domingo, 5 de octubre de 2014

Hacia una fotografía “Venezolana”


Las redes sociales se han vuelto una suerte de asistentes de divulgación gratuitos para todos lo que los humanes hacen, en el caso de la fotografía ya sabemos que por segundo hay millones rodando por ahí. En el caso de los fotógrafos “serios” también pasa, sin embargo hay algunos trabajos de los que uno se pregunta ¿Cómo no les da pena mostrar eso? O ¿Cómo ese amigo con esas fotos tan “normales” logra una pared en una galería en alguna parte del mundo?, más allá de las consideraciones estéticas o académicas, la respuesta es simple, ellos se atrevieron.

Si amigos míos mucho de eso es un asunto de ser algo atrevido, organizar el trabajo, darle cierta coherencia en la mayoría los ítems necesarios en eso de hacer portafolio y atreverse a mostrarlo a la gente indicada, eso es todo el asunto. Para que no te resulte debes ser verdaderamente malo en eso de hacer fotos para que nadie te ponga atención. En mi país (Venezuela) hay una diáspora por el mundo, todos los días me entero de alguna exposición de algún conocido o amigo en alguna sala del mundo, por cierto vayan mis más calurosas felicitaciones a los compatriotas que se está abriendo camino en eso de mantener el oficio fuera de nuestras fronteras.

Sin embargo aún nadie habla de la “fotografía Venezolana”, hay quienes se apasionan hablando de esa ausencia de denominación de origen, para otros le es indiferente y los menos hacen mutis en el tema. Uno ve que últimamente hay bastantes escuelas fotográficas con una presencia importante en las redes, sin embargo la mayoría de estos sitios publican portafolios de los “grandes” de la fotografía del extranjero, claro que se vale hacerlo, parte del aprendizaje del oficio nace del mirar las miradas de los maestros, educarse el ojo con las maravillas que hacen o hicieron estos con sus cámaras pero la mayor parte del tiempo nos olvidamos de los portafolios de nuestros connacionales, no hay excusa posible, acá hay bastante talento para mostrar, desde Luis Felipe Toro ,Henry Lord Boulton hasta Luis Brito, pasando por Nelson Garrido, Alvaro Silva, Felix Fachin  y una larga lista de gente que estuvo o está en la historia de la fotografía nacional gracias a su mirada.

Si queremos crear una escuela nacional o cuando menos alguna marca de origen de la fotografía venezolana no tenemos que exigirle nada al estado, mucho menos pretender que sus autoridades culturales cuya cultura no pasa de saber sobre los sorteos de lotería pues sus políticas culturales siempre han dejado mucho que desear. Lo que toca es preocuparse todos por ubicar compartir el trabajo de los maestros nacionales y compartir el trabajo de quienes hacen fotos de manera seria en este país, así sea comenzando por publicar y reseñar las exposiciones que hay en muchas partes del país o los del extranjero, a nadie le puede costar la gran cosa escribir una reseña, mostrar las fotos y quizás hasta organizar un archivo digital con esos trabajos.

No estoy hablando de olvidar a los maestros de otras latitudes, hablo de también darles espacios a los de las nuestras, por supuesto con la misma critica despiadada que uno le pudiere dar al extranjero pues de nada vale mostrar malos trabajos de nadie que al final harían más daño que bien a la difusión de lo que por acá se hace.

Espero que mis reflexiones no caigan en saco roto y los amigos de las redes hagan alguna reflexión similar, al final ganaremos todos y quizás hasta los malos fotógrafos, esos que invierten millones en mostrar sus fotos sin orden ni concierto hasta debajo de los puentes tomen cierta vergüenza y mejoren su mirada en pos de construir u imaginario visual venezolano que nos abra puertas en todo el mundo, sobre todo ahora que TODOS estamos pensando si no en emigrar si en buscar galerías en el extranjero donde vender nuestra mirada.
Prof. José Ramón Briceño , 2014

@plurifotos
  

viernes, 12 de septiembre de 2014

Buscar donde o con quien estudiar fotografía


Siempre alguien me pide consejo para que les comente sobre tal o cual curso de fotografía, por lo general los mando donde los amigos que se ocupan de eso, de suerte que en la vía he conocido mucha gente y las redes sociales ahora me los ponen cerca, por tanto siempre se en que andan todos. Escoger donde hacer el primer curso usualmente es determinante para el futuro de ese novel fotógrafo, una buena formación evita muchos impases en la vida de cualquiera, además claro de que evita egos desmesurados de quienes se hacen ver como fotógrafos pero su trabajo deja bastante que desear.

El primer paso para escoger escuela es descubrirlas, buscarlas en las redes, ver su programación e investigar que quiere decir cada cosa que publicitan, otro detalle está en investigar el nombre de los docentes que se ocupan de cada curso o taller, para eso hay herramientas gratuitas como Google por ejemplo, hasta un verbo nuevo existe que define esa búsqueda “guglear” le dicen, inserta el nombre del docente y todo lo que ha realizado, dicho, escrito o publicado saldrá a la luz, cosa que ayudará o todo lo contrario a la institución, hay bastantes que se erigen en puntal de la docencia pirata, esas toca evitarlas.

Si no se ha dado cuenta no hablo de las instalaciones, aunque parecieran un asunto primordial, se de muchos excelentes profesores cuya función docente la hacen en espacios no convencionales, bien sea por que no tienen acceso a él o simplemente porque les da más gusto no estar encerrado en cuatro paredes. Digo esto porque a través de las redes me han llegado preguntas que cualquier profesor promedio pudiera contestarlas sin mayor problema, por ejemplo, una vez una muy buena amiga me preguntó cuál es la razón para que no pueda trabajar su cámara digital con la óptica en manual, le respondí que claro que se puede pero es muy incómodo ya que la construcción de esas ópticas y del visor de las cámaras digitales no están pensados para trabajar en manual, es decir, no hay campo partido para confirmar foco y el recorrido del lente es muy corto para poder hacer un enfoque que no deje lugar a dudas, cuando le pregunté qué le respondió su profesor  me dijo que no se podía, jamás le explicó nada, solamente eso.

Me quedé de piedra, le pregunté el nombre del tal docente y solo me encontré con un espacio en flickr lleno de fotos insulsas, más de estudiante que de profesional, era solo un curso básico pero dejó el mal sabor en la boca de mi amiga y una gran desconfianza en mi mente, esa escuela, que no voy a nombrar, tiene  unas excelentes instalaciones, un director notable pero al parecer muy malos maestros pues los comentarios negativos han sido varios y de distintas fuentes.

No es lo mismo ver clases con un profesor que se ha ganado dos grandes premios en arte (conozco varios que de paso respeto profundamente), cuyos estudios justifiquen el gasto de hacer un taller con él, que con uno que jamás ha quedado seleccionado en ningún salón y se esfuerza por parecer la gran cosa. Inventarse historias es fácil, decir mentiras tanto más pero con Google nadie puede, un asunto bueno y malo al mismo tiempo pues así como demuestra que has hecho cosas interesantes también puede dejarte desnudo ante la opinión publica si has cometido alguna tontería en el camino.
En resumen, antes de tomar la decisión por estudiar en alguna escuela de fotografía, emergente o con abolengo, investiguen un poco, sopesen opciones, pregunten en el camino, pero no se dejen influenciar de buenas a primeras por el primer advenedizo que les ponga la cosa muy bonita, un currículo lo inventa cualquiera, google los deja en evidencia, es bueno , bonito y muy barato eso de guglear a alguien, recuerden que invertir en formación es invertir a futuro y la vida da demasiadas vueltas como para dejarlo todo al azar.
José Ramón Briceño Diwan, 2014
@plurifotos





domingo, 7 de septiembre de 2014

Aclarando algunos puntos sobre ser profesor de fotografía


En esto de caminar por los lados de la imagen se conoce mucha gente, me impresiona como muchos confiesan que les gusta la fotografía, eso no es nuevo, desde que comencé a estudiarla hace más de 20 años, siempre me he tropezado gente así, de hecho antes me gustaba mucho hablar del tema, ahora pues lo he cambiado por la literatura que me parece más interesante pues no necesitas más que lápiz y papel para escribir, en cambio la fotografía necesita de toda una parafernalia tecnológica para su consecución. No me mal entiendan, no estoy renegando de ella, sería un acto de malcriadez. Lo que sucede es que tengo años pensando y he llegado a la conclusión que en mi caso, la imagen es un medio, jamás un fin en si mismo, es una forma de comunicarme con el mundo o cuando menos de los pocos que han visto mi trabajo.

Entre los entusiastas me he encontrado de todo, desde el que aspira vivir de hacer fotos, el que solo quiere tomar imágenes de los viajes y se muere por el paisaje marino, los que solo quieren hacer fotos memorables de sus seres queridos, complementar su actividad académica, los que sueñan con ser fotorreporteros hasta los que pretenden solo ser “artistas” . en todos los casos intento darle las primeras herramientas para que satisfagan su búsqueda y por lo general los animo a buscar otros espacios para que complementen su aprendizaje, en muchos casos, la mayoría diría yo, me los tropiezo en el camino con logros interesantes y terminamos siendo entrañables amigos de trago y conversa, hasta me han intentado colocar en un pedestal cosa que me incomoda en extremo.

Siento que la mayor cualidad de un docente en cualquier área debe ser la de impulsar a sus alumnos para que estos amplíen su espacio intelectual, sentirse la más grande cosa en el universo de la docencia da asco, a mi cuando menos me incomodan las poses de muchos que conozco, esos que dan clases y se creen la gran cosa por ello, tengo la certeza de que eso es una demostración de supina ignorancia por parte de muchos.

No reniego de la sabiduría de mucho monstruo sagrado de la fotografía latinoamericana, es que el aprendizaje de vida, los tropiezos, las equivocaciones y la gran suerte de haber compartido espacios con gente grande de verdad, me han enseñado que estos grandes no usan poses, no son inalcanzables y su ego empieza y termina en la imagen fotográfica colgada en alguna pared. Demuestran con hechos y no con poses lo grandes que son y lo bien dispuestos que están para entender los motivos ajenos, además claro de que comparten sus ideas sin la cicatería intelectual con la que muchos “profesores” lo hacen.

Puedo entender quizás que toca guardarse muchas cosas por eso de la supervivencia, muchas escuelas de fotografía viven solo de los cursos que dictan, he visto algunos realmente extraños, pero de esos no voy a hablar, quien sabe cuándo me toque ser más creativo para la supervivencia y termine dándome en la cabeza con la misma piedra que estoy lanzando.

Veo con preocupación el surgimiento de cientos de escuelas de fotografía en mi país, pero creo que es un fenómeno de toda Latinoamérica, pues el tiempo en que estuve viviendo en México, en un pueblo llamado Ciudad del Carmen, al sur del país, vi con cierto espanto como alguien tenía una escuela de formación fotográfica y en tres módulos ofrecía lo que por acá damos solo en el primer nivel, lo que me pareció una estafa y me valió cierto repudio por parte de los dueños de ese invento a quienes conocí por buscar empleo, sé que no debí hacerlo pero la verdad creo que uno debe ser consecuente con sus creencias y si va en función de mejorar cosas toca decir lo que se siente.

Más me preocupa el endiosamiento de muchos, en estos días por ejemplo, mis alumnos de primer nivel hicieron su primera exposición, fue un evento improvisado, realizado sin recursos más llevado a ser una primera experiencia que a otra cosa, sin embargo me sorprendió ver en la apertura al antiguo profesor de la catedra que ahora llevo, el hombre no contento con hacer malos comentarios sobre el espacio de trabajo, se dio a la tarea de decirles a mis alumnos por qué razón sus fotos no le gustaban, la verdad poco me faltó para expulsarlo a patadas, pero las formas toca cumplirlas, sobre todo en el espacio de trabajo, lo peor del fulano es que jamás ha quedado en ningún salón nacional, no ha expuesto más que en colectivas de dudosa calidad y exposiciones individuales insignificantes, cuyo trabajo no aporta nada bueno, en cambio es un excelente técnico, cuya imagen es casi perfecta a no ser por el detalle de ser vacías en su contenido.


Para cerrar este artículo, creo que todos tenemos la obligación de revisarnos como docentes, los “dioses” están en otra parte, ninguno puede abrogarse esa función, sobre todo en esta aldea global .

@plurifotos

martes, 26 de agosto de 2014

Ideas para esta crisis (parte I)


Tengo tiempo devanándome el seso para encontrarle la vuelta a la crisis, mucha tinta y pixeles se gastan a diario en quejas y lamentaciones, sobre todo de fotógrafos que hemos conocidos mejores tiempos para el oficio, sin embargo tengo la certeza que usualmente las crisis se campean con cierta dosis, si no de cinismo (que es un asunto inevitable para evitar depresiones) si de ingenio para encontrarle la vuelta.

Quizás la primera traba que muchos encontramos (en Venezuela cuando menos) es el altísimo costo de exponer en una galería, no todos nos podemos dar ciertos lujos, hacerlo en otros países es una asunto complicado para algunos, aemás, impensable por aquello de los costos en moneda extranjera que si en la local es cuesta arriba, en moneda dura no es más que una fantasía para muchos. Sin embargo repito, las crisis tienen el efecto de generar ideas para a supervivencia como todo instinto humano, no hacerlo quizás es un síntoma preocupante. Aquí me dirijo no solo a los compatriotas, también a otros artistas noveles que deseen encontrar nuevas vías con las cuales generar ingresos adicionales que a nadie le molestan.

Una de las ventajas de la fotografía digital es que nos desembarazamos de los aperos de laboratorio que obligaban en muchos casos que los fotógrafos estuviesen atados a cargar con las copias impresas a todos lados, incluyendo claro un desembolso grande en impuestos y requisitos en cualquier aeropuerto o envío de correos, hoy día con tener una buena memoria portátil basta para cargar las imágenes a todos lados, en cualquier parte hay laboratorios digitales con la suficiente capacidad para hacer buenas copias, además claro de versiones “portables” de muchos de los más populares programas de retoque fotográfico que permiten descargarlos en cualquier parte y utilizar cualquier computador para tratar imágenes y preparar las salidas digitales.

En este punto los amigos son un recurso importantísimo, todos tenemos (o deberíamos tener) amigos interesantes, quienes a su vez mantienen lazos con otros no menos interesantes que, además califican como potenciales clientes. Debemos conversar con algunos de ellos a ver si nos pudieran permitir la sala de su casa o algún espacio similar, organizar una pequeña “fiesta” o como dice un buen amigo, un “open house” donde los invitados, entre vino y conversa puedan ver nuestra obra, de allí a vender no hay mucha distancia, eso sí, toca desembarazarse un poquito del prurito de querer vivir un mes con la venta de una sola foto, para eso toca mucho andar en el largo camino hasta la galería importante.

Por lo pronto yo mismo estoy planificando varias visitas a varios de estos amigos, si aceptan claro, después vendrá la gloria de las galerías, mientras la supervivencia manda, si alguno se presta pues bienvenida la invitación, ya convenceré a alguno, a los que me leen pueden ir viendo que cosas pueden hacer en este sentido.
Saludos desde mi esquina.
José ramón Briceño , 2014

@plurifotos

lunes, 4 de agosto de 2014

Hablando de RAW y HDR


Cada vez que me reúno con fotógrafos, sobre todo si hay novatos entre el foro, evito por sobre todas las cosas hablar de cosas técnicas, de verdad prefiero hablar de política, religión y hasta de mujeres antes que abordar cosas técnicas, ¿la razón? Me aburren a estas alturas del partido, sobre todo si esas discusiones técnicas son para hablar de trucos y cosas en “RAW” o alguno de los otros accesorios digitales para hacer las brujerías que todos (los novatos sobre todo) hacen para creerse la gran cosa.

No me malinterpreten, no soy un dinosaurio de la época de la película fotográfica, debo admitir que la fotografía digital me gusta bastante por cientos de razones, entre ellas que me he deslastrado del siempre alto costo de revelar y copiar, además de comprar papel, químicos, filtros, mantener el laboratorio y los cientos de detalles que incluye como la relativa toxicidad a la que uno estaba expuesto en aquellos años y que ahora, por obra de la tecnología ya no, solo es asunto de una buena tarjeta de memoria y listo, a la calle o adonde sea para tomar las imágenes que después la computadora será el vehículo para mejorar (si es que cabe eso) la fotografía tomada antes de darle salida para impresión. Todo muy fácil.

La fotografía hoy día se ha vuelto algo boba, no hablo por todos los fotógrafos, sin embargo hay un buen número de ellos que “abusan” de esas cosas como el “camera RAW” o el “HDR”, en ambos casos me parece pérdida de tiempo y un artilugio para facilitar el trabajo que debería hacer la conjunción normal de todo fotógrafo esa de ojo-cerebro-cámara  pues (creo) que le están dejando todo el trabajo a la cámara en vez de organizar el discurso desde el cerebro, que es el deber ser de todo trabajo fotográfico.

Revisen el trabajo de los maestros pre-digitales, ciertamente en esa época se gastaba mucho tiempo y recursos en el laboratorio, pero lo principal, el negativo, era uno solo, sin más artilugios que si acaso algún filtraje o alguna película específica para el fin deseado, nada de inventos o florituras tecnológicas que al final convierten tu trabajo en uno más pues despersonalizan la mirada.

Una cosa muy buena de las réflex digitales es la posibilidad de trabajarlas como las analógicas de antaño, en mi caso a la mía (una Nikon D5100, nada del otro mundo y ni profesional es) le desconecté todos los automatismos, la medición es puntual, es decir, yo me ocupo de ubicar el punto de enfoque y el espacio del plano de donde voy a medir la luz que a su vez me permitirá calcular correctamente la exposición para la foto que quiero, a pesar de los consejos de quienes de verdad saben , me niego a trabajar en RAW pues he decidido hace años que la imagen es una sola, si tengo que trabajar en exceso una foto la desecho pues no sirve, esto me mantiene obligado a revisar constantemente mi cámara y a hacer múltiples exposiciones variando las medidas hasta lograr la imagen deseada o por lo menos aproximada a eso que quiero sin utilizar los automatismos.

Quizás exijo mucho, a lo mejor estoy mal ubicado pero estoy seguro que mientras menos se le permita a la tecnología pensar por los fotógrafos, mejor será el trabajo final pues la cámara se transforma en el auxiliar para compartir la mirada que debe ser y no el traductor automatizado de luz en pixeles que muchos pretenden ver como fotografía.
Prof. José Ramón Briceño
2014
José Briceño, 2014