jueves, 24 de marzo de 2016

Enseñar a tomar fotos

En julio de 1998 di mi primera clase de fotografía, para la época ya había trabajado en un par de periódicos locales, era asistente de iluminación de un fotógrafo con quien aprendí muchos de los trucos de iluminación de estudio y creo que también fue el germen de mi animadversión por el trabajo con equipos de esa naturaleza. Andaba fascinado por las posibilidades de eso que hoy llaman Streetphoto y creía que lo máximo era el trabajo documental.

Aquel primer empleo docente me permitió mejorar mi desempeño como laboratorista, mucha película, químico y más papel fotográfico me mostró que al final los procesos los propone la técnica pero el resultado es la conclusión del perfeccionamiento de técnicas bastante personales, conformando mi articular mirada sobre el hecho fotográfico donde la verdad cada quien hace su técnica particular, algo así como que todos los caminos llevan a Roma y solo debemos escoger el que se nos haga más cómodo.

Era un tecnológico allí di clases a cursantes de las carreras de publicidad y diseño gráfico, años después me fui a trabajar en una gran universidad, esta vez como fotógrafo del departamento de prensa, mucho aprendizaje pues ya había pasado forzadamente al digital, hubo que aprender desde cómo trabajar con el Ps 5 que era lo que se usaba allá a principios del dos mil, luego volví a las aulas de clase en otras instituciones, dicté talleres, fue la época de mis primeros premios y algunas participaciones en salones internacionales, ya me había ganado algo de respeto a nivel local. Renuncié a mi empleo para entrar a las aulas universitarias a estudiar una nueva carrera, me gradué de profesor de literatura, gané dos premios nacionales, terminé una maestría, participé en más conferencias, más foros, talleres, clases de catedra en un par de universidades nacionales.

Terminando el primer decenio del nuevo milenio, comencé a escribir mis clases, como una guía personal para organizar los contenidos, fue un ejercicio largo que incluyó buscar fotografías de referencia, explicaciones de la manera más simple. La parte interesante de redactar el manual fue la de imaginar que le explicaba a mi padre o mi madre como funciona eso de hacer fotos, así me aseguraba no caer en la tentación de ser rebuscado con la retórica , cosa que detesté siempre de los libros que consultaba cuando era muchacho y andaba (más) deslumbrado con las posibilidades de la fotografía, el laboratorio y los sueños de ser un fulano importante en el oficio, ser millonario , estar rodeado de mujeres bellas y no volver a trabajar en algo que no me gustase nunca más.

Desde hace unos años llevo este blog para compartir lo que se y lo que opino de muchas cosa sobre el acontecer fotográfico, para mi sorpresa lo han leído más de setenta mil personas y hasta algunos medios nacionales e internacionales han citado mis opiniones, cosa que me halaga sobre manera por lo que debo una profunda gratitud con todos mis lectores de habla hispana para los cuales envío un gran abrazo digital como retribución por tanta gratitud.

Aprovecho este post para presentarles de manera oficial mi libro “Manual de fotografía para principiantes” (el primero de una serie de publicaciones en las que estoy trabajando) este texto tiene más de  200 fotografías e imágenes que apoyan las trescientas páginas que lo componen, haciendo de su lectura una fuente de consulta primaria para todos los escollos típicos de los primeros pasos dentro del universo de la imagen en pixeles, también tiene un breve glosario de términos que ayudan bastante, así como la ventaja de que siendo en formato digital quien lo compre lo tendrá a la mano siempre en su móvil o Tablet para consultarlo cada vez que lo necesite y si aun así hay algo que no entiende de ahí siempre puede consultar a mi twitter @plurifotos desde donde con gusto le responderé las dudas.
Muchas gracias por tomarse el tiempo querido lector de revisar mi blog, por hoy dejaré este post hasta aquí con la esperanza de que sigan acompañándome en esta aventura de ser profesor de fotografía y si quieren pueden comprar el manual para que pueda acompañarlos también en su camino del aprendizaje, feliz día.

 

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jueves, 25 de febrero de 2016

La fotografía sincera


La fotografía se ha vuelto extraña, no es que antes no lo fuera, la verdad era más complicada pues tocaba hacer seguimiento a todo el proceso, en la mayoría de los casos a ciegas pues se le confiaba el trabajo a algún laboratorista y si uno mismo era el laboratorista pues se volvía una suerte de alquimia de los haluros. Tocaba desde seleccionar la película indicada, los químicos preferiblemente de la misma marca con la dilución y la temperatura indicada, el papel correcto de acuerdo al tipo de copia y a la finalidad de esta, nunca será lo mismo una copia final para el portafolio  personal que la de una galería o museo, eso sin contar con que las imágenes se tomaban sin el auxilio de ninguna previsualización, total un gran trabajo para una imagen.

Ahora es lo mismo pero con la comodidad del laboratorio digital, los miles de megapíxeles, la ventaja de visualizar la imagen al instante y la bendición añadida de ya no tener que tener laboratorio húmedo en casa u oficina, con un buen pc basta.

He visto no sin cierta sorpresa la aparición de cientos de sectas fotográficas que diseccionan el oficio hasta niveles incomodos por decir lo menos, de hecho hay algunos que se ufanan de no tratar sus imágenes con ningún proceso, esos se creen la gran cosa por no hacerlo, se ufanan en sus martingalas teosóficas de porque es malo utilizar los procesos digitales y dicen que “antes” no habían tales cosas por tanto los de otras épocas eran “verdaderos” fotógrafos.

Hoy voy a decir unas cuantas cosas al respecto, verdaderamente no pienso en la fotografía como un asunto tecnosofico, cada quien se vale de los elementos que bien puede y en base a eso hace su trabajo. Por otra parte haber pertenecido a la generación analógica me permite  poder decir con base que el proceso de laboratorio químico es tan cual el digital, a pesar de que aquel parecía más básico, puedo decir con absoluta franqueza que este nuevo me gusta más. En Photoshop o el programa que utilice no se hace nada que no se hiciera antes con mucha paciencia y material en un laboratorio químico, igual se intervenía la luz, se copiaba para ciertas gamas tonales, se trucaban los grises, se sobre (o sub según el caso) revelaba la película, se le añadían anilhinas, baños para alterar los tonos,   en fin habían cientos de trucos que cualquier laboratorista promedio usaba para lograr las copias deseadas.

Así mismo se intervenían las copias para que el efecto de la pieza comunicase el mensaje, algunas veces sin importar mucho las normas, se hacían los fotomontajes y un sinfín de cosas para lograr el efecto deseado, así que creerse la gran cosa por mostrar las imagen tal cual la han captado no tiene sentido.

Ahora bien, la fotografía o mejor, la imagen resultante del trabajo personal debe ser lo más sincera posible, eso no quiere decir que deba ser idéntica a la realidad que ven nuestros ojos, lo que quiero exponer es que la intención debe estar allí y los recursos utilizados han de ser siempre en función de decir algo, compartir una idea, comunicar un mensaje, de ahí mi desdén por la imagen “bonita” sin sentido alguno.

La imagen sin intención no tiene sentido alguno, así mismo el hacer fotos por hacer fotos tampoco, asegúrese de tener un fin concreto, tener un planteamiento mínimo, estar claro en lo que quiere decir y guárdese los comentarios sobre el proceso que la imagen es la que debe hablar, llenarse la boca con técnicas para apabullar es un recurso óptimo para quienes tienen trabajos mudos, que no dicen nada pero abundan en detalles, si va a hacer retratos de su familia que esa fotografía cuente lo que usted siente por ella, si son sus hijos que no quede duda de su adoración por ellos, si hay desnudos femeninos o masculinos haga notar su admiración por el cuerpo fotografiado, si decide entrarle al tema documental haga énfasis en que quien mire sus imágenes vea una conjunción de maestría y mensaje, fotos de gente haciendo cosas hay por millones, ahora imágenes que conjuguen arte con mensaje son pocas, si para eso debe fracturar algunas normativas hágalo, no se quede con las ganas que para eso existen los laboratorios, si decide por el contrario no utilizar el ordenador cálleselo que eso no aporta nada, más bien ocúpese de ser sincero en su propuesta, de no esconderse tras la tecnosofía y verá que poco a poco la foto que usted haga hablará más de usted que lo que sabe su psiquiatra, ahí comenzará a transitar el terreno de la originalidad, ya podrá comenzar a sentirse artista.
En este link estan todos los articulos organizados para compartir lo que yo se sobre fotografía Fotografía para principiantes


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José Ramón Briceño, 2016

@jbdiwancomeback


martes, 19 de enero de 2016

Tecnosofía cero


Hacer fotos debe ser un asunto simple, por lo menos desde mi óptica, a pesar de que estoy claro en que existen ciertas aplicaciones del oficio que son verdaderamente complicadas, al final, cada fotógrafo va organizando su técnica en función de lo que requiere, sistematizándola hasta hacerla sencilla para él, ahora, que los demás lo entiendan es otro asunto.

Hace unos días hablaba con un amigo fotógrafo quien había visto algunas fotos que publiqué en una red social, lo primero que hizo luego de comentar lo mucho que le agradaba mi trabajo y lo que ha cambiado últimamente pasó a preguntarme sobre cual técnica utilizaba yo para lograr mis grises, para serles sincero no entendí la pregunta, tuve que pedirle que me explicase a que se refería, el hombre muy amablemente me hizo una disertación sobre los distintos modos de tratamiento de los archivos RAW o JPG según fulano, sutano o perencejo que al parecer son eminencias en eso del tratamiento digital.

Ciertamente alguna vez escuché al respecto, pero hice caso omiso de los consejos que recomendaban hacer tal o cual taller con algunos maestros sobre el retoque fotográfico a fin de mejorar la calidad de mi trabajo, cosa que nunca hice creo que por falta de tiempo o de ganas, a estas alturas ya no importa. Volviendo a la conversación con mi amigo, no tuve más que confesarle mi absoluta ignorancia  respecto al tema de los fulanos métodos para hacer blanco y negro digital, le conté la verdad, que yo procuro que mis archivos estén en perfecto tono de color (cuando menos el que me satisfaga) y luego los paso a blanco y negro en PS (photoshop) , quizás la única cosa “extraordinaria” es que utilizo la lógica del laboratorio químico.

En otras palabras, uso las herramientas de subexponer y sobreexponer para resaltar u ocultar los tonos que me interesan a fin de que la imagen final sea cercana  a lo que mi cerebro dice que debe ser. La verdad al final no es el proceso al que sometan sus archivos, la forma en que utilicen los recursos de la cámara, tampoco los filtros o la calidad de la óptica ni la marca del equipo utilizado tanto para la toma como para la edición del trabajo pues ahora hasta con móviles hacen maravillas.
Lo realmente importante es la forma en que cada fotógrafo utilice los recursos de su equipo para maximizar los resultados, las discusiones tecnosóficas sobran pues si el resultado es óptimo quiere decir que el procedimiento también lo es.

Ahora, como llegamos a nuestra meta, es otro asunto, para eso se necesita mucha práctica, bastante dedicación y un poco de sentido común, lo otro viene con el tiempo y hasta con la madurez, no es raro encontrar con fotógrafos que odien todo su trabajo anterior pues sienten que crecen cada día más, sobre todo porque se van deshaciendo de todos los preceptos de la teosofía del equipo fotográfico, la manía de tener tal o cual marca y la muy mala costumbre de querer deslumbrar a los demás, al final la imagen debe deslumbrar solo a su creador, lo otro es  ganancia.
Profesor José Ramón Briceño, 2016
@plurifotos

  

   

domingo, 6 de septiembre de 2015

El equipo “correcto” para hacer fotografías


La fotografía tiene muchos mitos, casi todos falsos pues una de las cosas más interesantes del oficio es que hay varias maneras de llegar al mismo resultado sin que ello signifique que alguna técnica sea inválida, por tanto soy enemigo de los absolutos en materia fotográfica. Hace un tiempo, una buena amiga, quien decidió comenzar el camino del oficio más por buscar una opción para liberar estrés que para otra cosa, me llamó muy preocupada pues no tiene una Macintosh ni su sueldo le permite tales lujos, al preguntarle la razón de su angustia me contestó que el tal docente de tal escuela donde cursaba el primer taller le dijo que fotógrafo sin Mac ni lightroom no es fotógrafo.

Luego de decirle que la maquina solamente lo que hace por ti es darte algunas comodidades extras pero si la foto no sirve ni que tengas una computadora igual a la de la misión a Marte la podrás arreglar, al final los aparatos son tan buenos como quien los utiliza, no al revés, luego de una larga conversa ya que mi amiga como buena académica, necesita unos argumentos muy contundentes para desautorizar a un docente, le dije que cuando menos yo jamás he tenido más que PC, solo uso Photoshop pues el otro no lo manejo muy bien y me siento muy cómodo así, además tampoco he tenido nunca cámaras de más de mil dólares como para presumir nada, sin embargo tengo un premio nacional además de exposiciones en otros países y una mención en una bienal internacional, nadie te pregunta nada, la imagen ha de hablar por sí misma, ningún salón serio pide nada más que tu foto pues cualquier otra cosa sobra.

Creo firmemente que es así, si tuviese suficiente dinero les aseguro que utilizaría un celular para mucho de mi trabajo o una buena compacta que también aplica, ¿la razón? El volumen y lo llamativo de una cámara réflex en Venezuela hace que sea un acto de valentía sacar a pasear tu equipo, sobre todo por lo que cuesta uno nuevo y el ansia de los ladrones por hacerte el favor de quitarte de las manos tú cámara.

Compactas y celulares son artilugios interesantes para capturar el entorno, con saber unas cuantas reglas podrás hacer unas excelentes imágenes, los fabricantes de unos y otros se han esmerado en programar muchas funciones automáticas para mejorar la captura., mismas que muchos desdeñamos pues estamos muy cómodos trabajando en  manual para “manejar” todas las variables, en mi caso particular disfruto con tener la cámara en el bolsillo y descubrir el mundo que me rodea sin tanta alharaca, finalmente lo que importa es la imagen.

Ahora bien, una cosa es trabajar para consumo propio y otra muy diferente es vender tu trabajo, no veo a nadie cobrado por hacer una boda o alguna otra cosa especializada con su cámara compacta o con su celular, pero si el asunto es reproducir tú visión del mundo, es un asunto bastante privado la manera en la que captas tus imágenes, creo que armar discusión con lo del equipo para la captura es una soberana tontería.

Muchos conozco que gastan cantidades groseras en cámaras y otros equipos para obtener imágenes que sin ser malas no dejan de ser mediocres, se pierden en los vericuetos del programa, hacen malabares para hacer “original” su trabajo , al terminar solo les queda una foto más del montón. Entonces no hace falta un equipo especialísimo o exageradamente costoso, lo que realmente hace falta es conocer lo que tienes para sacar el mayor provecho posible, uno jamás sabe cuándo “LA FOTO” se te atraviesa y dejar de hacerla por no cargar el equipo “correcto” es perder el tiempo.
Ya está a la venta el Manual de fotografía para principiantes





José Ramón Briceño, 2015
@jbdiwancomeback



domingo, 19 de julio de 2015

La fotografía "Venezolana"

Hace un tiempo escribí algo sobre la fotografía venezolana como una suerte de cruzada para empujar entre todos, a partir de ahí he tenido reuniones con varios críticos que han emplazado el tema a discusión, en todos los casos llegamos a la misma conclusión, la fotografía exclusivamente venezolana no existe, la mirada se ha globalizado, el intercambio de imágenes por tantos medios ha logrado que las miradas estén más abiertas a la investigación y cada día más lejanas de una sola forma de percibir el mundo.

Desde esas charlas entre cafés o cervezas que tanto bien hacen a relajar el ambiente, todos han dado muestras de compartir mi preocupación por lo que algunas asociaciones están haciendo al universo fotográfico nacional, desde hace unos años el estado ha patrocinado algunas iniciativas por todo el país, en esas iniciativas se han sumado muchos de los llamados “colectivos culturales”, hasta allí la cosa no tiene gran problema, cada quien se asocia o hace cosas con quienes quieren sin que hubiese alguna dificultad por ello, la cosa se daña cuando miramos de cerca lo que impulsan esas asociaciones.

Los trabajos que muestran por las distintas vías carecen de profundidad, a pesar de que hay muchos fotógrafos bastante talentosos en esos colectivos, su trabajo no pasa de ser una floritura técnica deslumbrante pero vacía de todo significado más allá de los recursos técnicos y tecnológicos utilizados. La fotografía es percibida por cada día más gente como un medio donde cualquier cosa puede ser considerada arte, donde la individualidad y particularidad del pensamiento se omite por primar millones de fotografías idénticas, de Diablos, viejitas, niñitos ventrudos, ranchos de bahareque, atardeceres, paisajes, playas, sonrisas, pueblitos  en fin, toda una pléyade de temas bonitos pero cuyo tratamiento es tan superficial que aburre.

De paso tienen el coraje de llamarse artistas y hablar del “rescate” de la fotografía venezolana como si alguna vez se hubiera perdido. Hay muchos errores en esa formación exclusivamente técnica que prima los malabares tecnosóficos para lograr la "imagen perfecta” pero olvidan de plano el asunto intelectual , emocional y hasta filosófico del oficio, particularmente no le veo ningún sentido a andar fotografiando cosas sin querer transmitir mi visión del mundo, es una pérdida de tiempo, dinero y esfuerzo lo contrario.

Ahora bien, muchas de esas asociaciones hacen múltiples exposiciones alrededor del año, se felicitan con énfasis onanista pero nadie hace una reflexión seria alrededor de la imagen, las exposiciones hechas como chorizos, mal ejecutadas pues los participantes escogen sus fotos para la exposición y como si fuera poco los temas se reducen a fotografiar la “venezolanidad” como si eso fuese así de sencillo sin plantear un proceso de investigación, reduciendo todo a imágenes folclóricas que más bien parecen un catálogo de postales apócrifas, sin valor ni trascendencia.

Creo firmemente en que se está gestando desde algunas escuelas fotográficas un movimiento de profundidad en la investigación, sin embargo miro con preocupación cómo el estado gasta tiempo y esfuerzo en esa nada artística, aunque este espacio no es para discusiones políticas bien vale acotar la aparente acefalia de los entes gubernamentales que pretenden hacer cultura, con políticas banalizadoras del pensamiento, sobre todo si no es cónsono con su ideario político, peores aún son esos que sabiendo sus limitaciones se aprovechan de la ignorancia de otros para ganarse la vida, aún están a tiempo de plantearse cosas serias para poder hablar en un futuro de fotografía hecha en Venezuela por venezolanos y no de fotografía venezolanista más cercana a la propaganda que al arte.
A la venta el Manual de fotografía para principiantes
José Ramón Briceño, 2015
@plurifotos