lunes, 22 de diciembre de 2014

La Cámara es solo un objeto

Tengo varios meses pensando en ese tema, sin embargo hoy me tropecé con este articulo publicado en la versión digital del diario "El Universal" de Venezuela, las palabras de un maestro como este no deben caer en saco roto, además de la alegría de saber que no estoy tan equivocado en mi apreciación sobre la fotografía.


Sebastiao Salgado: "La cámara es solo un objeto"

"Solo sé que me toma tiempo compenetrarme con los sujetos que fotografío" "Venezuela ha tenido la suerte de que su petróleo no está en el Amazonas", señala el fotógrafo.

imageRotate
Salgado publicó recientemente el libro "Génesis" (Cortesía Alberto Hernández)
ALBERTO HERNÁNDEZ |  ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
domingo 10 de agosto de 2014  10:14 AM
La labor fotográfica de Sebastião Salgado ha levantado revuelo desde el mismo momento que comenzó a publicar sus reportajes hace tres décadas. Sus imágenes, siempre en blanco y negro y compuestas por un ojo en extremo esteticista, impactan al espectador pues muestran temas crudos como las migraciones por hambruna y guerras civiles o trabajadores en condiciones infrahumanas. Esa mezcla particular de belleza y dureza lo ha convertido en el eje de críticas (tanto a favor como en contra) de sus colegas y teóricos de la imagen. Desde el festival de Fotogenio, realizado recientemente en Mazarrón, España, aprovechó para charlar sobre su publicación más reciente, un libro que es un paso de página en su carrera y presenta una visión más esperanzadora del mundo.

-Cómo nace este proyecto, Génesis?

-Después de haber pasado más de veinte años fotografiando los horrores de la raza humana, me sentía enfermo; el médico me dijo que mi cuerpo estaba bien, pero anímicamente estaba muriendo, así que tuve que ausentarme del trabajo para centrarme en mi salud. Durante un tiempo me dediqué a reforestar unos terrenos en Brasil que eran de mi padre y esa conexión con la naturaleza me hizo dar un giro más esperanzador. Mi Génesis es la exploración de un mundo virgen, sin las embestidas del mundo industrializado guiado por el consumo.

-¿Ha estado en Venezuela? Compartimos parte de la Amazonia, ¿cómo considera las acciones de nuestros gobiernos con respecto al medio ambiente?

-En Venezuela he estado varias veces, la última fue de incógnito y hace menos de dos meses en el Parque Serranía La Neblina. El problema del ambiente va más allá de los gobiernos y depende de los sistemas de consumo porque crean una necesidad enorme de riquezas naturales, agua, minerales y madera. Por ejemplo, Brasil es un gobierno democrático y aún así muchos de sus senadores son elegidos por intereses que son contrarios a la preservación del ambiente. Venezuela ha tenido la suerte de que su petróleo no está en el Amazonas, por lo que puede permitirse mantener la mayor parte de ese territorio intacto. Son los garimpeiros quienes hacen más daño allí. Por eso debemos colaborar juntos por una acción conservacionista eficaz. Para enaltecer nuestra selva, una sección del libro Génesis está dedicada al Amazonas. Las fotos de la parte humana es principalmente brasileña, mientras que los paisajes fueron tomados en Venezuela. Como dato curioso, en una oportunidad casi muero en la meseta de Ichun. Estaba fotografiando desde un helicóptero al borde de la pared del tepuy y nos sorprendió una masa de aire que nos envolvió; casi chocamos contra la pared. Fue una situación tensa pero afortunadamente el piloto logró maniobrar y corregir el curso.

Una especie rara

-Su trabajo siempre se ha caracterizado por un blanco y negro bastante elaborado. Este libro no es la excepción. ¿Ha hecho algo en película o ya es completamente fotografía digital?

-Decidí trabajar exclusivamente en blanco y negro porque siento que el color puede romper con la narración. En el caso particular del nuevo libro se ha fotografiado completamente en digital. Lo que nos resultaba vital era lograr un flujo de trabajo que nos garantizara resultados iguales a los que acostumbraba obtener con el negativo de película años atrás. Afortunadamente se logró.

-¿La cámara como herramienta le permite acercarse o siente que lo aleja del sujeto?

-Nunca lo he pensado. Solo sé que me toma tiempo compenetrarme con los sujetos que fotografío y para mí ese vínculo es la parte que valoro de mi trabajo. La cámara es solo un objeto, lo importante es la relación. Las fotos se convierten en parte del ser, en un pedazo de la vida. El fotógrafo tiene el derecho de respetar y ser respetado y la cámara es la herramienta de mi comportamiento. Para ser fotógrafo tienes que sentir un gran placer por lo que haces. Los fotógrafos somos como una especie. Cada uno piensa cosas diferentes pero nos une una pasión común que es fotografiar. Por eso, el consejo que le doy a quienes comienzan en este oficio es que traten de estudiar otra cosa o carrera diferente para entender su propio mundo y tener un punto de vista claro sobre la vida. Luego pueden salir a fotografiar. Así sus fotos tendrán un sentido.

-¿Cómo ve el fenómeno de la fotografía con los teléfonos celulares? ¿Piensa que eso puede cambiar la concepción del trabajo fotográfico?

-El teléfono/cámara es un juguete hermosito, sobre todo porque no va muy en serio. Es un juego que te lleva a otro comportamiento con relación a la fotografía, es más un modo y medio de comunicación que ha cobrado muchísima demanda y aceptación en los años recientes.

http://www.eluniversal.com/que-hay/140810/sebastiao-salgado-la-camara-es-solo-un-objeto

domingo, 7 de diciembre de 2014

Invitando a los amigos

Saludos  lectores, esta semana voy a hacer un post especial, esta vez no es para educar, voy a ocupar mi blog en hacer publicidad, me disculpan mis lectores pues esta vez no voy a escribir sobre ningún tema específico, en cambio voy a promocionar dos eventos en los que estoy involucrado.

El primero es comercial, lo que no quita que en el proceso pueda conocer a gente nueva e intercambiar ideas en el proceso, hice una selección de diez de mis mejores fotografías de este año y las pondré a la venta en un bazar que se estará llevando el 14 de Diciembre de este año en la Escuela Fotoarte en Caracas, son copias pequeñas de 30 X 45 centímetros en papel químico, unas en color y otras en blanco y negro, perfectas para regalar o para colgar en la pared, la mayoría son imágenes inéditas que reposaban en mi disco duro, así que mejor las vendo a precios accesibles a que sigan morando el sueño de los justos donde nadie puede verlas.


A continuación les muestro algunas de las fotografías que estaré vendiendo allí.



Lo segundo será un taller intensivo de fotografía que incluye refrigerio, transporte e hidratación, además del material de apoyo y asesoría constante sobre cómo hacer fotos y abordar el paisaje natural, la actividad está pautada para el día 20 de Diciembre con cupos limitados, aunque yo dictaré las clases estará organizado por otra gente cuyos datos están en la imagen de abajo.












domingo, 30 de noviembre de 2014

Para hacer una buena foto

Ahora que recién estoy ejerciendo la docencia de manera oficial, con cargo septiterno (hasta jubilarme) y sueldo fijo más bonificaciones me he planteado por primera vez, un plan de largo plazo para mis clases, creo que esa oportunidad de “fundar” una cátedra desde cero es algo excepcional pues no todos los fotógrafos tienen chance de organizar su propio espacio de trabajo sin más a quien rendirle cuentas que a tus propios alumnos. En virtud de eso me he vuelto un tanto exigente y quizás algo insolente, más allá de las estrategias pedagógicas, tengo entendido que quien ose llamarse fotógrafo cuando menos no debe imitar a las fotos que hace mi abuela con su celular.

Seguramente varios de mis exalumnos me odian, no puedo entender a alguien que quiera aprender algo pero no le dedique cuando menos medio día a la práctica y al estudio, que no investigue, que no pregunte más que bobadas y que de paso se crea la gran cosa por que usa los filtros de los procesadores de fotografías que tienen algunos modelos de teléfono móvil.

La fotografía, desnuda, sin los adminículos tecnológicos sigue siendo la misma cosa, una caja oscura con un agujero por donde entra la luz y una superficie fotosensible que la capta. Así tengas un equipo de cien mil dólares con ópticas de cristal lunar y unos equipos de iluminación que se manejan por computador, si tú cerebro no te da para más, tus fotos jamás serán si no otras más de las millones de malas imágenes que navegan en las redes.

Hoy estoy particularmente ofendido pues he visto con espanto como muchos jóvenes y otros no tanto, se ufanan por las redes con bodrios espantosos que tienen el descaro de decirles fotografías cuando la verdad no pasan de imágenes, sin sentimiento ni pensamiento no hay fotografía posible.

Tengo la impresión de que muy poca gente se detiene a meditar una imagen antes de disparar el obturador, todos al parecer piensan en “sorprender” a otros cuando la realidad de la mirada es que debe sorprenderlo a uno. Toca tomarse el tiempo necesario frente al visor, analizar la luz, saber dónde medirla y disparar varias fotografías con diferentes  exposiciones y encuadres , al principio es complicado pero con la práctica se logra, para eso toca leer, escuchar, hablar, mirar, investigar y mucho practicar, cuando se miran muchas fotos, se analiza lo que se mira y hasta se escucha el pensamiento, las imágenes comienzan a ser otra cosa, no una reproducción de los que miramos, aun cuando así sea toca buscar un elemento que la distinga, cuando se alcanza algo parecido a la originalidad es porque ya podemos sentirnos cómodos desnudos en la obra, somos individuos y como tales somos diferentes, esa diferencia se nota en la imagen.

Al final mi plan a largo plazo es intentar que la mayoría de mis alumnos entiendan de que va el asunto este de la creación, que se tomen el tiempo de pensar su imagen, que su proceso intelectual pese cada día más sobre su obra, que miren la obra de otros, que sepan que lo realmente valioso es el cerebro, no la cámara, esas las hacen en serie.
Profesor José Ramón Briceño Diwan, 2014
@plurifotos

Mirando-nos, imagen participante de la 10ma. Bienal Nacional de Fotografía de Venezuela,
autor: José Briceño @plurifotos



jueves, 13 de noviembre de 2014

Corazón/mente/ojo/cámara

Dar clases de fotografía es un asunto bastante edificante, ver como los muchachos pasan de cero a comenzar a mirar el mundo con otros ojos no tiene precio, tal como he dicho otras veces me he trazado la meta de impulsar a mis alumnos a tener conciencia crítica de todo, a desconfiar de los aparatos fotográficos con cierta saña y a no basar su trabajo en la tecnosofia que ahora muchos enarbolan como si de una gran panacea se tratase, tengo la certeza de que lo que importa realmente es la imagen, jamás como fue concebida pues se corre el riesgo de ser uno más del montón que prefiere técnica ante el tan importante discurso visual, me esfuerzo en impulsar fotógrafos no técnicos de la imagen, aunque la técnica es importante debe estar a la par con el discurso para que pueda tener relevancia alguna su trabajo. También les hago énfasis en que hagan cursos con todos los que su bolsillo les permita, hagan una carrera universitaria (acá en Venezuela no existe la licenciatura en fotografía) que les cambie la mirada, hártense de aprender técnica pero llegado un momento, dedíquese a hacer fotos logrando la “Combinación perfecta” corazón-mente-ojo-cámara, solo así se logra exponer el alma en una imagen.

Cuando los alumnos me preguntan qué libros leer sobre fotografía me quedo en mutis pues decidí hace bastante tiempo no dedicarme a leer nada de eso, muy al contrario he encontrado fuentes de inspiración más elevadas en la literatura, en mi caso, decidí que “la verdad” es lo que menos me importa en una imagen, así me permito sin pudor hacer las cosas que me atraen dentro de la imagen, nunca ser monotemático en mi mirada y ver el pequeñísimo mundo que me rodea desde la mirada sorprendida de quien por primera vez se dedica a OBSERVAR con detenimiento muchas de esas cosas que pasan desapercibidas por cotidianas, pero que la cámara te permite trocar en otros universos para que en algún momento pueda compartir desde alguna pared con otros que comparten la misma sensibilidad que yo.

La literatura te permite explorar otros mundos y hasta conocer de primera mano otras posibilidades, los tutoriales no son más que herramientas iniciales para comenzar a dominar el equipo además del laboratorio digital (use el que use usted querido lector), técnica sin intelecto carece de vida, no  le veo sentido a ser esclavo de las argucias tecnosóficas sin tener en cuenta el factor intelectual, cuyo valor es precisamente sacar la mirada del lugar común pues cada ser humano es único en su apreciación del mundo y así mismo ha de ser su forma de mirarlo.

Todas esas cosas las he aprendido de mis MAESTROS que por lo general son esos mismos amigos cuya mirada anda siempre buscando ese algo que nadie define pero que de alguna manera todos sabemos que es. La recomendación primaria que podría hacerle a cualquiera que ande buscando lo que no se le ha perdido por los vericuetos de la fotografía es, cásese con su equipo, así cambie de modelo de cámara o tenga una muy barata, conózcala completamente, haga sus propios registros de luz para que sepa cuánto ha de exigirle al equipo, cada cámara tiene sus peculiaridades, no hay malos equipos, solo gente que no los utiliza correctamente o simplemente no son los adecuados para el uso que quiere darle. Estudie otras cosas además de la fotografía, esas otras son las que le darán forma a muchas de sus búsquedas, estudie con otros fotógrafos, siempre la opinión ajena da sus frutos además puede contestar y explicar “in situ” las dudas que tenga y ser autodidacta es bueno hasta cierto punto, sin embargo vale tener una guía que te ayude en la búsqueda, sea detallista y muy importante, LEA el manual de su equipo.

Aléjese de los amigos que solo le hacen loas a sus fotos, la crítica dura pero con cariño es la mejor medida de lo que sirve o no, no se envanezca de los “LIKES” en Facebook que al final esos no tienen ningún peso en el mundo real, jamás muestre ninguna foto sin antes editarla pues toda imagen siempre puede ser mejorable y por último, no descuide su curiosidad que esa al final es la que va a motorizar su ojo hacia las cosas realmente importantes.
Profesor José Ramón Briceño

@plurifotos

viernes, 10 de octubre de 2014

Técnica y concepto, valores indivisibles


Recientemente se me presentó la oportunidad de dar clases de fotografía, de una manera más firme y sin los protocolos que implica trabajar para escuelas de terceros, casi como fundar una escuela propia pero donde tu sueldo es fijo y los gastos operativos corren por cuenta de otro, por supuesto he decidido abrir varios niveles de aprendizaje, donde solo el primer nivel es para hablar distendidamente de técnicas y los demás (dos nada más) son para dedicarlos al asunto de la conceptualización, que por cierto es lo que más me preocupa de la formación de los fotógrafos noveles.

En estos tiempos ya la fotografía ha dejado de ser un espacio para iniciados y gurúes de las “ciencias inexactas” para abrirse a todo tipo de público, gracias a las cámaras digitales que cada día cuestan menos dinero (excepto Venezuela) y tienen más funciones, el asunto de hacer fotos es algo más de las masas que hace diez años por ejemplo, sin embargo eso ha traído como problemas que mucha gente deje de lado eso que significa ser artista o cuando menos pretenderlo.

A diario veo cientos de fotos malas en las redes, también miro con cierto estupor como hay concursos de fotografía cuyos participantes envían cosas francamente malas aunque técnicamente bien ejecutadas, son cascarones vacíos sin discurso alguno. En esta oportunidad he tenido que revisar el trabajo de varios alumnos nuevos que pretenden entrar a estudiar el segundo nivel, miro fotos excelentemente expuestas, en algunos casos con benos encuadres y perspectivas interesantes, con un muy buen manejo del color pero todo se cae cuando se analiza la imagen, resulta que son unas más del inmenso montón de nada muy bonita que anda por ahí rodando, algunos de esos aspirantes se han levantado de la mesa luego de la discusión de sus fotos y se han ido para no volver, otros se molestan pero se quedan en sus sillas y vuelven a la semana siguiente para comenzar el periplo educativo, los menos se han puesto a discutir porque su profesor anterior le dio elogios profundos a sus fotos y que yo era un grosero por desautorizar la muy importante opinión de otro docente, a esos no espero que se retiren, se los solicito de manera muy cortes y hasta me ofrezco a dar el reembolso de lo que le pagó al instituto por sus clases.

En fin, sigo con la campaña por la necesidad de crear alumnos más reflexivos en torno al asunto fotográfico, que generen un discurso realmente denso en su trabajo autoral, para los otros espacios del oficio hay mucha gente dictando talleres, cursos y hasta diplomados pues no todas las formas de ganarse la vida con la cámara responden a ningún tipo de pensamiento profundo, sin embargo tampoco sobra quien le de algunas vueltas diferentes a las muy trilladas fotos de  eventos sociales, publicidad, alimentos, arquitectura, prensa o farándula, esas responden a otros parámetros menos exigentes pero como demuestran los maestros si le metes concepto funcionan mejor.

Creo que eso es hacer un llamado a todos los amigos que dictan clases de fotografía, aunque la técnica jamás sobra, aprender las nuevas maneras de hacer fotografías siempre es bueno, también es interesante formar gente que se vea “obligada” a pensar de manera conceptual, de esos que permean su sentir u opinión personal en cada imagen que muestran, esos que terminan por ser llamados artistas y que en algún momento de su carrera terminan pensando más en la imagen que en el equipo para lograrla o los recursos que los puristas tecnosóficos gritan a los cuatro vientos.
Prof. José Ramón Briceño, 2014
@plurifotos