sábado, 12 de agosto de 2017

Analizar una fotografía

La teoría fotográfica es larga y extensa, en muchos casos se cruzan con otras artes, lo que ocasiona no pocas veces que quien haga investigación se confunda un poco al intentar entender ciertas explicaciones, que si bien son muy completas e interesantes también hay que asegurar que en la mayoría de los casos son en extremo rebuscadas para el ciudadano promedio quien por asuntos de esta era donde las humanidades han quedado rezagadas por las novedades del facilismo digital, hay una suerte de epidemia de ignorancia selectiva cuyo síntoma más palpable está en esa reducción drástica del vicio lector de la que tanto se quejan las editoriales.

Tengo la impresión de que en la fotografía hay cada vez más fanáticos del proceso de “revelado” y post producción de una imagen que del análisis de contenido de las mismas, leo en las redes sociales cada vez con más frecuencia fotógrafos aficionados o profesionales que hacen énfasis en explicar cómo produjo tal o cual imagen , perdiéndose así la razón de ser del oficio que en realidad no es más que comunicar, ahora que comunica el fotógrafo es asunto de otra discusión pues las realidades y posibilidades de interpretación son tantas que se hace imposible dar una respuesta única al momento de interpretar alguna foto.

Comencemos por la parte más simple del análisis,  la imagen está bien enfocada, el encuadre corresponde con las normas establecidas,  bien iluminada o cuando menos responde a la atmósfera que el artista quiso mostrar, todos los detalles han sido bien cuidados y hasta la resolución es óptima, hasta acá creo que cualquier ser humano cuya cultura visual esté influenciada por el bombardeo natural de estos tiempos puede apreciar esos detalles. No todo lo que se fotografía es arte, no todo lo hermoso en la imagen puede considerarse artístico pero si todas las imágenes generadas por el ojo humano son interpretaciones de la realidad y por tanto responden a un acto comunicativo, independientemente del género que se explore, la foto resultante siempre será filtrada por la idea del fotógrafo y el acto comunicativo estará incluido en esa imagen. Eso en el supuesto que la fotografía en cuestión supere la primera barrera que corresponde al gusto personal del espectador, si no le gusta a quien la mira no hay más razones para seguir pensando en ella, una suerte de acto de desaparición pues es casi inmediato el olvido de una foto que no nos agrada.

En el supuesto de que la imagen supere los dos primeros escollos, el espectador pasará a otros niveles, uno de ellos va en función de las sensaciones que genera observar la foto , desde recuerdos agradables hasta rechazo militante (en el caso de las fotos de guerra). Luego observamos con detenimiento decodificando los símbolos que están en esa imagen, por lo general más que símbolos son pistas que nos indican la intención comunicativa del autor, podría hacerse una analogía perfecta entre una excelente imagen y un relato literario, cada detalle de la fotografía nos cuenta una parte de la historia y la suma de todos esos detalles está dirigida a que cada uno de los observadores pueda recrear una historia particular sobre lo relatado  sin que las diferentes versiones construidas por el espectador menoscaben la profundidad del discurso del autor.

Hasta los álbumes familiares están plenos de intención comunicativa, aunque por lo general ese tipo de registros están exentos de otra intención más allá que la de dejar constancia de un momento histórico que solo atañe a los que aparecen allí, también están influenciados por toda la gama de sensaciones que vive el fotógrafo al hacer clic con su equipo.  Si hablamos de los grandes del siglo XX, aquellos que revolucionaron el oficio al juntar noticia y arte en una misma imagen, si lo vemos más allá del asunto de la técnica nos encontramos ante la necesidad de unos hombres y mujeres por contar la historia terrible que les tocó vivir para que el mundo no olvidase jamás los terrores que el hombre puede desencadenar, si las miramos con detenimiento nos encontramos frente a frente con cientos de manifiestos antibelicistas disfrazados como foto informativa.

Ni las redes sociales escapan a esta formas de analizar, lo que nos lleva a una sola conclusión lógica, si la imagen no cuenta nada, por muy bonita, bien ejecutada, perfectamente encuadrada, “revelada” con ordenadores y software de punta o tomada con ópticas de cristal lunar , esa imagen será tan interesante como un bonito papel tapiz , lo vemos, lo detallamos y enseguida lo olvidamos.  Aunque no todo nuestro trabajo sea memorable ni interesante, cuando menos deberíamos trabajar en el proceso introspectivo que conllevará a tener cuando menos una imagen memorable al año, con eso sería bastante, otra cosa nos elevaría al pedestal de los maestros y esos siempre son minorías, con salir del lugar común debe ser bastante.

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Profesor José Ramón Briceño, 2017
@plurifotos

Imagen participante de la Bienal Fotográfica de la Fundación Hector García, México (DF) 2015

martes, 11 de julio de 2017

Como hacer mejores fotos con el teléfono móvil


A todos les sucede alguna vez, queremos hacer una excelente foto y el móvil nos juega malas pasadas, como fuera de foco, subexpuesta, movida o con una nube, como si estuviese lleno de niebla eso que queremos fotografiar. Por lo general todos esos “errores” se subsananan poniendo un poco de atención mientras utilizamos nuestro móvil, por lo general dejamos todo a los programas automáticos sin tener muy en cuenta que por muy de última generación que sea el equipo móvil igual no piensa, eso lo hace el usuario. Si has sufrido por las imágenes de tu teléfono atiende estos consejos y te aseguro mejorarás esas fotos casi como un profesional.  

Nunca te pongas frente a un foco o alguna fuente de luz, (Sol, reflector, televisión, o algún espejo con reflejo) esto hará que te encuentres en contraluz, con lo que solo tendras una sombra mientras lo que está iluminado saldrá perfecto, a menos claro que esa sea tu intención.
 Hay veces en que la luz solar que cae de manera oblicua causa la aparición de las llamadas luces parasitas, esa lo resolvemos de manera sencilla, haciendo con la mano libre una suerte de parasol sobre la óptica de tu movil.

No siempre tenemos la luz que queremos para tomar la foto, en ese caso tenemos varias opciones, la más lógica es entrar al menú de configuración de la cámara y ubicar la sensibilidad “ISO” , dependiendo de la gama del móvil usualmente variará entre ISO 50 e ISO 3200, teniendo en cuenta que a mayor ISO también será mayor la capacidad del sensor del equipo para captar las luces. Otra opción altamente viable es buscar entre los programas automáticos que traen incorporadas tales cámaras, allí podrás ver uno que se adecúe a lo que tienes como escenario, en ese caso quizás te encuentres con que las velocidades de obturación (disparo) son muy lentas (desde medio segundo hasta 5 segundos) lo que en cualquier caso se hace imposible manejar  a mano alzada, ahí tienes que utilizar el disparador de tiempo que hace a la cámara disparar sola 10 segundos más tarde, en ese caso buscas una superficie solida o utilizas un trípode para móviles que los hay a excelentes precios en cientos de tiendas en línea.

Para almacenar tus imágenes siempre usa el mayor tamaño de archivo, lo más grande que se pueda, así al momento de subirla a tu computadora, podrás verla a mayor resolución lo que te permitirá jugar en la edición y tendrás una mejor calidad de imagen al compartirla.

Nunca uses el zoom de la cámara, por lo general estos son los llamados “zoom digitales” que en vez de aumentar la imagen solo hacen un recorte directo sobre el sensor, con eso no solo desmejoras la calidad final, también desperdicias  píxeles útiles que le restan mucha definición al archivo final, si no te puedes mover hasta lo que quieres fotografías, haz la toma con el formato de archivo más grande que puedas , quizás al subirla a tu PC puedes jugar con los programas de retoque fotográfico para poder tener ese detalle que deseas. 

Cuando tomes la fotografía evita utilizar los filtros (blanco y negro, sepia o cualquiera similar) siempre es mejor tener un archivo en color y modificarlo a gusto que tener una excelente imagen maltratada por un filtro que usamos llevados por un impulso momentáneo.
Trata de colocarte en un ángulo que no haga sombra tu cuerpo, ni al objeto que vas a fotografiar, a menos que esa sea la composición de la imagen.

Como consejo básico recuerda que las altas luces siempre han de estar tras la cámara, nunca delante así sea de noche, en ese caso busca siempre que los focos queden a tu espalda.
Utiliza con ingenio las aplicaciones automáticas de tu cámara móvil, si bien no abarcan toda la gama de posibles imágenes, ellas vienen con un amplio abanico de posibilidades que no debemos desaprovechar. 

El lente (óptica) es una de las cosas importantes, mantenlo limpio pues por lo general al manipular el teléfono muchas veces posamos los dedos allí dejando restos de grasa donde se adhiere con más facilidad el sucio, de ese modo también evitas imágenes desenfocadas o “nebulosas”.

Aunque faltan muchos puntos, en este primer artículo hablaremos de estas pocas, en sucesivas entregas iremos descubriendo el mundo de posibilidades que puedes obtener al usar la correctamente la cámara de tu móvil.
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Prof. José Ramón Briceño
@plurifotos

sábado, 17 de junio de 2017

Monologos fotogràficos



Hace varios años, en un periodo donde no aparecía empleo, para no sentir que no hacía nada decidí escribí un manual básico de fotografía, ya tenía más de diez años dando clases así que no fue un gran esfuerzo simplemente transcribí mis clases tomando en cuenta los programas universitarios  que me había quedado luego de da clases en varias instituciones de educación superior además de otros que había pedido prestados a colegas de otras universidades y tecnológicos quienes con gusto facilitaron el material. Entre correcciones de estilo y actualizaciones pasaron tres años, cuando sentí que ya estaba listo empecé a busca editorial que lo publicase, cosa que jamás pude lograr. Una noche de fiesta pegunté a un amigo si conocía alguna editorial que le interesase el asunto de publicarlo, aquel periodista sentenció que me dejase de vainas, que publicase eso en línea pues  es más fácil que se conozca el trabajo así y quizás algún editor leyese eso y se interesaría. Así nació el blog.
Durante un tiempo publiqué semanalmente un tópico del manual hasta que agotado el tema inicial hubo que buscar otros textos para enriquecerlo, comencé a utiliza mi blog para exponer los temas que me inquietaban, en algunos momentos invitaba a algunos amigos, otras veces publiqué contenidos ajenos que hablaban de temas específicos hasta terminar haciendo de mi espacio digital un sitio donde expresar mis ideas en tono al hecho fotográfico obviando artículos sobre técnica pues esos hay millones en las redes. Aunque habla como lo hago no siempre logra hacer amistades pues siempre hay quienes se sienten aludidos (con justa razón por cierto) llegando incluso a retirarme el habla, también ha logado calar en un número de lectores que jamás pensé que podido llegar a tener. Quiero pensar que también he logado mi cometido, el de hace que los fotógrafos de habla hispana y en especial los venezolanos comiencen a pensar más allá de la técnica, que la fotografía es mucho más que el “Click” del obturador, del tratamiento digital y de la discusión bizantina donde priva el ego más que la sensatez.
He condensado en este volumen “Monólogos fotográficos”  cuarenta y siete artículos presentados en tres capítulos, uno de técnicas, otro de reflexiones en tono a la fotografía actual y un tercero dedicado a la actividad fotográfica en mi país (Venezuela). Absolutamente todos los escritos van en función didáctica aunque algunos tengan forma de protesta por algún hecho  que me incomode, sin embargo están dedicados a despertar el ánimo rebelde que todo aspirante a artista debe tener y con ello también las ganas de investigar eso difícil de definir que está tras cada imagen mostrada , como un aporte necesario para que forme parte de la educación visual de las nuevas generaciones de fotógrafos de habla hispana, más lejos de la tecnosofía peo más ceca de una fotografía correcta, esa que habla desde los pixeles y que deja huella ´que evita el lugar común para invita a pasease por la psique de su auto, apuntando siempre a la búsqueda de la  originalidad que en ningún caso está en la posesión de equipos de punta si no en un cerebro activo y una mirada inquieta. Disponible en este enlace de Amazon

Contenidos
Monólogos técnicos
Capítulo I
Bodas
¿Réflex, compacta, Smartphone?
Abordar el paisaje
Hacer fotos en la noche
Lomo, otra especie de fotografía
Exponer, primeros pasos
Hablando de RAW y HDR
De la “Selfi” al AUTORRETRATO
El equipo “correcto” para hacer fotografías
Las etapas de un fotógrafo
Como lograr un buen Blanco y Negro
Especialización, mercadeo y ventas, tabla de salvación para los fotógrafos
Para mejorar la mirada

Monólogos reflexivos
Capitulo II
Como poder pensar en ser artista y usar la fotografía para ello.
La fotografía frente a la crisis del sector imagen
Razones para tener que cobrar nuestro trabajo fotográfico
Consejos para una escuela fotográfica de estos tiempos
No basta con creerse "artista", toca serlo
Sesiones de embarazadas
Motivos fotográficos
Nostalgias analógicas
A propósito de los "fotógrafos profesionales"
Aclarando algunos puntos sobre ser profesor de fotografía
Buscar donde o con quien estudiar fotografía
Técnica y concepto, valores indivisibles
Corazón/mente/ojo/cámara
Para hacer una buena foto
La pose fotográfica del novato
El equipo “correcto” para hacer fotografías
Tecnosofía cero
La fotografía sincera
La luz y la imagen
Sobre la originalidad
Fotografía e Intertexto
La fotografía onanista
Fotografía e intención
El largo camino de la imagen
Volver a las raíces para ser mejores fotógrafos
Monólogos sobre la fotografía en Venezuela
Capítulo 3
Hacia una fotografía “Venezolana”
La fotografía "Venezolana"
Reflexión sobre la fotografía actual en Venezuela




Prof. José Ramón Briceño



lunes, 29 de mayo de 2017

Como lograr un buen Blanco y Negro

La fotografía del siglo XXI es muy distinta a la que conocí hace mucho tiempo, en el siglo pasado, cuando tomé la decisión de seguir el camino de la imagen con el fin de ganarme la vida. De esa época recuerdo las horas de laboratorio con cierta añoranza y confieso que aprendí el proceso de copiado utilizando al máximo la memoria visual pues en aquellos años aún no había organizado ningún proceso estandarizado para mis negativos, además la fotografía siempre fue un asunto de ensayo y error  , donde se aprendía de las fallas, tomabas nota mental y organizabas todo el trabajo en función de los materiales utilizados, que iba desde la temperatura de los químicos, la selección de la película, la conservación de la película luego de expuesta para mantener la integridad de la gelatina, el papel , los filtros, las copias, la conservación que incluía el proceso químico para prevenir hongos, teniendo como meta que la copia sobreviviese a quien haya tomado la imagen, en fin, todo un asunto de alquimia que nos hacía sentir parte de una logia de iniciados, eso ha cambiado para siempre, con sus excepciones claro, pero casi todos nos hemos visto obligados a migrar a lo digital.    
Con esto de lo digital tampoco se hace hincapié en tener las grandes y costosas cámaras, la alquimia ha muerto, no así la delicadeza del laboratorio, solo que ahora es digital por completo. Si sumamos las redes sociales da la impresión de que el oficio se ha desdibujado por aquello de la masificación que en algunos casos lo pervierte ya que cada persona que tiene un aparato que haga imágenes se siente fotógrafo, cuando la verdad es que el fotógrafo se hace con el trabajo, no con el equipo ni el uso tecnosófico que este le dé al proceso, importa en realidad la calidad del mensaje implícito en la imagen, no los recursos usados para componerla.
Si lo pensamos bien, el “revelado” digital está basado en los mismos principios del laboratorio químico, la gran diferencia está en que antes las imágenes se construían según la película utilizada, con  la excepción de algunos fotógrafos muy meticulosos que usaban película de color y copiaban en blanco y negro por gusto (o esnobismo), pero por lo general uno destinaba un equipo para cada película (si querías tener varias versiones), en estos tiempos puedes hacer  de todo con un mismo cuerpo, sin tener que andar cargado con varios equipos, al final lo resuelves todo en tu PC (o Mac).
Mis alumnos siempre me peguntan como pueden lograr un buen tono de grises en sus fotos B/N, también siempre se sorprenden con mi respuesta que inevitablemente es “hagan una buena medición de su luz y equilibren perfectamente los colores, lo demás es pura retórica de laboratorio digital”, si el color está bien, lo que hagan con esa imagen siempre estará bien también. Jamás utilicen la cámara en la modalidad de B/N pues los resultados son mortales, no importa que tengan un equipo de miles de dólares, uno de solo cientos o un móvil, las imágenes tomadas en escala de gises siempre saldan planas o por lo menos esa es mi experiencia.
Lo mejor es tomar su foto en colores, hace una medida de luz correcta, si no están muy seguros por favor hagan bracketing (u ahorquillado, como quieran decirle), trabajen su archivo con el software de su preferencia teniendo especial cuidado de los detalles de toda la imagen, resaltando luces, colores, texturas y todo aquello que sume para que la fotografía sea lo más cercano a la perfección y después hagan la conversión a B/N teniendo en cuenta que ese archivo responde a otras características diferentes al color que tenemos que tratar luego, en ningún caso hagan la conversión del archivo hasta tanto no hallan revisado a profundidad su imagen, no hay excusa pues software de revelado hay hasta para móviles y si los pagan serán mucho más completos que los gratuitos, también se vale bajarlas a PC y luego volver a subirlas al móvil para luego montarlas en las redes.
Entonces no hay secretos, para una imagen en correcto tono, solo hay que estar atento a los detalles, no recurrir a ningún filtro “Mágico”  tipo Instagram no confiar en automatismo alguno, el detalle es lo que hace grande a una foto y por añadidura al fotógrafo.   
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Prof.  José ramón Briceño, 2017
@plurifotos

martes, 9 de mayo de 2017

El largo camino de la imagen

El proceso de una fotografía comienza con un clic del obturador, eso es solo el inicio. No soy partidario de mostrar todo lo que se toma con el equipo ni de pensar que todo lo que fotografío es bueno, en realidad creo que toda fotografía necesita un periodo de “reposo” antes de comenzar las últimas fases del proceso, ese que termina solo cuando está impresa y montada o publicada, siempre puede ser mejorada pero si se queda en ese punto, si no aprendemos a hacer el cierre con cada imagen , entonces jamás mostraríamos imagen alguna, lo que equivale por supuesto a no hacer nada, puedes tener millones de excelentes fotografías en tu archivo pero si nadie las ha visto cuentan como si no existieran, somos lo que mostramos me decía una vez el Maestro Prada cuando discutíamos sobre lo que estaba haciendo pero que no mostraba más por pudor que otra cosa.
Comencé a tomar en serio la fotografía hace más de veinte años, corría el año 1994 cuando por primera vez pude ser testigo de la magia del laboratorio, entender que la foto es más que un click y que el laboratorio era el espacio perfecto para hacer de mi trabajo algo digno de ser mostrado, a pesar de lo que dicen por ahí la verdad no me considero tan fatal laboratorista , mis copias salían bastante bien a pesar de las diferencias metodológicas con otros fotógrafos, de hecho alguna vez compartí laboratorio con uno de mis grandes amigos y en pos de mantener la paz en el trabajo así como la amistad (que es más importante a fin de cuentas) comenzamos una política de materiales separados, la clase de mi amigo usaba unos químicos diferentes pues su proceso era otro diferente según los resultados deseados, por mi parte luego de muchos años trasegando químico y papel , ya tenía mi proceso más o menos controlado.
Pasaron los años y vino el huracán digital que nos dejó a los puristas del laboratorio con la tarea de comenzar desde cero el aprendizaje, primero con unas cámaras que si bien hacían el trabajo no tenían las posibilidades que dan hoy día las réflex de más baja gama, no digamos las de alta gama e inalcanzable precio.
Fue un tiempo de descubrimientos y aprendizajes que aun hoy a más de quince años de comenzado el camino en lo digital todavía hay miles de cosas que uno ignora. Siempre he pensado que todos los aspirantes a fotógrafos deben aprender desde el origen, mucha película, muchos revelados, copias, virados y aprender toda la alquimia del laboratorio antes de tomar una cámara réflex digital aún mucho antes de conocer bastante bien la herramienta de procesado de imágenes de su preferencia, tengo la certeza de que la luz deja de ser un misterio solo si se le conoce tan de cerca como obliga el laboratorio analógico ( o químico como quieran decirle) el hecho de manejar una ampliadora, controlar las temperaturas de los diferentes químicos que intervienen, escoger el papel, hacer la copia peleando los grises en cada tonalidad haciendo malabares con las manos para exponer más o menos según requiera cada fragmento del fotograma a copiar, hasta llegar a extremos como calentar el revelador de papel para que rinda unos grises específicos “obligando” al químico a reaccionar como queremos a pesar de que en ningún manual puedes encontrar tal cosa, en fin, aprender que la luz es un milagro que podemos manipular , en digital se hace pero lo poco íntimo del proceso hace complicado que los nuevos fotógrafos puedan apreciar el proceso de la luz en pleno y con la calma obligada por los lentos efectos del químico si lo comparamos a la inmediatez digital.
En el laboratorio digital (Photoshop) uso la misma lógica que utilizaba en el químico, llevando incluso a tomar las fotografías pendiente del apoyo que necesito del laboratorio, descuidando incluso algunos detalles en pos de poner atención en otras cosas, recortar la imagen me parece un pecado menor del que nadie tiene por que enterarse. Lo que también hago es dedicarle tiempo a una imagen, gracias al laboratorio digital he producido imágenes que en principio no valían mucho pero que una vez alteradas han terminado en prestigiosas salas de exposición y hasta aplaudidas en diferentes espacios hasta hacerme sentir algo incómodo por la atención prestada.
La comodidad del laboratorio digital es algo innegable , eso de nunca más apestar a químico se agradece , así como haber evitado la bala de la hepatitis química que varios amigos sufrieron por las largas exposiciones a químicos peligrosos (uno de ellos casi muere, el otro apenas perdió 2 kilos que ni se le notaron) es algo que toca agradecer, sin embargo creo que las nuevas generaciones de fotógrafos no han descubierto aun el secreto del detalle como apoyo a la imagen y que se debe cuidar en toda fotografía, hay veces que unas luces ayudan a contar mejor la historia, dedicarle un buen rato a los matices de color, la intensidad de los grises, el detalle de los rostros y olvidarnos un poco de la tecnosofía, dejar de pensar en HDR o en cualquiera de los filtros que existen, esos nacen para apoyar las historias, no para constituir el único arco discursivo, si dependen de ellos corren el riesgo de hacer de sus fotos una más en el inmenso vertedero del lugar común.
La tarea para los nuevos valores debería ser un intensivo pero largo proceso de aprendizaje analógico con todos los detalles que conlleva eso y después recomenzar con el digital, ahí descubrirán que miraran el mundo con otros ojos, sobre todo porque el proceso analógico obliga a pensar cada disparo, a calibrar nuestra cámara según el proceso y que incluso cada película responde de manera diferente ante las mismas escenas, razón por la cual toca pensar nuestro disparo en función del revelado y a veces hasta en la copia final, un proceso que lleva en el mejor de los casos algunos días, en contraste con los microsegundos que tarda el proceso digital. Si aprendes a pensar en tu imagen como el resultado de un largo proceso que incluye no solo el ojo, el pensamiento, el corazón y hasta las emociones del instante que se complementan y donde uno siempre está pensando en cómo va a salir la imagen hasta conceptualizarla, lo que se reflejará en la copia final.
Si cada fotógrafo se dignara a dedicarle por lo menos media hora a cada imagen, hacer varias posibilidades, trabajar su herramienta de laboratorio digital como hacíamos en las ampliadoras, seguro sus trabajos subirán de nivel, la tecnosofía adorna pero la imagen predomina más allá de las mentiras digitales que tantos confunden con arte.
Nota: A quien quiera colaborar con este blog puede enviar su donativo via paypal a jbdiwan02@gmail.com o comprar el manual básico de fotografía Haciendo click acá
José Ramón Briceño, 2017
@plurifotos


jueves, 30 de marzo de 2017

Mis nuevas #Clases en #Caracas

Mi oficio primigenio es la fotografía, desde hace muchos años he venido ganándome la vida con ella, tanto haciendo fotos como enseñando a hacerlas como docente universitario y en talleres libres a lo largo y ancho del país (alguna que otra vez fuera de él también). El oficio de escribir es un asunto relativamente reciente que descubrí mientras estudiaba literatura en la universidad y perfeccioné con la practica además claro de cursar una maestria en literatura latinoamericana, cosa que ayuda un montón a encontrar múltiples herramientas teóricas con las cuales pulir lo que escrito, me niego a decirme escritor a pesar de haber sido publicado en varios sitios y ganarme un galardón interesante aunque no determinante por aquello de que hay premios que te catapultan, en este caso más me ha llenado de orgullo que de dinero.

Me doy el lujo de decirme fotógrafo por haber vivido de ello durante muchos años , lo de escritor lo asumiré cuando comience a ganarme la vida con mis letras, por el momento me conformo con vender algunos libros en Amazon, publicar en mis blogs, escribir , hacer fotos y enseñar que en realidad me gusta.

En virtud de este gusto por la enseñanza que va ayuntado con esa otra necesidad de ganarse la vida, por ello he ideado una serie de talleres express que abarcan varios temas dentro del ámbito fotográfico y uno para la literatura, son expresos pues no necesitan de grandes espacios de tiempo para llevarse a cabo, el precio es razonable y los resultados casi inmediatos aunque como en todo cada participante deberá practicar pues lo que se aprende pero no se practica pronto se olvida. El plus de todos los talleres que propongo es que serán muy pocos los asistentes por sesión de clases, debido al espacio físico disponible solo puedo atender a 10 alumnos cada vez, lo que además ayuda a tener una casi personalizada atención en el proceso formativo ya que podré dedicarle tiempo a todas sus dudas en cada uno de los puntos abordados dentro de los cursos que son;

  Taller expreso de fotografía digital para móviles y compactas
Curso rápido para la utilización de la cámara digital compacta o el teléfono móvil, así como las formas prácticas para sacar partido de los automatismos tanto de los equipos compactos como de las cámaras incorporadas a los teléfonos celulares.


Taller intensivo de fotografía digital
Taller intensivo cuyo perfil es el de que los participantes manejen de forma correcta sus equipos réflex utilizando de manera eficiente las técnicas de los fotógrafos profesionales en corto tiempo.


Photoshop inicial para fotógrafos
Taller básico que otorgará a los participantes las habilidades iniciales en el manejo de la herramienta de revelado digital más versátil del mercado, lo que permitirá a los participantes manipular correctamente sus imágenes en los parámetros correctos según el fin de cada imagen.


Taller de portafolio fotográfico
Taller teórico practico cuya finalidad es la de ayudar a los participantes a organizar su trabajo fotográfico en portafolios temáticos a fin de generar discursos visuales coherentes que los acerquen a las galerías, museos y salones donde mostrar su trabajo con niveles altos de profesionalismo.


Taller para profundizar la escritura creativa
Taller dirigido a otorgar herramientas teóricas básicas a los escritores amateurs, blogger y aspirantes a novelistas desde una visión pragmática del hecho creativo.