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jueves, 24 de enero de 2013

Bodas, técnicas y trucos para realizar un buen trabajo





En el último post hablaba de cómo organizar el trabajo fotográfico de una boda, hoy hablaremos de cuál es la técnica para lograr mejores fotos.
En primer lugar y una vez recabada la información , preparamos nuestro equipo para abordar un nintenso día de trabajo, mucha gente piensa que el trabajo de fotografiar bodas es sencillo, nada más lejano de la verdad, a pesar de no ser muy complicado desde el lado técnico toca tener bastante ecuanimidad en esos casos, todos se creen directores de fotografía y los padres o amigos de la novia pretenden dar órdenes, en ese punto debes ser inflexible pues o tienes el control o todo se va de madres pues por lo general lo que se sueña está bastante lejos de lo que se puede en el muy reducido tiempo de los contrayentes, a pesar de que entre festejo y ceremonia pasen más de cinco horas, usualmente todos quieren disfrutar y dedicarle dos horas o más a la sesión es un absoluto error. Otra cosa importante, no somos invitados, estamos trabajando por tanto tomarse unos tragos en el festejo es una falta total de profesionalismo, hay novios que en su alegría te ofrecen trago y mesa, pero lo correcto es negarse cortésmente claro, si acaso comer, lo que sucede es que el, alcohol no es muy buen consejero y luego se complica el asunto, por tanto, toca esperar a salir del trabajo para trago y fiesta.
En cuento a la técnica, el cuento es largo pues la iluminación es algo bastante personal y viene siendo así como la firma del fotógrafo. En una boda y a pesar de las opiniones encontradas, no hay mucho que inventar, los que te contratan solo piden una buena imagen donde lo que priva es el atesorar el recuerdo para el futuro (así este sea una hoguera en el jardín en el caso de los divorcios) , entonces con un buen flash de mano (de esos de antorcha o en cámara) aprovechamos las posibilidades de la variación del ISO en los equipos digitales para intentar hacer que nuestra luz termine siendo una suerte de relleno lumínico, es decir que el golpe de luz del flash se difumine lo suficiente como para que la imagen parezca natural.

 A menos claro que la intención sea otra, en el caso de que el sitio no sea muy elegante que digamos , podemos aislar a los contrayentes con la luz, no es muy complicado y solo debemos tener un segundo punto de luz que direccionado en forma lateral (en picado) nos haga de luz principal y en la cámara una primera luz de menor potencia nos haga las veces de relleno para evitar feas sombras en los rostros de nuestros sujetos.
Claro, lo ideal es trabajar con por lo menos dos luces constantemente pero en caso de que el presupuesto o la costumbre no nos lo permitan con un solo punto en la cámara y algo de pericia técnica lograremos muy buenas fotos, para eso estos milagrosos equipos réflex digitales tienen todas esas posibilidades que la película nos negaba. Una vez llegado a la recepción seguimos trabajando tal cual lo hacíamos en la iglesia, sin embargo por lo general las bodas se vuelven caóticas en esos sitios, toca entonces minimizar el equipo para no estorbar y estar atentos al ritual (cada caso es distinto), no perder de vista a los contrayentes ni a los familiares más importantes, pues de esa mirada atenta nacen imágenes que de otra no se hacen y si las pierdes, credibilidad y dinero (recordemos que por foto pagada es que trabajamos) también se esfuman.
En estos tiempos de teléfonos inteligentes y cámaras compactas baratas los espectadores e invitados se han transformado en una molestia constante  pues con el ánimo festivo y de montar en las redes sociales su vida se atraviesan en las tomas haciendo el trabajo algo tortuoso, entonces y con toda delicadeza nos atravesamos y hacemos nuestro trabajo, después que hagan lo que les provoca. Una vez tomadas las fotos de rigor (brindis y baile inicial) montamos estudio para todo lo demás, si tienen la oportunidad conversen con la agencia de festejos que organiza el espacio y soliciten un lugar para instalarse allí, recuerden que en ese sitio harán el resto de las fotos para el recuerdo, además es la manera más cómoda de trabajar, el equipo allí dependerá del espacio disponible y lo ideal es tener aunque sea un flash  de estudio con una sombrilla, aunque lo ideal fuesen dos puntos de luz, uno con sombrilla y el otro con un buen softbox, y TODAS las fotos saldrán iluminadas perfectas además de que realmente unas luces de estudio transforman el trabajo en un paseo sin el sufrimiento de pensar todo el tiempo en la exposición, pues ya una vez montadas y medidas las luces no habrá variación, lo que supone una comodidad, también nos da cierta relevancia, recuerden que las bodas son pasarelas donde los novios le gritan al mundo lo que pueden hacer en el futuro y su éxito social, por eso gastan bastante en eso, por tanto mientras el fotógrafo haga más gala de equipo y tecnología (asi sea de adorno) se mercadeara mejor, cosas de estos tiempos de apariencias.

En el estudio nada debe ser improvisado, mi recomendación es tener un buen guion, flexible claro para los posibles  cambios muy comunes por cierto, así le dedicamos el tiempo justo a cada imagen y en el caso de la sesión de los recién casados ocuparles el menor tiempo posible a esa parte del trabajo, y todos felices.
La post producción no debe ser tediosa, si trabajamos pulcramente en las tomas, lo único que toca hacer es preparar la salida digital, con la excepción de los montajes y la preparación del álbum, a mi particularmente me gusta que los clientes escojan sus propias fotos, es un arma de doble filo pues por lo general allí se topan con fotos no presupuestadas y hay más ventas, el cuento es como hacerlo sin que te quiten las fotos de gratis, simple, en el Photoshop (hasta el Cs3) y en todas las versiones del adobe lightroom hay una aplicación para hacer hojas de contacto, cuando las hagamos dejamos al pie de cada imagen el título de la foto, que en este caso será el número de archivo, una vez hechas las hojas de contacto, hacemos una presentación en PDF, de muy baja resolución y la enviamos por email al cliente, de esa manera adonde vayan las podrán ver y a vuelta de correo nos envían el listado de selección, restando así tiempo de espera para cobrar el trabajo íntegro y de paso tener clientes felices con sus  fotos, sin posibilidad de plagio o de robo de nuestro trabajo.


José Ramón Briceño Diwan, 2013
@plurifotos
Articulo patrocinado por http://threeway.es/




lunes, 21 de enero de 2013

Bodas


Buenos días mis lectores, hoy exploraremos un tema práctico, desde este momento y en los próximos post hablaré de la manera “correcta” de hacer cobertura de eventos sociales, esos que a pesar de la crisis siguen sucediendo y adonde aun siendo tan populares las cámaras digitales, el fotógrafo sigue siendo parte importante para el recuerdo de ese día especial en la vida de todos.
Comenzaremos por hablar de las Bodas, sin importar la orientación religiosa de los contrayentes (o clientes según se vea) todos esos actos responden a un guion más o menos igual, con algunas variantes que son dadas por el carácter o la conformación familiar de quienes se casan, pero en líneas generales son más o menos iguales todas.

Si visualizamos la boda como un guión podremos hacer más efectiva esta cobertura y lograr el principal objetivo que es el de vender más fotografías y fijar en la mente de todos los que miren nuestro trabajo el deseo de contratarnos para próximos eventos de esa naturaleza.

El trabajo comienza con la entrevista previa que se hace usualmente con meses de antelación, allí sabremos cuantos invitados van, si la novia quiere fotografías en su casa antes de salir a la iglesia, si el evento es en un salón de fiestas grande, si tienen planteada alguna actividad extra (bailes, orquestas o invitados especiales, homenajes y hasta memoriales), así como el templo o iglesia adonde se celebrará la boda, si es al aire libre, de dia o de noche, en fin todos los detalles que nos darán una idea clara del equipo y del personal necesario para tal trabajo, asi mismo también nos haremos una idea clara de lo que esos esposos quisieran tener en su álbum para el trabajo de postproducción digital, y por qué no, hasta proponer algunas variantes en beneficio de lograr que los contrayentes “mejoren” la idea que llevan para su festejo.

Una vez que conocemos todos los detalles, organizamos el trabajo del día y con ello el equipo a utilizar en cada evento. En las bodas no se necesita gran equipo, pero es indispensable un flash de mano, una óptica preferiblemente zoom (el que traen as cámaras de fábrica les va bien 17-55), un par de puntos de luz de estudio y un asistente que nos ayude a organizar los grupos o a localizar a gente a fotografiar, sobre todo en la fiesta posterior a la ceremonia pues usualmente todos andan de festejo y el tiempo apremia en esos casos.
Hay fotografías emblemáticas en la iglesia por ejemplo, tenemos, el novio y su familia al pies del altar, el padre de la novia traiéndola del brazo y entregándola al pie del altar también, cada uno de los pasos en el ritual, la salida de los novios hasta el traslado al salón adonde se realizará la fiesta, allí tenemos el baile inicial, el brindis, los retratos de familia, para estos recomiendo tomar un espacio del salón y armar estudio, allí se tomaran todos los retratos tanto de los recién casados como de los familiares y amigos (se recomiendan grupos de no más de cinco personas no solo por lo usualmente reducido del espacio de trabajo, también por razones económicas pues así vamos haciendo más fotografías que redundan en más dinero, antes que los novios se desajusten por aquello del baile y la fiesta recomiendo hacer un simulacro de corte del pastel de bodas, para que salgan muy bien en esa importante fotografía.

Por un asunto de tiempo es recomendable llevar la planificación de las fotos y hacerlas todas en el menos tiempo posible, pues usualmente los contrayentes andan impacientes por disfrutar su boda y tienden a incomodarse. En mi país (Venezuela) se estila una suerte de ritual en las bodas, una “hora loca” donde hay bailes, máscaras, silbatos,matracas y hasta bailarinas exóticas, el lanzamiento del bouquet, el del liguero de la novia y en unas cuantas el soltero que se gana el liguero le coloca con los dientes este a la que se gana el bouquet, lo que significan muchas más fotos ya con la cámara en mano mientras se desarrollan los eventos, una vez terminados estos se da por finalizado el día de trabajo.
En un próximo post hablaremos de la técnica fotográfica que utilizaremos durante este tipo de eventos sociales.

José Ramón Briceño,2013
@plurifotos
Articulo patrocinado por http://threeway.es/