigos, otras veces publiqué contenidos ajenos que hablaban de temas específicos hasta terminar haciendo de mi espacio digital un sitio donde expresar mis ideas en tono al hecho fotográfico obviando artículos sobre técnica pues esos hay millones en las redes. Aunque habla como lo hago no siempre logra hacer amistades pues siempre hay quienes se sienten aludidos (con justa razón por cierto) llegando incluso a retirarme el habla, también ha logado calar en un número de lectores que jamás pensé que podido llegar a tener. Quiero pensar que también he logado mi cometido, el de hace que los fotógrafos de habla hispana y en especial los venezolanos comiencen a pensar más allá de la técnica, que la fotografía es mucho más que el “Click” del obturador, del tratamiento digital y de la discusión bizantina donde priva el ego más que la sensatez.
He condensado en este volumen “Monólogos fotográficos”  cuarenta y siete artículos presentados en tres capítulos, uno de técnicas, otro de reflexiones en tono a la fotografía actual y un tercero dedicado a la actividad fotográfica en mi país (Venezuela). Absolutamente todos los escritos van en función didáctica aunque algunos tengan forma de protesta por algún hecho  que me incomode, sin embargo están dedicados a despertar el ánimo rebelde que todo aspirante a artista debe tener y con ello también las ganas de investigar eso difícil de definir que está tras cada imagen mostrada , como un aporte necesario para que forme parte de la educación visual de las nuevas generaciones de fotógrafos de habla hispana, más lejos de la tecnosofía peo más ceca de una fotografía correcta, esa que habla desde los pixeles y que deja huella ´que evita el lugar común para invita a pasease por la psique de su auto, apuntando siempre a la búsqueda de la  originalidad que en ningún caso está en la posesión de equipos de punta si no en un cerebro activo y una mirada inquieta. Disponible en este enlace de Amazon

Contenidos
Monólogos técnicos
Capítulo I
Bodas
¿Réflex, compacta, Smartphone?
Abordar el paisaje
Hacer fotos en la noche
Lomo, otra especie de fotografía
Exponer, primeros pasos
Hablando de RAW y HDR
De la “Selfi” al AUTORRETRATO
El equipo “correcto” para hacer fotografías
Las etapas de un fotógrafo
Como lograr un buen Blanco y Negro
Especialización, mercadeo y ventas, tabla de salvación para los fotógrafos
Para mejorar la mirada

Monólogos reflexivos
Capitulo II
Como poder pensar en ser artista y usar la fotografía para ello.
La fotografía frente a la crisis del sector imagen
Razones para tener que cobrar nuestro trabajo fotográfico
Consejos para una escuela fotográfica de estos tiempos
No basta con creerse "artista", toca serlo
Sesiones de embarazadas
Motivos fotográficos
Nostalgias analógicas
A propósito de los "fotógrafos profesionales"
Aclarando algunos puntos sobre ser profesor de fotografía
Buscar donde o con quien estudiar fotografía
Técnica y concepto, valores indivisibles
Corazón/mente/ojo/cámara
Para hacer una buena foto
La pose fotográfica del novato
El equipo “correcto” para hacer fotografías
Tecnosofía cero
La fotografía sincera
La luz y la imagen
Sobre la originalidad
Fotografía e Intertexto
La fotografía onanista
Fotografía e intención
El largo camino de la imagen
Volver a las raíces para ser mejores fotógrafos
Monólogos sobre la fotografía en Venezuela
Capítulo 3
Hacia una fotografía “Venezolana”
La fotografía "Venezolana"
Reflexión sobre la fotografía actual en Venezuela




Prof. José Ramón Briceño



lunes, 29 de mayo de 2017

Como lograr un buen Blanco y Negro

La fotografía del siglo XXI es muy distinta a la que conocí hace mucho tiempo, en el siglo pasado, cuando tomé la decisión de seguir el camino de la imagen con el fin de ganarme la vida. De esa época recuerdo las horas de laboratorio con cierta añoranza y confieso que aprendí el proceso de copiado utilizando al máximo la memoria visual pues en aquellos años aún no había organizado ningún proceso estandarizado para mis negativos, además la fotografía siempre fue un asunto de ensayo y error  , donde se aprendía de las fallas, tomabas nota mental y organizabas todo el trabajo en función de los materiales utilizados, que iba desde la temperatura de los químicos, la selección de la película, la conservación de la película luego de expuesta para mantener la integridad de la gelatina, el papel , los filtros, las copias, la conservación que incluía el proceso químico para prevenir hongos, teniendo como meta que la copia sobreviviese a quien haya tomado la imagen, en fin, todo un asunto de alquimia que nos hacía sentir parte de una logia de iniciados, eso ha cambiado para siempre, con sus excepciones claro, pero casi todos nos hemos visto obligados a migrar a lo digital.    
Con esto de lo digital tampoco se hace hincapié en tener las grandes y costosas cámaras, la alquimia ha muerto, no así la delicadeza del laboratorio, solo que ahora es digital por completo. Si sumamos las redes sociales da la impresión de que el oficio se ha desdibujado por aquello de la masificación que en algunos casos lo pervierte ya que cada persona que tiene un aparato que haga imágenes se siente fotógrafo, cuando la verdad es que el fotógrafo se hace con el trabajo, no con el equipo ni el uso tecnosófico que este le dé al proceso, importa en realidad la calidad del mensaje implícito en la imagen, no los recursos usados para componerla.
Si lo pensamos bien, el “revelado” digital está basado en los mismos principios del laboratorio químico, la gran diferencia está en que antes las imágenes se construían según la película utilizada, con  la excepción de algunos fotógrafos muy meticulosos que usaban película de color y copiaban en blanco y negro por gusto (o esnobismo), pero por lo general uno destinaba un equipo para cada película (si querías tener varias versiones), en estos tiempos puedes hacer  de todo con un mismo cuerpo, sin tener que andar cargado con varios equipos, al final lo resuelves todo en tu PC (o Mac).
Mis alumnos siempre me peguntan como pueden lograr un buen tono de grises en sus fotos B/N, también siempre se sorprenden con mi respuesta que inevitablemente es “hagan una buena medición de su luz y equilibren perfectamente los colores, lo demás es pura retórica de laboratorio digital”, si el color está bien, lo que hagan con esa imagen siempre estará bien también. Jamás utilicen la cámara en la modalidad de B/N pues los resultados son mortales, no importa que tengan un equipo de miles de dólares, uno de solo cientos o un móvil, las imágenes tomadas en escala de gises siempre saldan planas o por lo menos esa es mi experiencia.
Lo mejor es tomar su foto en colores, hace una medida de luz correcta, si no están muy seguros por favor hagan bracketing (u ahorquillado, como quieran decirle), trabajen su archivo con el software de su preferencia teniendo especial cuidado de los detalles de toda la imagen, resaltando luces, colores, texturas y todo aquello que sume para que la fotografía sea lo más cercano a la perfección y después hagan la conversión a B/N teniendo en cuenta que ese archivo responde a otras características diferentes al color que tenemos que tratar luego, en ningún caso hagan la conversión del archivo hasta tanto no hallan revisado a profundidad su imagen, no hay excusa pues software de revelado hay hasta para móviles y si los pagan serán mucho más completos que los gratuitos, también se vale bajarlas a PC y luego volver a subirlas al móvil para luego montarlas en las redes.
Entonces no hay secretos, para una imagen en correcto tono, solo hay que estar atento a los detalles, no recurrir a ningún filtro “Mágico”  tipo Instagram no confiar en automatismo alguno, el detalle es lo que hace grande a una foto y por añadidura al fotógrafo.   
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Prof.  José ramón Briceño, 2017
@plurifotos

martes, 9 de mayo de 2017

El largo camino de la imagen

El proceso de una fotografía comienza con un clic del obturador, eso es solo el inicio. No soy partidario de mostrar todo lo que se toma con el equipo ni de pensar que todo lo que fotografío es bueno, en realidad creo que toda fotografía necesita un periodo de “reposo” antes de comenzar las últimas fases del proceso, ese que termina solo cuando está impresa y montada o publicada, siempre puede ser mejorada pero si se queda en ese punto, si no aprendemos a hacer el cierre con cada imagen , entonces jamás mostraríamos imagen alguna, lo que equivale por supuesto a no hacer nada, puedes tener millones de excelentes fotografías en tu archivo pero si nadie las ha visto cuentan como si no existieran, somos lo que mostramos me decía una vez el Maestro Prada cuando discutíamos sobre lo que estaba haciendo pero que no mostraba más por pudor que otra cosa.
Comencé a tomar en serio la fotografía hace más de veinte años, corría el año 1994 cuando por primera vez pude ser testigo de la magia del laboratorio, entender que la foto es más que un click y que el laboratorio era el espacio perfecto para hacer de mi trabajo algo digno de ser mostrado, a pesar de lo que dicen por ahí la verdad no me considero tan fatal laboratorista , mis copias salían bastante bien a pesar de las diferencias metodológicas con otros fotógrafos, de hecho alguna vez compartí laboratorio con uno de mis grandes amigos y en pos de mantener la paz en el trabajo así como la amistad (que es más importante a fin de cuentas) comenzamos una política de materiales separados, la clase de mi amigo usaba unos químicos diferentes pues su proceso era otro diferente según los resultados deseados, por mi parte luego de muchos años trasegando químico y papel , ya tenía mi proceso más o menos controlado.
Pasaron los años y vino el huracán digital que nos dejó a los puristas del laboratorio con la tarea de comenzar desde cero el aprendizaje, primero con unas cámaras que si bien hacían el trabajo no tenían las posibilidades que dan hoy día las réflex de más baja gama, no digamos las de alta gama e inalcanzable precio.
Fue un tiempo de descubrimientos y aprendizajes que aun hoy a más de quince años de comenzado el camino en lo digital todavía hay miles de cosas que uno ignora. Siempre he pensado que todos los aspirantes a fotógrafos deben aprender desde el origen, mucha película, muchos revelados, copias, virados y aprender toda la alquimia del laboratorio antes de tomar una cámara réflex digital aún mucho antes de conocer bastante bien la herramienta de procesado de imágenes de su preferencia, tengo la certeza de que la luz deja de ser un misterio solo si se le conoce tan de cerca como obliga el laboratorio analógico ( o químico como quieran decirle) el hecho de manejar una ampliadora, controlar las temperaturas de los diferentes químicos que intervienen, escoger el papel, hacer la copia peleando los grises en cada tonalidad haciendo malabares con las manos para exponer más o menos según requiera cada fragmento del fotograma a copiar, hasta llegar a extremos como calentar el revelador de papel para que rinda unos grises específicos “obligando” al químico a reaccionar como queremos a pesar de que en ningún manual puedes encontrar tal cosa, en fin, aprender que la luz es un milagro que podemos manipular , en digital se hace pero lo poco íntimo del proceso hace complicado que los nuevos fotógrafos puedan apreciar el proceso de la luz en pleno y con la calma obligada por los lentos efectos del químico si lo comparamos a la inmediatez digital.
En el laboratorio digital (Photoshop) uso la misma lógica que utilizaba en el químico, llevando incluso a tomar las fotografías pendiente del apoyo que necesito del laboratorio, descuidando incluso algunos detalles en pos de poner atención en otras cosas, recortar la imagen me parece un pecado menor del que nadie tiene por que enterarse. Lo que también hago es dedicarle tiempo a una imagen, gracias al laboratorio digital he producido imágenes que en principio no valían mucho pero que una vez alteradas han terminado en prestigiosas salas de exposición y hasta aplaudidas en diferentes espacios hasta hacerme sentir algo incómodo por la atención prestada.
La comodidad del laboratorio digital es algo innegable , eso de nunca más apestar a químico se agradece , así como haber evitado la bala de la hepatitis química que varios amigos sufrieron por las largas exposiciones a químicos peligrosos (uno de ellos casi muere, el otro apenas perdió 2 kilos que ni se le notaron) es algo que toca agradecer, sin embargo creo que las nuevas generaciones de fotógrafos no han descubierto aun el secreto del detalle como apoyo a la imagen y que se debe cuidar en toda fotografía, hay veces que unas luces ayudan a contar mejor la historia, dedicarle un buen rato a los matices de color, la intensidad de los grises, el detalle de los rostros y olvidarnos un poco de la tecnosofía, dejar de pensar en HDR o en cualquiera de los filtros que existen, esos nacen para apoyar las historias, no para constituir el único arco discursivo, si dependen de ellos corren el riesgo de hacer de sus fotos una más en el inmenso vertedero del lugar común.
La tarea para los nuevos valores debería ser un intensivo pero largo proceso de aprendizaje analógico con todos los detalles que conlleva eso y después recomenzar con el digital, ahí descubrirán que miraran el mundo con otros ojos, sobre todo porque el proceso analógico obliga a pensar cada disparo, a calibrar nuestra cámara según el proceso y que incluso cada película responde de manera diferente ante las mismas escenas, razón por la cual toca pensar nuestro disparo en función del revelado y a veces hasta en la copia final, un proceso que lleva en el mejor de los casos algunos días, en contraste con los microsegundos que tarda el proceso digital. Si aprendes a pensar en tu imagen como el resultado de un largo proceso que incluye no solo el ojo, el pensamiento, el corazón y hasta las emociones del instante que se complementan y donde uno siempre está pensando en cómo va a salir la imagen hasta conceptualizarla, lo que se reflejará en la copia final.
Si cada fotógrafo se dignara a dedicarle por lo menos media hora a cada imagen, hacer varias posibilidades, trabajar su herramienta de laboratorio digital como hacíamos en las ampliadoras, seguro sus trabajos subirán de nivel, la tecnosofía adorna pero la imagen predomina más allá de las mentiras digitales que tantos confunden con arte.
Nota: A quien quiera colaborar con este blog puede enviar su donativo via paypal a jbdiwan02@gmail.com o comprar el manual básico de fotografía Haciendo click acá
José Ramón Briceño, 2017
@plurifotos


jueves, 30 de marzo de 2017

Mis nuevas #Clases en #Caracas

Mi oficio primigenio es la fotografía, desde hace muchos años he venido ganándome la vida con ella, tanto haciendo fotos como enseñando a hacerlas como docente universitario y en talleres libres a lo largo y ancho del país (alguna que otra vez fuera de él también). El oficio de escribir es un asunto relativamente reciente que descubrí mientras estudiaba literatura en la universidad y perfeccioné con la practica además claro de cursar una maestria en literatura latinoamericana, cosa que ayuda un montón a encontrar múltiples herramientas teóricas con las cuales pulir lo que escrito, me niego a decirme escritor a pesar de haber sido publicado en varios sitios y ganarme un galardón interesante aunque no determinante por aquello de que hay premios que te catapultan, en este caso más me ha llenado de orgullo que de dinero.

Me doy el lujo de decirme fotógrafo por haber vivido de ello durante muchos años , lo de escritor lo asumiré cuando comience a ganarme la vida con mis letras, por el momento me conformo con vender algunos libros en Amazon, publicar en mis blogs, escribir , hacer fotos y enseñar que en realidad me gusta.

En virtud de este gusto por la enseñanza que va ayuntado con esa otra necesidad de ganarse la vida, por ello he ideado una serie de talleres express que abarcan varios temas dentro del ámbito fotográfico y uno para la literatura, son expresos pues no necesitan de grandes espacios de tiempo para llevarse a cabo, el precio es razonable y los resultados casi inmediatos aunque como en todo cada participante deberá practicar pues lo que se aprende pero no se practica pronto se olvida. El plus de todos los talleres que propongo es que serán muy pocos los asistentes por sesión de clases, debido al espacio físico disponible solo puedo atender a 10 alumnos cada vez, lo que además ayuda a tener una casi personalizada atención en el proceso formativo ya que podré dedicarle tiempo a todas sus dudas en cada uno de los puntos abordados dentro de los cursos que son;

  Taller expreso de fotografía digital para móviles y compactas
Curso rápido para la utilización de la cámara digital compacta o el teléfono móvil, así como las formas prácticas para sacar partido de los automatismos tanto de los equipos compactos como de las cámaras incorporadas a los teléfonos celulares.


Taller intensivo de fotografía digital
Taller intensivo cuyo perfil es el de que los participantes manejen de forma correcta sus equipos réflex utilizando de manera eficiente las técnicas de los fotógrafos profesionales en corto tiempo.


Photoshop inicial para fotógrafos
Taller básico que otorgará a los participantes las habilidades iniciales en el manejo de la herramienta de revelado digital más versátil del mercado, lo que permitirá a los participantes manipular correctamente sus imágenes en los parámetros correctos según el fin de cada imagen.


Taller de portafolio fotográfico
Taller teórico practico cuya finalidad es la de ayudar a los participantes a organizar su trabajo fotográfico en portafolios temáticos a fin de generar discursos visuales coherentes que los acerquen a las galerías, museos y salones donde mostrar su trabajo con niveles altos de profesionalismo.


Taller para profundizar la escritura creativa
Taller dirigido a otorgar herramientas teóricas básicas a los escritores amateurs, blogger y aspirantes a novelistas desde una visión pragmática del hecho creativo.







martes, 14 de marzo de 2017

Fotografía e intertexto


Cada vez que voy a escribir un post para el blog siento que al parecer todo está dicho alrededor de la fotografía, aunque también estoy claro que siempre habrá tela que cortar en cuanto a la cantidad de detalles que abarca la imagen y sus incidencias. Revisando las redes me encuentro muchos artículos que muestran el trabajo de tal o cual fotógrafo, ciertamente hay mucho lugar común pero también hay algunas sorpresas e imágenes que quitan el aliento flotando  gratis en las redes, ahora lo que no es fácil encontrar son artículos que hablen seriamente de los “problemas” teóricos más allá de la tecnosofía.

Creo que existe una tendencia cada vez más fuerte a considerar la fotografía como un caso aparte de toda la producción artística como si hablásemos de una actividad aislada y no del resultado de la suma de los múltiples movimientos artísticos, sociales, tecnológicos y hasta filosóficos que se han sucedido en los últimos doscientos años.Si analizamos concienzudamente cada imagen ganadora de premios (por tener un punto de inicio) pudiéramos inferir que  tiene antecedentes -reales o accidentales-en otras expresiones del arte.

Una vez nombrados los antecedentes toca explicar los reales o accidentales.El ser humano es una esponja que absorbe todo lo que ve, escucha, aprende, lee e intuye, casi siempre todo ese cumulo de información se guarda en el subconsciente aflorando de vez en cuando sin que el autor tan siquiera se dé cuenta que realiza tal acto, otras veces ese conocimiento es digerido, pensado, repensado y utilizado de manera totalmente lucida para que su trabajo tenga el efecto deseado y ahí estamos ante un acto deliberado para aprovechar los referentes en la obra.

En ambos casos el autor usa esos referentes que han sido utilizados por muchos otros antes que él y serán utilizados por muchos más luego de él a fin de que los observadores atentos o no puedan captar el significado de su trabajo sin mayores explicaciones aun sin manejar de forma cabal los símbolos exhibidos en la obra, recordemos que la suma de los símbolos hace posible que una imagen tenga significación pues de otra manera estaríamos ante la presencia de una postal bonita pero anodina que no lleva a ninguna parte, una más de los millones que flotan cada segundo por las saturadas redes sociales. A este fenómeno lo llaman los investigadores de la literatura “intertexto” que no es más que la inclusión de textos anteriores como pauta referencial en nuevos textos, lo que supone una eterna reutilización tanto argumental como semántica de toda la obra importante desde el inicio de los tiempos, para definir de manera académica  pudiéramos citar aRolandBarthes (1974) ; “…las fuentes de un texto no están solamente no están solamente por delante de él; están también después de él.”, lo que nos trae a pensar que el intertexto tiene una suerte de génesis en el pre-texto. Ateniéndonos a lo que  Barthes afirmó y haciendo gala de lo que pudiéramos llamar una licencia creativa, teoría mediante, constatamos que toda obra está plena de “pre textos” pues en muchos casos hace alusiones a otras  anteriores y posteriores, aunque es un término que se asocia a la literatura en realidad es un fenómeno que abarca toda la obra producida por el cerebro humano, no sólo lo artístico también lo científico, religioso y hasta lo social sin que exista desmerito alguno en admirar el genio que existe todos los ámbitos del saber humano.

Al hablar de intertexto o de interrelación entre las obras toca hacer una diferenciación entre este fenómeno (muy natural por cierto) y las distintas clases de plagio  que si bien algunos críticos las incluyen dentro de categorías intertextuales hay que definirlas para evitar malas interpretaciones de nuestro trabajo. Las distintas clases de plagio que conozco son ; el plagio intencional que no es más que la copia burda o acabada de una obra de otro autor que se hace de manera intencional para ganar alguna relevancia sin utilizar muy bien el intelecto , está el plagio por homenaje que podríamos ubicar en aquellas escenas copiadas de otros autores introduciendo variantes para terminar obteniendo una versión de la obra de otro autor, lo que presupone una suerte de homenaje al genio al que se está plagiando, como ejemplo de ello podríamos tomar las miles de versiones de “La ultima cena” de DaVincique sin pretender imitar son bastante atractivas, como último punto podemos hablar del plagio por ignorancia que entre todas las clasificaciones es la menos honrosa pues en las dos primeras hablamos de un acto consciente en este  puede ser el reflejo de algún recuerdo impreciso o la culminación de un trabajo hecho a ciegas, lo más grave de este caso es que por lo general sus “autores” muestran sin pudor alguno su “descubrimiento”  y tienen hasta seguidores que viven en ese mismo universo de ignorancia por negarse a tener una visión amplia del asunto, no hacer investigación no relacionarse con gente que realmente sabe del hecho artístico,pasando claro por una total negativa a navegar en otros espacios del quehacer fotográfico (por solo tomar un ejemplo) lo que da como resultado un trabajo que pudiendo estar bien acabado termina siendo desechado por ser la copia de otros.

Cuando me tropecé por primera vez con el término “Intertexto” e investigué sus implicaciones tuve una decepción momentánea pues eso significa que cualquier pretensión de originalidad está circunscrita a un reducido grupo de genios cada vez más pequeño por aquello de la masificación de la información gracias no solo al internet si no a los múltiples medios de comunicación que desde los años 80 nos bombardean desde todos los frentes posibles, sin embargo luego de años de investigar sobre el tema he llegado a la conclusión de que no todo está perdido, si lo vemos desde la óptica creativa la única solución posible para escapar del lugar común reside no solo en hacer de la investigación un ejercicio constante, también está en hacer que nuestro trabajo sea el producto de largos periodos de meditación además de lograr hacer una simbiosis entre obra y psique que exprese nuestra opinión alrededor de lo que nos interesa mostrar  sin dejar de lado el cuidado técnico que debemos tener con cada imagen mostrada.

Una vez conocido el fenómeno intertextual se hace mucho  más llevadero el hacer algo similar al arte pues nos permite tener conciencia plena de la utilización de los símbolos para lograr comunicar con nuestro trabajo alejándonos de ese espantoso lugar común que tanto angustia a muchos en estos tiempos de sobresaturación informativa.
Nota: si estás interesado en aprender fotografía te invito a Comprar mi manual en AMAZON
Profesor José Ramón Briceño, 2017
@plurifotos





martes, 28 de febrero de 2017

Volver a las raíces para ser mejores fotógrafos

Los fotógrafos noveles (en su mayoría) han carecido de formación en el ejercicio del oficio a la antigua, es decir, muy pocos aprenden la tomar fotografías con procesos analógicos, de esos pocos son menos aun los que han podido disfrutar del aprendizaje de laboratorio, ese que va desde la selección de la película indicada, el revelado y la posterior copia de cada fotograma. Tengo la impresión de que quienes aprenden a moverse entre los haluros son mejores o cuando menos más dedicados fotógrafos que quienes hacen uso y abuso de las posibilidades casi ilimitadas de lo digital pues jamás será lo mismo enfrentarse a 36 fotogramas por rollo que a las miles de imágenes que puede almacenar una tarjeta de 64 gigabytes sin hablar de las nuevos dispositivos de más capacidad. Además creo que la discusión tecnosófica perdería un poco de su extremo tono si, como nos pasa a muchos que venimos del ejercicio analógico como aprendizaje.

Entre las múltiples ventajas de trabajar con película está como primer punto la delicadeza al escoger la imagen a tomar, como ya dije en el párrafo superior los 36 fotogramas son una “limitante”  ya que nos obliga a escoger el instante para el disparo, eso sin hablar de la imposibilidad de saber al instante como sale la toma, esa la veremos tiempo después de haber pasado por el laboratorio y en algunos casos los errores son solo apreciables cuando se amplía la imagen a menos claro que trabajemos con medianos o grandes formatos de película, cosa que también es complicada por aquello de los costos asociados que van desde la compra de un equipo de ese formato hasta los precios de cada película, que en ningún caso será económica.

Andando por algunos países de Latinoamérica pude ver cómo había una camada de jóvenes comenzando por ese camino analógico, en algunos casos me acerqué a preguntar los detalles, emocionado por ver que aún se hace ese aprendizaje, mi emoción bajó cuando en la mayoría de los casos me hablaban de que una vez tomada la película enviaban el rollo a una tienda especializada que se ocupaba de todo el proceso. Jamás vi copia alguna pero puedo pensar que en su mayoría han de ser mediocres, dejar el proceso en manos ajenas hace complicado tener una perspectiva de lo que se debe hacer como una buena copia, por lo general los laboratorios que trabajan grandes volúmenes de copias trabajan por promedio , cosa que como todo promedio da resultados mediocres sin que quede (aunque hay excepciones) un resultado realmente optimo, todos aquellos que alguna vez trabajamos el laboratorio analógico podemos dar fe de las horas que perdimos haciendo copias fallidas hasta lograr lo más cercano a la perfección.

En fin, creo que las nuevas y viejas escuelas de fotografía deberían afincarse un poco en el trabajo con película, sabemos que es costoso, engorroso y en muchos casos está subestimada por aquello de preferir los nuevos modelos, software y la comodidad de procesar las imágenes con todas las facilidades de estos tiempos, sin hablar delo expedito de la imagen que junto a la facilidad de obtener con cualquier adminiculo de los tantos del mercado (Smartphone, cámaras compactas, réflex, semireflex, mirrorless etc.etc) que hacen que cualquiera se crea fotógrafo en estos tiempos. Es una lástima que sea tan costoso volver a esa tecnología, ojalá alguna vez podamos fundar una escuela cuyo fin fuese el de solo trabajar en analógico para producir varias generaciones de nuevos fotógrafos que no se dejen impresionar por el lio tecnosófico pues su norte seria la imagen y su proceso que como sabemos muchos a pesar de lo complicado que pueda verse para quienes jamás han estado en esas lides de químicos, papeles, películas, ampliadores, temperaturas y hasta conservación de esas copias , siempre es menos difícil y mucho más permanente que cualquiera de las martingalas tecnosóficas de software y obsolescencias tecnológicas.
Prof. José Ramón Briceño, 2017
@plurifotos